Así fue su último partido en el banquillo

El Extremadura celebra uno de los dos goles que ha marcado en La Rosaleda.

Pierde en La Rosaleda ante el modesto Extremadura un partido también crucial, y el club estudia ya un posible cambio en el banquillo

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

El atasco del Málaga se mantiene y pierde cada día más opciones para reengancharse a la zona más alta de la tabla. Suma un nuevo descalabro en su casa, ante su público, al perder con un Extremadura que llegó a La Rosaleda en las plazas de descenso. El equipo blanquiazul sigue cayendo, sin encontrar la fórmula para reaccionar de una forma convincente y creíble que permita mantener abiertas todas las opciones de ascenso. Y Muñiz queda señalado por la afición y dentro del propio club, que estudia ya el posible cambio en el banquillo.

El público insistió varias veces en sus cánticos contra el entrenador: «Muñiz, vete ya». Y tampoco se olvidaron del jeque, aunque en menos ocasiones: «Al-Thani, vete ya», en una tarde negra para el malaguismo, cuando mejor lo tenía para cambiar el rumbo y reaccionar (había perdido ya el Granada y la situación era favorable). Podía haberse acercado a las dos primeras posiciones, las que permiten subir de una forma directa.

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El equipo blanquiazul se sintió al final incapaz de tan siquiera empatar el partido ante un rival modesto, pero con mayor confianza, pegada y acierto en ataque. Esta derrota puede marcar un punto de inflexión para un Málaga que necesita el ascenso para estabilizar la entidad después del traumático e inexplicable descenso de la campaña anterior. Los hombres de Muñiz desaprovechan una nueva oportunidad para acercarse a los objetivos de la temporada.

Muñiz dio entrada a dos medios centro nuevos para sustituir al sancionado N'Diaye y al descartado Keidi. Y no funcionó bien desde el arranque esta pareja, con demasiadas pérdidas e imprecisiones, lo que permitió al rival con el paso de los minutos controlar esa importante zona del campo. El dominio y la posesión eran locales en el arranque del choque, aunque sin grandes aproximaciones ni oportunidades claras, salvo un remate de cabeza de Adrián y un córner enviado por Mula muy cerrado que estuvo cerca de entrar.

Pero el juego malaguista era equilibrado, controlaba al contrario y llevaba la iniciativa. Pero llegó el error fatal, el desajuste que permitió al Extremadura adelantarse en el marcador. Una mala salida de Munir facilitó que Lolo pudiera abrir el marcador. Un mazazo más para el público de La Rosaleda, que esperaba otra cosa en este encuentro. El equipo blanquiazul intentó reaccionar de inmediato y pudo igualar la contienda en un remate de Adrián, aunque en la jugada siguiente Ortuño estuvo a punto de marcar el segundo en un disparo a la media vuelta.

El Málaga apretó algo más, pero sin la convicción necesaria. Mula y Diego González disfrutaron de sendas ocasiones, pero no llegaba el gol ante la desesperación de los jugadores y los aficionados. La situación comenzó a asemejarse a la de otros partidos, por lo que Muñiz reaccionó en el descanso y dio entrada a Harper en el lugar de Erik Morán para cambiar el rumbo del encuentro. La falta de control del centro del campo estaba penalizando al cuadro de Martiricos.

Mula se convirtió en el gran protagonista en el arranque de la reanudación con dos oportunidades seguidas, una espectacular en un lanzamiento lejano. Y el pánico de La Rosaleda comenzó a atenuarse con la llegada muy rápido del empate: el recién entrado Harper le ofreció una asistencia de cabeza a Blanco, que igualó el tanteador, también de cabeza. La dinámica cambió, el público se animó y el equipo de Martiricos pugnaba por el gol del triunfo.

Dispuso del alguna ocasión más el Málaga, pero el Extremadura no arrojaba la toalla, ni mucho menos. Y en otra falta lateral mal defendida, Pardo consiguió el segundo tanto para consumar el descalabro. Comenzaron entonces los cánticos contra Muñiz y Al-Thani. El once local buscó el tanto del empate, pero se vio incapaz y todo quedó como estaba, en un desastre. Ahora habrá que ver qué ocurre con el cambio de entrenador.