Egea-Víctor: reencuentro 23 años después

Egea-Víctor: reencuentro 23 años después

El entrenador del Oviedo dirigió al madrileño en el Castilla en la temporada 1995-96. El técnico del Málaga tuvo un paso efímero por el filial, porque tras una espectacular campaña subió al Real Madrid

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El duelo del próximo lunes en La Rosaleda (21.00 horas, Gol) va a estar marcado por un detalle curioso: el reencuentro entre los dos entrenadores, Víctor y Sergio Egea, 23 años después de que ambos separaran sus caminos tras coincidir en el Real Madrid Castilla, el primero como jugador y el segundo como responsable del filial blanco. El argentino fue testigo directo de la explosión de aquel extremo derecho al que apenas tuvo un año bajo su tutela debido a que el madrileño pasó de inmediato al primer equipo. Dentro de tres días ambos afrontan en el banquillo un partido crucial para el Málaga y el Oviedo.

Egea fue el segundo de los tres entrenadores que llegaron a dirigir a Víctor en el segundo equipo madridista (con las denominaciones de Real Madrid Deportivo en la temporada 1994-95 y Real Madrid Castilla posteriormente), aunque el tercero en cuestión, Toni Grande, recurrió a él en un solo encuentro en la recta final de la campaña 96-97, cuando Víctor ya era un fijo en la primera plantilla. La campaña del hoy entrenador malaguista cuando el argentino era su técnico fue espectacular, lo que provocó que ascendiera con los 'mayores'. Fue una de las apuestas del club para tratar de suplir la vacante de una estrella que precisamente se marchó en junio de 1996, un tal Míchel. 

Desde que Víctor irrumpió en el Real Madrid C ya se intuía que tenía cualidades de sobra para jugar en la élite. Incluso, en la temporada 1994-95 hizo sus primeros pinitos con el filial. En una plantilla en la que estaban el exmalaguista Gerardo, Fernando (que jugó en el Valladolid o el Betis), el delantero Dani o el lateral Velasco, Rafa Benítez tiró de él para el filial entre las jornadas 18.ª y 28.ª en un equipo que acabó octavo.  

Incluso con el primer equipo

Fue en la siguiente campaña cuando Víctor ya se asentó en el filial. Y no sólo eso. Incluso se ejercitaba en ocasiones con el primer equipo del Madrid y disputaba algunos amistosos si los internacionales estaban concentrados con sus respectivas selecciones. Sergio Egea fue el entrenador fichado en verano de 1995 y confió en el madrileño en el momento clave. Si Raúl tuvo un paso testimonial por el Castilla (sólo disputó un partido, en Palamós, antes de que Jorge Valdano optara por una apuesta inusual), el hoy entrenador malaguista vivió algo similar. En la primera vuelta de aquella temporada 1995-96 intervino poco (en cinco de los 18 partidos iniciales), pero a partir de ahí fue indiscutible. Disputó 20 de los últimos 21 encuentros, 17 como titular y 15 completos. Formaron parte de aquella plantilla varios futbolistas que luego pertenecieron al Málaga: Fernando Sanz (que pasó al primer equipo para el último tercio de Liga), Contreras (fijo al principio y decisivo en la segunda vuelta), Rojas (más utilizado en la primera vuelta), Sandro (con más opciones al comienzo del campeonato y al final) y Agostinho. Eso sí, el caso de este último es peculiar: únicamente participó en los dos últimos compromisos de la primera vuelta (34 minutos ante el Barcelona B y 67 en Almería). En este último Víctor marcó el primer gol del 1-3 y el portugués logró el tercero. Entre otros jugadores también se encontraban García Calvo, Álvaro (al que las lesiones truncaron su carrera), Iván (hermano de Alfonso), Morán, José María y, sobre todo, Guti. Este fue de largo el mejor jugador y además logró 11 goles.

Aquella temporada fue excepcional para el Castilla y confirmó las previsiones del club de que contaban con un interesante hornada de futuribles. Baste recordar que después de una primera vuelta en la que el filial blanco concluyó quinto –no marcó muchos goles (23), pero defensivamente era muy fuerte– en el segundo tramo del campeonato estuvo nueve jornadas seguidas en la segunda plaza. Precisamente cuando Víctor ofreció su mejor rendimiento. Finalmente, tras una recta final con una victoria en cuatro partidos, el equipo dirigido por Egea bajó hasta la cuarta plaza. Como anécdota cabe apuntar que fue la última de las cuatro temporadas consecutivas del Atlético Marbella en la categoría de 'plata' al acabar colista con sólo 21 puntos.

En la campaña siguiente, la 96-97, Egea ya no pudo contar con Víctor. El madrileño no sólo perteneció a la primera plantilla, sino que llegó a disputar 35 partidos en Primera y nada menos que 25 como titular. El entrenador argentino, ya más cuestionado, fue destituido en la tercera jornada de la segunda vuelta tras sufrir una goleada en Mallorca (4-0) y lo relevó Grosso, de forma interina en un partido, antes de Toni Grande. Este contó con Víctor en un partido contra el Salamanca, pero fue un caso excepcional. El Castilla, en caída libre, acabó perdiendo la categoría.

Un final enturbiado por la denuncia de amaño de un partido

El final de aquella temporada 1995-96 en la que coincidieron Egea y Víctor se vio enturbiado por las sospechas de amaño de un partido, el último de Liga disputado por el filial blanco, contra el Almería. El encuentro concluyó en empate, justo lo que necesitaba el equipo andaluz, y el periodista José María García denunció que componentes del Castilla habían cobrado por ello. De un lado, el Comité de Competición abrió expediente extraordinario a petición del Sestao (que a la postre fue el descendido), aunque se archivó el caso y no hubo sanciones. Por otro lado, el cuerpo técnico y varios jugadores declararon ante la comisión que creó el propio Real Madrid para investigar el presunto soborno.