Una cuestión

El gol, un espectáculo

MANUEL CASTILLO

La Segunda está que arde. A la vista de la clasificación, siete equipos aspiran a colocarse en todo lo alto, algunos en el dúo de cabeza y todos los demás, con sobrada experiencia en Primera, atentos a colocarse en el paquete que al final habrán de luchar en el 'play-off' de ascenso. El Málaga es segundo, a un punto del líder, pero por detrás, pisándole los talones, está hasta ese Granada que hace un par de jornadas parecía un líder inamovible. Ganar o perder, hoy por hoy, puede decidir un futuro que hay que labrarse partido, gol a gol. Y vamos a ser sinceros: si Adrián no marca ese gol seguro que estaríamos hablando de decepción y, a lo peor, hasta de crisis; yo les confieso que en el descanso de ese partido en el Cerro del Espino el panorama lo veía bastante oscuro. Aburrido, rendido a un Málaga que trotaba más que corría, que se mostraba indolente sin cambiar su ritmo parsimonioso en ningún momento, lo previsible era el 0-0 y un gol Majadahonda en el tiempo añadido. Pero el Málaga del segundo tiempo era otro y. al menos, daba la sensación de querer marcar. Y el gol de Adrián cercenó los malos pensamientos. Entonces valía ya el orden y la confianza en su estrategia de aguante y contención, en la que el equipo malaguista destaca sobremanera. Y la estrategia que se le alaba a Muñiz y que, antes de iniciarse la temporada ya nos dio a todos la seguridad de llegaba un entrenador con sello de calidad y máxima garantía. Por eso y porque no caben desmayos creamos en Muñiz, creamos en el equipo y no nos demos por vencido antes de tiempo. Confieso que me gustaría un equipo más aguerrido, que mirara más a la portería contraria. Pero si Muñiz consigue los ascensos de esta manera pues adelante. No veremos espectáculo pero, a cambio, sí veremos fútbol de primera, de Primera, que es de lo que se trata.

El fútbol de hoy es así. En los más grandes tenemos el ejemplo. El Barcelona no pasa de ser un equipo normal cuando no vulgar si no está Messi; el Madrid es capaz de perder en casa ante ante un vulgar y decaído Girona cuando más cerca está del liderato. La calidad, el espectáculo, están en precario.