Un entrenador disciplinado que no dio con la tecla

Un entrenador disciplinado que no dio con la tecla

Muñiz se mostró comprometido con el Málaga desde el primer instante y lideró el proyecto, pero el equipo fue a menos con el paso de los partidos y acabó con el público en contra

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

El pasado verano la situación llegó a ser extrema para el Málaga, ya en Segunda y con la planificación bloqueada por la salida de Mario Husillos y la indecisión del jeque Al-Thani, que tomó el mando por completo de las operaciones. Al final apareció la solución con el fichaje de Juan Ramón Muñiz, un entrenador de club que comenzaba su cuarta etapa en la entidad, la tercera como primer técnico (estuvo antes como segundo de Juande Ramos). La satisfacción era máxima por todas las partes por este nuevo 'matrimonio'. Y el nuevo técnico no decepcionó y mostró ya su compromiso e identificación con el proyecto desde su presentación. Llegaba un técnico disciplinado, trabajador y cercano, pero su equipo fue a menos con el paso de los partidos y ha acabado por ser despedido. El asturiano no ha dado al final con la tecla para buscar la reacción y sus hombres apenas brillaban en el campo, lo que llevó al público a ponerse en contra.

La labor del asturiano no era fácil en el comienzo, ya que la transición de Primera a Segunda ofrecía numerosos obstáculos que estaban rodeados de complejidad. Descartes, bajas, fichajes… La actividad del Málaga era frenética para llegar a tiempo en la confección de la plantilla cara a una temporada crucial, en la que sólo valía y vale todavía el regreso a la élite. Muñiz se quedó solo muy pronto. Él era y ha sido hasta el último instante la cara reconocible del club. Era el único que hablaba dos veces por semana para comentar lo que iba sucediendo.

El propietario ni siquiera ha hablado con el entrenador en este ya largo periodo de trabajo en el equipo (así lo reconoció Muñiz en su penúltima rueda de prensa). El jeque sólo ha insinuado algunos despidos en las redes sociales y apenas se ha implicado. Apenas ha acudido a unos pocos partidos, desde que se celebró el juicio del 'caso BlueBay'. Y el director deportivo, José Luis Pérez Caminero, tampoco ha aparecido. Sólo ha hablado brevemente en las presentaciones de algunos jugadores. Se puede decir que Muñiz ha liderado el proyecto casi en solitario.

Todo empezó bien. El Málaga estaba muy arriba, muchas veces líder, y parecía que el equipo iba a más. La comunión era máxima y el futuro parecía próspero. Pero el rendimiento del conjunto blanquiazul fue a menos con el paso de los partidos, sufriendo derrotas muy inesperadas y dolorosas, lo que ha provocado que lleguen las dificultades para estar en la zona más alta de la tabla. Y la puntilla fue la derrota con el Extremadura. Tras este descalabro y el hartazgo del público, desde el club decidieron tomar decisiones, el cambio de entrenador.

La planificación malaguista, tanto en verano como en invierno, tampoco fue muy acertada. La plantilla no estuvo equilibrada en el arranque, mientras que las incorporaciones posteriores no mejoraron el nivel del equipo. Igual que las numerosas lesiones musculares, algo que también influyó en los vaivenes de un equipo que se desinfló poco a poco.