El Málaga se quedó sin milagro

El Málaga se quedó sin milagro
Germán Pozo

Pese a la victoria por 4-2 ante el Rayo Vallecano, el cuadro blanquiazul desciende al no haberse dado la carambola con los rivales directos que permitiera su salvación

MARINA RIVAS

Este domingo ha sido un día triste en el campo de la Federación. Casualidades del destino, el Málaga arrancó su año de vuelta en Primera bajo un incesante manto de lluvia y acabó bañado de nuevo, aunque de lágrimas. Las que desprendían las propias jugadoras e incluso la grada, entre sollozos, tras haber intentado forzar una carambola casi imposible, el cuadro blanquiazul murió matando. Qué impotencia en el minuto 90 (+5), cuando tras el mejor partido de la campaña, lo único que te queda es sufrir la mayor de las derrotas.

El cuadro costasoleño dijo adiós a la Liga Iberdrola este domingo, con 25 puntos y como penúltimo de la tabla, empatado con el Sporting de Huelva, que sí se salvó. Con una victoria (4-2) ante el Rayo Vallecano, el conjunto local hizo sus deberes y sumó sus últimos tres puntos. Aunque en la carambola por la que tenía que lograr la permanencia interferían hasta tres partidos más y uno de ellos, en esta última jornada con horario unificado, fue determinante, el 2-0 con el que el Madrid CFF ganó al Athletic en casa. Le salió mal la jugada del todo o nada el Málaga y, como si fuera una ruleta de casino, el premio se desvaneció.

En lo que respecta al partido, Contreras apostó por devolver a Adriana a la titularidad y este fue el mayor de los aciertos. La capitana dijo adiós al año con un doblete, algo que no había conseguido este año, dio la cara y fue la más completa del partido. Su primero llegó gracias a Paula Fernández, a la que le realizaron una falta dentro del área. La pena máxima la ejecutó Adriana, que plantó el balón fuerte y centrado y anotó en el minuto 29. Un tanto que grada y banquillo vivieron como el que celebra la consecución de un sufrido título. Aunque realmente para ellas, aquello importaba más que la más brillante de las copas, implicaba seguir existiendo en Primera.

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Pero qué poco le duró la alegría al cuadro blanquiazul; en apenas diez minutos comenzó a cambiar el cuento. Con ese gol de penalti y el resto de partidos entre rivales directos empatados a cero, el Málaga estaba salvado. Sin embargo, el primer tiro a puerta del Rayo en el partido, de Altuve con un balón de vaselina, acabó convirtiendo el empate. Y, para colmo, por si había duda de que el Rayo no estaba dispuesto a luchar, aunque no se jugara nada, Altuve realizó el doblete en el minuto 45, justo antes del descanso. Un trallazo que no frenó la defensa y tampoco Chelsea. El resto de marcadores continuaban inmóviles por aquel entonces y el Málaga necesitaba ya dos goles para ganar y optar, al menos, a la carambola por la salvación.

La segunda parte mantuvo la tensión de la primera, aunque quizá con algo menos de llegada que en el primer tiempo. Entonces, se obró el milagro, al menos en la Federación. Con un gol cien por cien malagueño comenzó la remontada para demostrar que el Málaga seguía dispuesto a trabajar por paliar de golpe todos los errores cometidos en un año. Tras una jugada personal de Ruth, que subió al área rival, esta centró con fuerza y María Ruiz remató de cabeza, encajando perfectamente el balón en las redes. Quizá uno de los mejores goles del equipo este año. Y, en apenas tres minutos después (68), un trallazo de Armisa, que acababa de saltar al campo, puso en la grada en pie, saltando y coreando al unísimo aquello del '»Sí, se puede».

Descenso inevitable

Lo triste y duro de aquello es que ya por aquel entonces, mucho tenía que cambiar las cosas en los campos rivales para que realmente sí, se pudiera. Y es que el Madrid CFF ya ganaba por 2-0 al Athletic en su campo, mientras que el Fundación Albacete caía con el Logroño (lo que favorecía al Málaga) y el Sporting de Huelva empataba por aquel entonces. La grada entonces se impacientaba, la gente comenzaba a quitar la vista del campo para ponerla en la pantalla del móvil. Incluso, en una esquina concreta del campo se coreaban los goles de los rivales que sí favorecían a la permanencia del Málaga.

Ya con todo en contra, en el minuto 77, Adriana anotó el doblete. La capitana, con el orgullo del equipo por bandera, se resistía a dejar de intentarlo. Y todos lo agradecieron, pero realmente, aquello ya estaba sentenciado. Se añadieron cinco y las ocasiones del Málaga no cesaron, alguna incluso también del Rayo. Llegó el pitido final y la Federación se convirtió en un infierno, por el incesante calor y por todo lo que no se había conseguido a pesar de haber luchado, hasta el final, por el milagro. Con gesto desencajado y derrumbadas física y psicológicamente, las jugadoras no pudieron más que echarse al suelo y llevarse las manos a la cara. La desolación de adueñó del campo que les vio ganar su primer partido, debutar a las malagueñas en Primera División y cumplir con los sueños de muchas de ellas. Mientras la grada entonaba el himno blanquiazul, se consumaba la despedida más amarga. Como casi siempre, la muerte llegó sin ser llamada.

4 MÁLAGA

Chelsea; Ruth, Raquel, Cazalla; Paula Fernández, Pamela, Dominika (Armisa, minuto 66), Leti; Adriana (Miriam, minuto 83), Mascaró (Ode, minuto 57) y María Ruiz (Bassira, minuto 83).

2 RAYO VALLECANO

Porto, Pilar García, Mendioroz (Ccamila, minuto 70), Sheila, Raquel (Naima, minuto 81), Auñón, Altuve (Ángeles, minuto 86), Perarnau, Andújar, Teruel y Masdeu.