Harper-Blanco: el martillo pilón del Málaga

Harper y Blanco presionan al lateral del Tenerife Luis Pérez. /Salvador Salas
Harper y Blanco presionan al lateral del Tenerife Luis Pérez. / Salvador Salas

Muñiz considera vital la aportación de los dos delanteros titulares porque siempre están entre los que más distancia recorren

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El regreso de Harper tras su lesión de tobillo para acompañar a Blanco en la delantera del Málaga ha sido una de las claves en la consecución de dos triunfos que han servido para poner punto final al bache y recuperar las óptimas sensaciones del comienzo de la temporada. Y aunque ninguno de los dos completó una actuación sobresaliente frente al Mallorca o al Cádiz, el equipo sí cuenta nuevamente con su martillo pilón, con dos atacantes cuya aportación se refleja en el desgaste de los contrarios.

No suele ser habitual que los delanteros sean los jugadores que más distancia recorren en un partido. Esa suele ser una característica más habitual en un lateral –incluso más que un extremo porque debe subir y bajar la banda continuamente– o en un centrocampista (por la necesaria capacidad de que abarque terreno para hacer coberturas a los compañeros). Pero con Blanco y Harper suele ser una excepción esta temporada.

Sin ir más lejos, el pasado sábado, frente al Cádiz, los datos oficiales de LaLiga reflejaban que Harper recorrió 11,6 kilómetros, 200 metros más que su compañero en la vanguardia malaguista. Por detrás figuraron Ricca (11,2), Adrián (11) y Cifu (10,7). En este punto cabe destacar que el Málaga tiene su propio sistema de medición gracias a los GPS que llevan todos los futbolistas y que tammbién todos los clubes reciben los datos de cada partido merced al sistema de cámaras instalado en los distintos campos. Este último y exhaustivo análisis es interesante no sólo para los entrenadores, sino también para los directores deportivos, porque cuentan así con más datos sobre el rendimiento de cada jugador.

Inmersos en el juego

Para Muñiz la presencia de Harper y Blanco es vital porque ambos están inmersos permanentemente en el juego y así lo expone cuando conversa con miembros del club. La constante movilidad de los atacantes facilita que el Málaga tenga más opciones y, sobre todo, permite el recurso al envío en largo para que el equipo gane metros y no recule. Probablemente esta alternativa se difumine en la recta final de los partidos dado el cansancio de los puntas. Sin ir más lejos, fue muy evidente en el caso del argentino el viernes pasado frente al Cádiz. La pregunta es obvia: ¿por qué el entrenador apura al máximo con ellos y no los sustituye? Ahí tiene mucho que ver la importancia de ambos en el juego aéreo, para defender las posibles faltas o córners que puedan producirse en los últimos minutos, porque suponen un seguro de vida.

En el cuerpo técnico malaguista se valora mucho la importancia del papel de ambos futbolistas porque, al ser muy físicos, contribuyen a arrastrar a los centrales para permitir huecos, combinan bien en las prolongaciones de cabeza (gracias al juego aéreo, en especial el argentino) y provocan un desgaste más que evidente en los zagueros rivales. Eso sí, es cierto que tanto trabajo de espaldas (en el caso de Blanco) o entre líneas (de Harper) influye en menos frescura en la zona de remate. En los entrenamientos sí es habitual verlos definir con más facilidad, en especial el malagueño, que, en palabras de componentes del equipo, «lo remata todo».

La confianza del técnico en ellos es tal que Blanco juega los partidos completos y Harper es sustituido sólo al final

La confianza de Muñiz en Harper y Blanco es tal que en raras ocasiones son sustituidos. Ambos han jugado juntos once partidos y cinco lo disputaron completos. En los otros seis el relevado fue Harper, cinco veces en los últimos instantes y una, en Elche, en el descanso. Sólo la lesión del malagueño le dio opciones a Koné, un futbolista de otro estilo (que brilla más cuando se gira y arranca) al que también una lesión en La Rosaleda frente al Gimnástic apartó de la titularidad cuando su aportación comenzaba a ser valiosa.

Sea mejor o peor su rendimiento, marquen o no, den un pase de gol o no, Harper y Blanco son indiscutibles para Muñiz. El técnico sabe que gracias a ellos cuenta con un martillo pilón para ir minando la resistencia de la defensa rival.