Leticia, una carrera unida a Contreras

Leticia tras el entrenamiento del equipo en las instalaciones de El Viso. /MIGUE FERNÁNDEZ
Leticia tras el entrenamiento del equipo en las instalaciones de El Viso. / MIGUE FERNÁNDEZ

La jugadora coincide por tercera vez en un equipo con el actual entrenador malaguista

MARINA RIVASMálaga

Los silencios a veces no traen consigo nada bueno, menos aún si vienen precedidos de frases como esta: «El día de mañana, los estudios serán los que me den de comer, no el fútbol; no somos hombres». Hasta la primera parte, todo bien. La malaguista Leticia defiende que considera imprescindible una base académica. Es al final de la frase donde realmente está el problema. Rara vez alguien escuchará a una futbolista decir que le gustaría ser como un hombre en el ámbito de su deporte; el discurso general que exponen es que quieren ser profesionales, poder vivir de algo por lo que han trabajado, sin compararse en ningún momento con nadie.

Leticia nació en el barrio de La Esperanza, al norte de Madrid, donde ya empezaba a jugar al fútbol mientras que, a petición de su madre, también acudía a clase de sevillanas, hasta que se dio cuenta de que el idilio de su hija era con el balón. Hasta los 9 años jugó en un equipo masculino que llevaba el nombre de su barriada y que, sin quererlo, le hizo dar el primer gran salto de su carrera. «Un día jugamos contra el Atlético de Madrid y se fijaron en mí. Me llamaron para hacer las pruebas para la cantera, y hasta ahora», recuerda. El cuadro 'colchonero' se convirtió en su segunda casa, en la que pasó por todos los niveles hasta cumplir uno de sus sueños. «Siempre he tenido muy claro que quería ser futbolista. Siempre he sido muy decidida y no pasaba otra cosa por mi cabeza. Quería llegar al primer equipo, llegar a la selección. Nunca tuve un 'plan B'», explica.

En su caso, aunque no se diera cuenta, el 'plan B' implicaba darle menos importancia al fútbol de la que ella pensaba. Y, aunque acabó el bachillerato y comenzó Fisioterapia (ahora cursa TAFAD), su trayectoria deportiva siempre fue la prioridad. Se centró tanto que, a los 17 años, ya debutó con el primer equipo del Atlético de Madrid. «El año anterior, ganamos la liga con el filial y nos subieron a seis o siete con la primera plantilla. Recuerdo que lo hice a la vez que Amanda Sampedro (internacional con la selección) y Jenni Hermoso (actual 'Pichichi' en Liga Iberdrola), entre otras. Aquella fue la época en la que empezó todo», evoca. «Debuté como titular siendo Antonio Contreras el entrenador –continúa–. Fue contra el Torrejón y ganamos. Fue como sentir que todo el trabajo tenía su recompensa». Eso sí, antes de asentarse en lo más alto, también pasó por la selección sub-17, con la que fue subcampeona de Europa. «Aquella fue la primera vez que el equipo femenino llegaba tan lejos, y a partir de ahí empezaron a ganar mucho más», explica. Después de aquello, volvió con la sub-19 e incluso con la selección absoluta coincidiendo con Adriana, la actual capitana del Málaga femenino, en su etapa conjunta en las filas del Levante.

«Si Contreras no fuera tan intenso, igual no hubiéramos salido de este último puesto»

Allí, vestida de granota, se reencontró con un viejo conocido que, algo más de un año después de hacerla debutar en Primera, se marchó al Levante y que ahora dirige al Málaga. Contreras volvió a ser fundamental para que Leticia se decantara por el proyecto del Málaga. «En parte me vine por él.Me dio pie para que fichara. Me habló muy bien del Málaga y al final no es lo mismo irte a un sitio sola que conociendo a alguien, y más al entrenador. Sé cómo trabaja, cómo es y eso facilita las cosas…», asegura la madrileña, que ya conoce de cerca su intensidad en el trabajo. «Muchas veces hace que el equipo salga adelante. Hace poco estábamos en el descenso y conseguimos salir, y en parte es por él. Si no fuera tan intenso, igual no hubiésemos salido de ese último puesto», dice.

Asentada en la titularidad desde el primer partido del año, Leticia se ha convertido en un baluarte del once inicial del equipo en la que se trata de su novena campaña en Primera. Justo antes, en el Madrid CFF, en el que se mantuvo dos temporadas, consiguió el ascenso a la élite y una permanencia. Este domingo, le tocará reencontrarse con sus excompañeras. «Al Madrid le deseo lo mejor siempre que no sea contra nosotras.Siempre voy a mirar por mi equipo. No me atrevo a dar resultados, pero yo digo que gana el Málaga», dice modestamente. «Debemos minimizar los fallos que tenemos en faltas y marcajes y, si lo conseguimos, podemos ganar el partido. Estamos trabajando muy bien los últimos encuentros», añade.

Con la decisión que le caracteriza, ya se tiene el objetivo aprendido de memoria. «Está claro; es la permanencia, aunque quien nos conoce sabe que no vamos a luchar sólo por eso. El Málaga es un equipo que tiene que estar arriba, pero primero tenemos que pelear por la permanencia y el año que viene aspiraremos a algo más», argumenta tratando de ser objetiva.

El que hable de futuro cuando se refiere al Málaga el próximo año ya denota que Leticia se siente cómoda aquí. Ni padecer una fractura de peroné con menos de 17 años frenó sus inquietudes. Estuvo siete meses lejos de los terrenos de juego, cuando empezaba a despuntar en el primer equipo. Ni los peores tragos la han desviado de su verdadero camino, aun sabiendo que el futuro no depara lo mejor ni siquiera a las que han llegado a lo más alto. Su mente y su cuerpo siguen perteneciendo al terreno de juego.

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