Adriana: «Hasta que no volvamos a Primera no me voy de aquí»

La capitana del Málaga cuenta que el descenso ha sido uno de los momentos más duros de su carrera y que su relación con el técnico del equipo es buena

Adriana: «Hasta que no volvamos a Primera no me voy de aquí»
MARINA RIVAS

La voz de la experiencia y el corazón del equipo. En un periodo de incertidumbre generalizada sobre el futuro del Málaga femenino tras el descenso, la capitana del equipo, Adriana, todavía se emociona recordando el último partido. De la temporada, no de su vida, porque la delantera ha lanzado una promesa, la de seguir calzándose las botas hasta devolver al conjunto a Primera.

–Ahora que estamos en La Rosaleda, hubiera estado bien jugar este año aquí algún partido como han hecho otros equipos…

–A todas nos hubiera gustado, claro. Es nuestro estadio y para muchas es un sueño el poder jugar aquí, pero si han creído que no era oportuno jugar aquí será por el bien del equipo. Por suerte hemos tenido una maravilla de campo como es el de la Federación. Tenemos que dar las gracias por ese campo y por la afición, que llueva, truene o haga sol ha estado ahí cuando más lo hemos necesitado.

–En esa recta final en la que ya no dependían de su propio equipo, ¿cómo se trabajó para llegar con fuerzas psicológicamente?

–Intentábamos trabajar con la normalidad de los primeros partidos sabiendo que teníamos finales y teníamos que sacar puntos. Fuimos creyendo que éramos capaces y al final no salieron las cosas. La suerte no estuvo de nuestro lado, pero luchamos hasta el final.

–El equipo sabe que no era lo que se esperaba. ¿En qué se ha fallado?

–Al final la Liga Iberdrola cada vez está mejor, está muy cara la plaza y nosotros éramos un recién ascendido. El descenso era algo que podía pasar. Intentamos que el club y la ciudad se sintiera orgullosos de nosotras. No sabemos cuál es el factor que ha determinado que bajemos. En unos partidos ha sido la falta de suerte por los goles en los últimos minutos...

–Rememorando el último partido, en ese descanso contra el Rayo y mientras había otros partidos en juego que podían determinar su futuro, ¿miraron los marcadores?

–Preferimos no hacerlo. Teníamos que hacer nuestro trabajo y ganar. Lo dimos todo en la segunda parte, remontamos (4-2) y ahí demostramos ser un equipo de Primera, pero reaccionamos tarde y ya no hubo tiempo.

–En el momento del pitido final, automáticamente todo el equipo supo que había descendido. Imagino que lo contaron desde el banquillo...

–En el campo no supe nunca cómo estaba la situación. De hecho, nos iba llegando información contradictoria durante el partido. Ya cuando me cambiaron al final vi llorar a las compañeras en el banquillo y lo supe.

–El vestuario, desolado...

–Imagínese. En ese momento era el vestuario más desanimado y roto del mundo. Pero creo que hay gente en ese vestuario a la que todavía le queda un largo recorrido y estoy convencida de que lo van a hacer con el Málaga en Primera otra vez.

–¿Lo van?¿No se incluye?

–Sí, yo también (ríe). Lo digo por su juventud, pero yo le firmo quedarme aquí. Mi sueño es que el Málaga vuelva a Primera y me voy a dejar el alma para que eso suceda, porque se lo merece. Ojalá que el año que viene lo volvamos a conseguir. Si lo hemos hecho una vez, ¿por qué no dos?

–Nada de colgar las botas, ¿no?

–No, todavía tengo fútbol para rato y ojalá sea aquí. Me enseñaron a querer este escudo como nunca antes quise a otro. Desde que estoy aquí soy feliz y hasta que no volvamos a Primera no me voy de aquí, a menos que me digan lo contrario.

«Con el 4-2 al Rayo demostramos ser un equipo de Primera División, pero reaccionamos tarde y ya no hubo tiempo»

–Este año lo ha cerrado como la máxima goleadora del equipo a pesar de que hasta en ocho partidos de la recta final no fue titular. Si hubiera sido por usted, ¿lo habría sido?

–Somos jugadoras, nos gusta jugar. Pero sé que había mucha competencia y Antonio quiere lo mejor para el equipo y si en ese momento creyó que no estaba para jugar… Soy futbolista, me entreno todos los días para dar lo mejor, y si llega el día del partido y no estoy para jugar, intentaré apoyar. Todas somos egoístas, todas queremos jugar, pero supe dejar el ego a un lado y miré por el equipo y la salvación, que es lo que importa.

–En una rueda de prensa, cuestionado por la delantera, Contreras llegó a decir que la que quisiera jugar de verdad tendría que decírselo a la cara. ¿Fue su caso?

–No, Antonio me conoce desde el Levante, nos une una relación de amistad y sabe que muero por jugar cada día. Creo que no es mi caso, que tengo buena relación con él.

–No hubo choque de caracteres, ¿no?

–A ver, la temporada es muy larga y hay momentos de mucha tensión cuando los resultados no acompañan. Creo que es algo normal, pero creo que en una amplia plantilla es normal que haya roces. Pero son cosas lógicas de la convivencia. Es la vida.

–¿Ha hablado con él estos días?

–Hablamos después de terminar y sabe que siempre voy a estar ahí para cualquier cosa y él también. Ahora hemos hablado poco porque entiendo que también necesita su espacio, ha sido un año complicado.

–Una plantilla que pasará por una reestructuración cara al próximo año. ¿Hubo despedidas en el último partido?¿Había jugadoras que sabían que quizá ya no continuarían?

–Creo que estábamos tan tocadas por el descenso que no nos pusimos a pensar en el futuro. Pensamos más en que queríamos hacer limpieza mental y descansar en las vacaciones.

«El Málaga somos todos y si el masculino asciende ascendemos todos; estamos pendientes porque es el primer equipo, es el que manda aquí»

–Mucha incertidumbre todavía cara al año que viene. Lo único que parece cierto es que les tocará romper el hielo de la Primera B…

–Parece que sí… Es lo que sé hasta ahora y pinta bien. Es un paso hacia la profesionalidad y será más reñida que la Segunda que conocíamos.

–Entre las jugadoras estarán hechas a la idea de que dependen del presupuesto del club y, por tanto, del ascenso del equipo masculino… 

–El Málaga somos todos. Si ellos ascienden, ascendemos todos. Estamos pendientes porque es el primer equipo, es el que manda aquí y nosotras vamos a apoyarles al máximo y lo haremos también en el estadio.

–¿Cómo ha sido la vuelta a la calma tras acabar la Liga?

–Bueno, ya hemos pasado el duelo del descenso. Siempre digo que he ganado Ligas y eso es bonito, pero el ascenso del año pasado fue algo que no se puede explicar hasta que no se vive. Y lo mismo con el descenso.

–¿Ha sido el momento más duro de su carrera?

–Uno de ellos, junto a mis dos lesiones graves, la que más la de la rodilla derecha: ligamento, menisco y cartílago, en 2016. Esa casi me retira del fútbol. El doctor me dijo que no volvería a jugar, pero lo conseguí.

–¿Qué ha aprendido este año?

–Más que aprender, me quedo con lo que hemos vivido, con las chicas que han debutado en Primera, que han jugado Copa... Me quedo con lo bonito y con que si hemos subido una vez, podemos volver a hacerlo.