EXPERTO Y CON RIGOR

MARTÍN NAVARRETE

Decir que Undiano Mallenco es un árbitro experto no deja de ser una obviedad. Son diecisiete temporadas las que lleva en Primera División y más de trescientos partidos dirigidos. Su experiencia ayer en La Rosaleda una vez más es el rasgo que le distingue. Dirigió el partido con facilidad, de forma muy equilibrada y, pese a sus 44 años, mantiene una condición física de primer nivel, lo que le lleva a determinar las infracciones que se producen con pleno acierto.

Siempre me gustó el arbitraje del navarro desde aquel debut en la temporada 1998-99, en un Málaga-Las Palmas. Pese a la cantidad de temporadas que ha estado en la categoría, lo que para algunos le provoca suficiencia y, pr tanto, cierto grado de 'pasotismo', a él todo lo contrario. Continúa con la humildad del recién llegado manteniendo una personalidad propia y una forma en sus movimientos muy acusada. Muy bien en la aplicación de la ventaja, que la llevó a práctica siempre que el juego se lo permitió, y también con el uso de las amonestaciones. Mostró a Ramalho, por una dura entrada por detrás a Adrián, y dos a Chory Castro en diez minutos, la segunda fruto del cansancio, lo que provocó la expulsión del uruguayo.

Quizás, por destacar algo, algún que otro desacierto fruto de la descoordinación con los asistentes. No eran los habituales, ya que Undiano Mallenco sustituía a Hernández Hernández, que fue baja por lesión. Con el de la banda de Tribuna, se vio en un saque de banda que no indicaba hasta que el navarro mostró el sentido del mismo, y en otra jugada casi al final, con el de Preferencia, que por fortuna este le resolvió, ya que Undiano indicaba un saque de esquina, cuando realmente se produjo un rechace en un jugador del Girona.

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