El Málaga consuma su fracaso

La jugadoras hicieron piña ante la afición tras confirmar la noticia del descenso./ GERMÁN POZO
La jugadoras hicieron piña ante la afición tras confirmar la noticia del descenso. / GERMÁN POZO

A pesar de remontar ante el Rayo Vallecano (4-2), no se produjo la carambola que permitiera su salvación

MARINA RIVAS

Este domingo fue uno de esos días para olvidar en la Federación. Casualidades del destino, el Málaga arrancó su año de vuelta a la Primera División bajo un incesante manto de lluvia y acabó empapado de nuevo, aunque con lágrimas. Las que desprendían las propias jugadoras e incluso la grada, entre sollozos, tras haber intentado forzar una carambola casi imposible. El cuadro blanquiazul estaba predestinado a la muerte.

Muchos de los allí presentes recordaban lo injusto que fue, en la antepenúltima jornada de la competición, aquel gol de Bernal (del Sporting de Huelva) que arrebató al Málaga la posibilidad de ganar el partido en el minuto 94. Sin embargo, pocos recordaban ya que, antes de tener que llegar a esa situación de dependencia, el conjunto costasoleño, capitaneado sin rumbo por Antonio Contreras, dejó escapar el triunfo previamente hasta en quince jornadas consecutivas; para ser exactos, quince encuentros y 45 puntos posibles de los que sólo se consiguieron cuatro. Pesan ahora más que nunca esas derrotas, sobre todo porque en la Liga Iberdrola más igualada que se recuerda el equipo que se ha salvado in extremis, justo por encima del penúltimo lugar que ha ocupado el Málaga, ha sido el cuadro onubense, exactamente con los mismos puntos (25) con los que dice adiós el conjunto blanquiazul.

Por su parte, en la última jornada, el equipo no pudo más que cumplir, por orgullo propio y por los más de 800 aficionados que coparon la grada de la Federación. En una jornada unificada en la que, en 90 minutos podía pasar de todo, el camino hacia la salvación debía comenzar con una victoria local. Y así fue. El Málaga venció al Rayo Vallecano por 4-2, igualando su mejor cifra de goles de la temporada (la otra fue el 4-2 ante el Fundación Albacete), y cumplió con su obligación para poder optar a la carambola que le diera la permanencia. Pero esta se estaba disputando en otros tres campos más de España.

El equipo blanquiazul dice adiós a la Primera División en un ajustado final y con los mismos puntos que el Sporting de Huelva, que sí logra la permanencia

Ni un minuto del partido dejó de ser una agonía. El comienzo en la Federación fue demasiado idílico. Todo el público con un ojo en el campo y otro en la pantalla de su móvil veía cómo el Málaga fue el primero de la parte baja de la tabla en abrir el marcador, con un gol en el penalti que ejecutó Adriana gracias a la falta que se indicó sobre su compañera Paula Fernández. La alegría entraba en escena. En ese momento, con el 1-0 y el Madrid CFF y el Fundación Albacete empatados a cero, el Málaga estaba salvado, favorecido por la circunstancia del triple empate a 25 puntos. Pero, como en todo drama que se precie, la situación se torció en unos minutos. La delantera del Rayo Vallecano Altuve anotó dos goles (uno de vaselina y otro en un trallazo pegado al palo), puso el 1-2 en el marcador al descanso y el cuadro local volvió a la cola.

Remontada

En el segundo tiempo, las de Contreras debían dar sí o sí la vuelta a la situación y lo hicieron. Lo volvieron a hacer además con un gol cien por cien malagueño. En una jugada personal de Ruth, que se fue arriba para alentar al equipo, centró al área pequeña, donde remató a la perfección María Ruiz. Fue uno de los mejores goles de la temporada blanquiazul, pero el empate no le valía. Entonces llegó Armisa, que entró al campo en sustitución de Dominika y, según pisó el césped anotó. Era el 3-2, pero la grada ya estaba dividida: una parte entonaba el 'Sí, se puede' y otra ya auguraba lo que vendría a continuación. Y es que a pesar de que el Fundación Albacete perdía, el Madrid CFF, ya aventajaba por 2-0 al Athletic, lo que frustraba la salvación del Málaga al tener el 'average' perdido con el equipo de la capital.

Carambola fallida

Ya con todo en contra, en el minuto 77, Adriana anotó el doblete. La capitana, con el orgullo del equipo por bandera, se resistía a dejar de intentarlo. Y todos lo agradecieron, pero realmente aquello ya estaba sentenciado. Se añadieron cinco y las ocasiones del Málaga no cesaron, alguna incluso también del Rayo. Llegó el pitido final y la Federación se convirtió en un infierno, el milagro no se había obrado. La desolación se adueñó de los aficionados que les vieron ganar su primer partido, que vivieron el reestreno de las malaguistas en Primera División y que compartieron el sueño de muchas de ellas. Mientras la grada entonaba el himno blanquiazul, se consumaba la despedida más amarga.

Era el fin de un proyecto ilusionante y de la fuerte apuesta económica y social que se realizó por intentar mantener al equipo en la élite del fútbol femenino. Un sueño frustrado por errores que no fueron solventados a tiempo.De esta campaña, en la que con muchas carencias casi se consiguió la salvación, sólo se puede rescatar lo aprendido. El fútbol femenino crece y ahora es el momento de buscar soluciones, para que cuando este equipo regrese a Primera, que lo hará, sea capaz de adecuarse a las exigencias.