Regalo imperdonable en el minuto 94

Koné celebra el segundo gol del Málaga ayer en El Molinón./Agencia LOF
Koné celebra el segundo gol del Málaga ayer en El Molinón. / Agencia LOF

El Málaga se deja dos puntos en Gijón en un despiste en un saque de banda en el último suspiro

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Al Málaga le faltó oficio. Los puntos en Segunda están demasiado caros como para regalarlos en un suspiro por una lamentable falta de concentración en un saque de banda. Los jugadores vieron el partido ganado, se durmieron en los laureles y regalaron  dos puntos en un saque de banda a un Sporting moribundo y que bastante había tenido con llegar con opciones al final. Eso sí, al equipo no se le puede achacar que le faltara ambición cuando su rival neutralizó la primera ventaja. Pero semejante concesión en el minuto 94 hace que el empate sepa en realidad a derrota.

2 Sporting

Mariño, Molinero (Geraldes m, 73), Álex Pérez, Babin, Noblejas, Cristian Salvador, Hernán Pérez, Carmona, Pablo Pérez (Neftalí m, 73), Isma Cerro (Lod m, 80) y Djurdjevic.

2 Málaga

Munir, Iván Rodríguez, Lombán, Pau Torres, Diego González, Juanpi, Lacen, Boulahroud (Bare m, 89), Pacheco, Leschuk y Koné (Héctor Hernández m, 85)

goles
0-1 Juanpi (m, 66), 1-1 Carmona de penalti (m, 75), 1-2, Koné (m, 79), 2-2 Carmona (m, 92).
árbitro
Sagués Oscoz. Mostró tarjeta amarilla a Lombán (m, 25), Cristian Salvador (m, 53), Diego González (m, 56), Boulhourd (m, 89)
incidencias
Alrededor de 17.000 espectadores.

Finalmente Muñiz resolvió la papeleta en el centro del campo con los profesionales, con la pareja Lacen-Boulahroud –Keidi se quedó en el banquillo e Iván Jaime no se vistió–, y por lo demás no se registraron novedades respecto al guion previsto, con la entrada de Lombán y Diego González en la cobertura. También el técnico local, Baraja, se inclinó por el modelo introducido la semana anterior con la pareja Cristian Salvador-Hernán en la medular y la apuesta por Cerro como extremo izquierdo.

El equipo disfrutó de dos ventajas en un partido en el que su rival apenas creó peligro

En la primera parte dio la impresión de que el equipo local era el Málaga. Las apariciones del Sporting en los aledaños del área no fueron las propias de un anfitrión, prueba inequívoca de la inseguridad por la que atraviesa el conjunto gijonés. Al tener el balón y hacerlo circular con cierta fluidez, el cuadro de Muñiz minimizó el riesgo de sufrimiento para dos medios centro que están muy lejos del nivel de los ausentes N'Diaye y Adrián. De hecho, salvo un balón que salió rebotado y le permitió a Djurdjevic tener algunos metros para buscar el remate y una aparición por el carril central de Cerro, los locales no inquietaron a Munir. Eso sí, hubo un par de apariciones entre líneas, acompañadas de sendos envíos al hueco, que pudieron suponer un serio disgusto.

Demasiado impreciso

El Málaga, en cambio,  estuvo demasiado impreciso en su juego de ataque y echó por tierra su óptimo trabajo de contención. Sólo Blanco, con sus movimientos de espaldas, contribuyó a algunas triangulaciones. Pero ni Juanpi ni Dani Pacheco ni Koné estuvieron acertados. Al pizarreño, incluso, se le quedaron cortos casi todos los servicios a balón parado. El venezolano volvió a incurrir de nuevo en una excesiva conducción en un par de incursiones 'por dentro', y el punta marfileño se perdió en demasiados toques y dilapidó las dos mejores ocasiones. Primero, por un control defectuoso cuando el balón lo dejó de rebote con el camino expedito hacia el portero, y después, porque emborronó con la definición una acción originada con una genialidad en la banda, un autopase de tacón.

La segunda parte fue la versión opuesta, no tan tediosa. Como en Pamplona, el Málaga no salió tan dominador y el Sporting sí dio un paso adelante. Pero precisamente cuando parecía que el equipo malaguista no terminaba de encontrar el camino llegó un penalti a favor por una acción absurda de Álex Pérez, un manotazo a Juanpi. Blanco no logró batir a Mariño, pero en el rechace (y desde fuera del área) Juanpi mandó la pelota dentro de la portería. El meta local hizo un sobreesfuerzo para evitarlo, pero no lo logró.

Tras el 1-1 se vino arriba y tuvo premio a su ambición, pero en la fase final le faltó oficio

Al Málaga de nuevo se le ponía el partido de cara, pero a los diez minutos desaparecieron las sonrisas. El árbitro pitó penalti en una de las típicas caídas de Carmona, esas en las que le tocan lo justo y él pone el resto. Koné, en situación defensiva (la acción procedía de un córner), cayó en la trampa. El especialista del Sporting desde el punto fatídico no perdonó.

El empate no hizo sino motivar al Málaga, que se vino arriba. Blanco mandó la pelota al palo en un cabezazo y al minuto Koné marcó a la tercera tras sendos remates de Renato y Pau. El partido parecía de cara, con un Sporting a la cuarta pregunta, y de nuevo Blanco tuvo una opción, en un magnífico servicio de Héctor. Todo se antojaba bajo control, sin riesgo, pero al equipo de Muñiz le faltó oficio, saber parar el partido (irse a un córner, perder más tiempo...). Yen Segunda no se le puede dar la más mínima opción al rival. Héctor regaló un saque de banda y la defensa, escalonada, cayó como un castillo de naipes en una arrancada en diagonal de Neftali. A 12 segundos para el final Carmona le birló dos puntos al Málaga, que concluye su doble compromiso fuera cuarto y con un solo punto. Los méritos valen de poco cuando al rival se le alfombra el camino. Primero a Osasuna y luego al Sporting.

 

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