¿Por qué ha descendido el Málaga?

La racha de 15 partidos sin ganar provocaron un declive que disparó las dudas en el equipo

¿Por qué ha descendido el Málaga?
MARINA RIVAS

Fue una muerte rápida y dolorosa. Un proyecto en el que tanta confianza y capital había logrado reunirse y que pereció en poco más de un año. Un nuevo impulso para la estructura femenina del Málaga que comenzó a gestarse en 2017 con el ánimo de que el club pasara a asentarse en la élite nacional. Logró dar el salto a Primera, pero no se supo gestionar la permanencia en la máxima categoría. A la espera de conocer cuál será el rumbo que tome la entidad ahora, sólo queda analizar qué ha sucedido esta campaña tras haberse consumado el descenso.

Inicio fatídico

El arranque de Liga, con tres derrotas consecutivas y cuatro jornadas sin ver puerta, ya presagiaba que el año sería más complicado de lo esperado. Tanta cara nueva en el equipo no terminaba de adaptarse y los planteamientos que presentaba el Málaga no terminaban de determinar cuál sería su forma de juego. Fue ya en la quinta jornada cuando el cuadro de Antonio Contreras aprendió a ganar en Primera y, curiosamente, manteniendo el mismo estilo de juego y el mismo once sobre la mesa durante la primera vuelta (con contadas variaciones), el equipo salió a flote hasta alcanzar incluso el décimo puesto.

Inestabilidad

Sin embargo, con las continuas variaciones en los esquemas iniciales llegó la caída en picado. Cada jornada era una historia diferente de la anterior. El técnico se frustró buscando el once perfecto y realizando combinaciones que no aportaban la estabilidad en el campo que necesitaba el equipo. Una semana planteaba un 4-4-3 y en la siguiente hasta cinco jugadoras permanecían en la defensa, mientras arriba sólo una intentaba estructurar un ataque que no llegaba. Faltaba entendimiento en el campo en muchas ocasiones y la incesante rotación partido tras partido no ayudó en el proceso por encontrar el once de gala.

Uno de los casos más llamativos además fue la desaparición de Adriana del once titular. La capitana, que ha acabado la temporada como la máxima goleadora del Málaga –con cinco tantos (más un sexto en Copa de la Reina) y dos de los cuales los sumó en el último encuentro–, estuvo hasta ocho jornadas de la segunda vuelta sin formar parte del equipo inicial. Una de las jugadoras que, por experiencia y carácter, pese a que quizá no cuente con el rendimiento de años anteriores sigue siendo de las que más aporta a nivel ofensivo.

Demasiados fichajes

Quizá el principal punto de mira de este fracaso haya estado en el mercado de fichajes, dirigido por el propio entrenador. ¿Por qué fichar a catorce jugadoras si realmente las que han contado cara a la titularidad no han sido más de cinco? Catorce incorporaciones (once en verano y tres en el mercado invernal) suponen un gran desembolso para un equipo cuya columna vertebral ha repetido el esquema de la campaña del ascenso. Sin ir más lejos, en el último once del Málaga, que consiguió el 4-2 ante el Rayo Vallecano, siete de las jugadoras ya pertenecían a la estructura del club. Las cuatro restantes que partieron de salida fueron precisamente los fichajes con los que más se ha contado este año y que, por méritos propios, merecían contar con más minutos.

Son los casos de Leti, la lateral madrileña, que ha sumado tres goles esta temporada y ha sido fundamental en ataque; la delantera mallorquina Mascaró, que, aunque con menos acierto cara al gol de lo esperado, sí ha sido fija en la mayoría de las alineaciones; la centrocampista eslovena Dominika, que con sus más y sus menos formó una buena pareja con Pamela en el centro del campo, y la central madrileña Cazalla. Este último caso es peculiar, dado que, tras pasar buena parte del año alejada del campo por lesión y también por decisiones del técnico, ha sido una de las grandes revelaciones en el final de campaña. Más allá de ellas, sólo han acumulado considerables minutos la centrocampista catalana Miriam y la delantera montenegrina Armisa. No obstante, la gran mayoría de los fichajes a penas han contado en los planes del entrenador. O bien quizá salieran al campo algunos minutos al cierre de algún partido o desaparecieron, sin más. Junto a las inevitables bajas de larga duración de Celia y Mayara, otras dos jugadoras rompieron sus lazos con el Málaga. La primera, la media punta Natalia, que llegó en verano y que en Navidad ya estaba de vuelta en México. La segunda ha sido incluso más fugaz. Se trata de la delantera camerunesa Gaelle Enganamouit, que se incorporó en el mercado invernal ya con molestias, apenas compitió unos minutos con la camiseta blanquiazul y tomó la decisión de desvincularse del club el pasado mes de abril para centrarse en su rehabilitación y formar parte de la preselección de su país cara al Mundial. Según explica el seleccionador nacional femenino de Camerún a un medio local de este país, a Enganamouit se le planteó seguir en el Málaga, donde apenas jugaba unos minutos o renunciar al salario acordado con el club durante su estancia en España y regresar a África, y la delantera no lo pensó dos veces.

El declive

Sin duda, pese a que algunos señalan el empate a uno de la antepenúltima jornada ante el Sporting de Huelva como el causante del descenso del equipo, el declive comenzó en la décima jornada (en la que se ganó por 3-1 al Sevilla). Tras esta llegaron quince partidos consecutivos sin ganar. Y sólo cuatro de ellos acabaron en tablas, repitiéndose el marcador de 1-1. Mientras, en ocho de las once derrotas restantes no se vio puerta. Cabe recordar además que los tres fichajes del mercado invernal, las africanas Ode, Gaelle y Bassira, se desempeñan como delanteras.

Fue ya en la jornada 26.ª, con cinco partidos para el final, cuando se volvió a ganar (4-2 ante el Fundación Albacete), ya con la situación muy complicada para un proyecto cuya idea, más allá de la permanencia, era incluso la de aspirar a la parte media-alta de la tabla. En ese momento, en el que comenzó la lucha por la supervivencia, el Málaga ya estaba asentado en la cola y hasta dejó de depender de sí mismo. La reacción fue demasiado tardía.

Dependencia

Tras un carrusel de fallos, es complicado pedirle a un equipo que lo gane todo en tan poco tiempo; además, cuando ya empiezan a entrar en juego la presión, los nervios y los intereses del resto de equipos restantes por permanecer también en esta máxima categoría. En el siguiente duelo, el Barcelona alardeó de plantilla y barrió al Málaga; en el siguiente el Sporting de Huelva evitó con un sufrido empate que el cuadro blanquiazul saliera temporalmente de la zona de peligro; en Lezama, ante el Athletic, el duelo acabó en tablas y sin goles. Y mientras, en el resto de campos de España, los rivales directos también jugaban sus cartas. Al término de la Liga, el Málaga era el peor parado, dependía hasta de otros tres conjuntos y, pese a realizar un gran partido, el proyecto ya había muerto antes del pitido inicial.