El ejemplo del Villarreal y la envidia sana

Tras el batacazo, el Málaga es a día una incógnita, no como el club de La Cerámica, que es espejo y ejemplo. Pero Málaga y su costa tienen un turismo potente...

Aficionados malaguistas en una imagen de archivo. /Ñito Salas
Aficionados malaguistas en una imagen de archivo. / Ñito Salas
PACO CAÑETE

La envidia no es buena compañera de viaje. Ni la que equivocadamente llaman sana, porque no es una consideración de respeto o simpatía. La envidia es un sentimiento de amargura por no tener lo que otro posee. Para el que la padece es una auténtica desdicha. Lo peor, que puede nacer en numerosas comparaciones. El tema viene a cuento porque hace unos días tuve noticias del Villarreal. De sus aspiraciones de cara a la inmediata temporada. Quinto clasificado en la última Liga, se ha ganado una plaza para la europea. Por lógica pretenden mejorar y para ello están en plena campaña de captación de abonados. Aspiran, pretenden y desean llegar a los 20.000. En su campo, La Cerámica, de media han sido 17.000 espectadores. El club está ubicado en la población de su nombre, de 51.168 habitantes, a unos 8 kilómetros de la capital, Castellón de la Plana.

Aquí, el Málaga, con 25.000 abonados en Primera, después de un gran batacazo, a día de hoy es una auténtica incógnita. Sé que pueden pensar que en Villarreal la industria de la cerámica es una gran base, y que la familia Roig ha apostado fuerte por el club. Málaga y su costa tiene un turismo potente   –números cantan– y cuenta además con importantes grupos de gestión que rara vez han aportado en ese deporte (espectáculo que puede situar a la capital a un deseado nivel). Pero no crean. De envidia, nada, absolutamente nada. Lo que siento es una gran admiración, la misma que se merece la afición malagueña. Claro que allí la valoración futbolera es positiva por parte de algunos que sienten, quieren y empujan al club que los representa. Espejo y ejemplo. ¿Quien ha dicho envidia?...

Ni un aprendiz de futbolista es como un palomo, que crece en días, ni un refuerzo para un equipo de fútbol tiene que venir del quinto pino, avalado por su club de referencia, en el que no toca el balón porque se equivocaron en ficharlo. Del Atlético Malagueño han saltado al primer equipo una serie de jóvenes elementos que han aportado juego y millones. Ya no queda ni lo uno ni lo otro. En la última temporada, 'refuerzos' tan exóticos como inútiles: Ideye, Success, Rolon, Cecchini, Cenk, Lestienne… ¿Para qué seguir? En la actualidad, el Malagueño está en Segunda B. ¿Qué significa?. Pues que sin 'descubrimientos' a muchos kilómetros, y sin promocionar jugadores en el primer equipo, incluso con el descenso matemático mucho antes del final, los 'grandes refuerzos' han dejado al Málaga C. F. a una sola categoría de su filial. Significativo.

El guardameta, a pesar de jugar por otras cualidades o características diferentes a la de sus compañeros, en el equipo es un elemento más a todos los efectos. Este exordio llega por el tema De Gea y su actuación ante Portugal. Los comentarios, repetidos y discutibles, apuntan en todas direcciones a su futuro inmediato: la titularidad. Otra cuestión es que no se quiere entender o comprender que desde que un balón empezó a rodar, en cada equipo hay titulares y suplentes. El portero no es una excepción. Es uno más. De toda la vida ha sido mi demarcación preferida, hasta en la práctica. De chavea, mi portero favorito era Eizaguirre. Fuerte, valiente, mandón y famoso. Titular indiscutible en el Valencia y en la selección española… Hasta que llegó el Mundial de Brasil. Lo recuerdo como si fuera ayer, a pesar de que los medios de comunicación eran los que eran, ni se parecían de lejos a los actuales. Aparte de la prensa escrita, contábamos con la 'hermana radio', que fallaba mucho. Pero era la inmediatez. En aquel Mundial, España debutó frente a una flojisima selección de Estados Unidos, a la que ganó 3-1. Eizaguirre, titular indiscutible, no estuvo muy afortunado. Se justificó con no se qué sobre el tamaño del balón. Lo cierto es que el entrenador, Benito Díaz, en el segundo encuentro alineó a Ramallets, un joven cancerbero del Barça. España ganó por 2-0 a Chile y Ramallets fue el más destacado del once español hasta el punto de que lo apodaron 'El gato de Maracaná'. Y de titular continuó el resto del campeonato y muchos años más, a pesar de la categoría, calidad y currículo de Eizaguirre. Decenas de años después, la historia se repite en un Mundial, con España de protagonista. Mientras que algunos continúan dando clases magistrales de opinión, en un equipo sale de titular el que está en mejor momento. Y punto.

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