Errores graves

MARTÍN NAVARRETE

No recuerdo haber visto un arbitraje tan deficiente como el de anoche de De la Fuente Ramos. Fue una actuación lamentable por cómo se desenvolvió en el partido, sobre todo a partir del minuto 68, cuando el partido tomó un cariz de cierta dificultad y veíamos cómo no mostraba capacidad alguna en el control del juego. Fue penoso por el poco nivel técnico que demostró y por el daño que su inexperiencia provoca en partidos de esta naturaleza. Muy joven (26 años), sólo una campaña en Segunda B y desde hace tres en la categoría de plata. Es quizás la causa de las deficiencias.

Trato a la hora de ordenar estos apartados de que mi opinión sea lo más rigurosa posible. Me es difícil a veces destacar aspectos negativos, posiblemente por mi larga vinculación con el arbitraje, pero en lo que nunca tuve dificultad es en destacar los positivos. Ayer, del vallisoletano, es imposible encontrar algo que pueda compensar sus grandes errores, que influyeron en el partido. Con ese nivel no se puede estar en el fútbol profesional.

En el primer periodo, que no le planteó dificultad alguna, él solito mostró sus carencias. Amonestar a la media hora a Blanco en una disputa con Unai García porque el navarro teatralice su contacto con el argentino, es grave, pero si en el minuto 73 de partido y en otra acción similar -esta vez con Torres- lo vuelve a amonestar provocando su expulsión el error es muy grave. En la expulsión de N'Diaye dio la impresión de ser por un agarrón a David Rodríguez por detrás, algo que con amonestación pudo y debió resolver. Y a Xisco le mostró la roja no se sabe por qué. Por tanto, enormemente desafortunado arbitraje de De la Fuente Ramos, y seguro que le pasará factura en el futuro.

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