«Me he equivocado en todo»

El técnico malaguista, Antonio Contreras, en el partido ante el Rayo./ GERMÁN POZO
El técnico malaguista, Antonio Contreras, en el partido ante el Rayo. / GERMÁN POZO

El técnico, Antonio Contreras, asume que él y la gente que ha confiado en su trabajo son los culpables y quita la responsabilidad a las jugadoras

MARINA RIVAS

Todavía en caliente, más incluso de lo habitual, el técnico malaguista, Antonio Contreras, comenzó este domingo su comparecencia entonando el mea culpa. Algo normal tras una campaña que lideró de principio a fin y en la que los resultados no fueron los deseados. Asumiendo sus errores como ya lo venía haciendo en diversas jornadas anteriores, cuando el equipo comenzó su declive, comentó: «Por mi parte, pido disculpas. Siempre dije, cuando no se ganaba y cuando hemos estado cuatro meses abajo del todo, que yo soy el máximo responsable de todo y sigo siéndolo. Pero las jugadoras que no pidan disculpas, que se sientan orgullosas».

Realmente prefería pagar él mismo por los platos rotos que proferir alguna de esas frases icónicas que ya dejó durante el año tras algún que otro mal resultado. Esta vez prefirió callar. «La gente que me quiere me aconseja que no hable. Hay cosas que un entrenador puede guardarse y no decirlas cuando está mal», dijo, con su habitual levantamiento de cejas, intentando aguantar el tipo y la voz ronca tras el partido. Algo que también convirtió hace tiempo en marca de la casa.

Asimismo, cuestionado por el devenir de la temporada y sobre todo de la última y agónica jornada, continuó: «En caliente haría cuarenta mil declaraciones que sólo me perjudicarían a mí. Si hago una valoración creo que salgo perdiendo. Creo que hay que esperar a estar un poco más en frío, y yo tener mis bazas para decir esto o lo otro. Ahora mismo creo que me he equivocado en todo». Nunca es tarde para asumir los errores, o puede que sí, porque tras este último partido de Liga no quedan posibilidades para corregir todo lo que se ha errado este año. El técnico malaguista no terminó de cogerle el aire en la categoría, en la que su equipo ya no protagonizó goleadas como que la que suele citar de la pasada temporada ante el Polillas.

La máxima categoría se ha endurecido, y aunque Contreras tuvo margen de maniobra durante toda la campaña, en la que fichó hasta a catorce jugadoras (algunas de las cuales apenas se han calzado las botas), no dio con la tecla para reconducir al conjunto hacia la permanencia. Quizá por ello durante sus declaraciones optó por no incidir en los fallos, sino en realzar las virtudes del proyecto. La principal, la afición: «El resultado es lo que manda, eso no se puede esconder pero hay que mirar más cosas. El Málaga femenino no ha abierto La Rosaleda, pero en los últimos momentos aquí se ha visto un gran ambiente de fútbol», comentó.

Siempre es buena ocasión para aludir a la parte más sentimental cuando las palabras se resisten a ver la luz: «Si la gente viniera sólo a ver el resultado, leería el periódico, pero aquí la gente viene a ver el equipo... Insisto, el responsable soy yo y toda la gente que ha confiado en mí. Ellas no tienen que pedir disculpas, que se sientan orgullosas y levanten la cabeza».

¿Su último partido?

Asumir responsabilidades es también en lo que deberá trabajar el propio club ahora, porque quizá estas fueran las últimas palabras de Contreras como entrenador malaguista y hasta él lo sabía: «A lo mejor también ha sido mi último partido aquí, pero no pasa nada porque, si fuera mi último partido, no me despediría. Voy a volver a Málaga algún día, a lo mejor no como entrenador, pero buscaré a la gente que me ha cuidado y siempre tendré una sonrisa».

Aunque no cuestionado sobre las críticas sobre su temporada, Contreras hizo hincapié en ello: «He estado cuarto con el Levante y con el Atlético de Madrid y ahí se vive muy bien. A lo mejor la he cagado muchísimas veces porque es mi manera de ser, soy así de espontáneo, pero siempre desde el respeto. Creo que ha habido personajes que le han faltado el respeto al Málaga femenino. No voy a entrar en mencionar a nadie, pero a lo mejor va a ser difícil que descansen en su cama. Yo voy a descansar bien porque me he dejado el alma».