Hicham es un ciclón para el Málaga

Hicham, junto al preparador físico Enrique Ruiz, en el Marbella Football Center. /Josele-Lanza -
Hicham, junto al preparador físico Enrique Ruiz, en el Marbella Football Center. / Josele-Lanza -

La velocidad y cambio de ritmo del extremo marroquí encandilan al malaguismo

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

La curva de rendimiento de Hicham Boussefiane (Rabat, 1998) siempre apunta hacia arriba desde su llegada a Málaga. La Academia Mohammed VI de Rabat está resultando todo un filón, una vez que el club de Martiricos, en la etapa de Manel Casanova al frente de la cantera, entendió con buen criterio que el talento marroquí podía tener salida en una entidad tan cercana, pero históricamente por momentos tan lejana.

Al Málaga el acuerdo para probar a los jugadores más brillantes de esa academia y reclutarlos ya le ha dejado cinco millones de euros en su tesorería, los del traspaso al Leganés de En-Nesyri, que es sólo la punta del iceberg. Porque Hicham es un ciclón. Un auténtico vendaval, un extremo puro, de los de rompe y rasga.Su punta de velocidad, cambio de ritmo y atrevimiento ya ofrecen soluciones al primer equipo y a un Muñiz que el sábado en Lugo lo hizo debutar como revulsivo en los últimos veinte minutos, y fue tiempo suficiente para dos acciones claras de desborde, la segunda de ellas, con frenada y salida y que dio origen al 1-1. Y es que el marroquí nunca recurre a artificios. En su fútbol hay mucho de verdad.

Tras una brillante pretemporada, Muñiz recurrió a su debut oficial como revulsivo clave en la remontada en el Anxo Carro de Lugo

Pese a la amplia competencia en su demarcación, sigue reclamando minutos

No fue una sorpresa. Hicham ya había pedido paso en la pretemporada. De hecho, había sido el jugador más destacado pese a totalizar sólo 229 minutos muy repartidos en varios encuentros. Su salida al campo se notó al final del choque ante el Valladolid, pero también estuvo muy bien ante el Almería y, sobre todo, contra el Córdoba, donde dio una exhibición (fue objeto de una falta no castigada con roja), trufada con algunos detalles de excesivo individualismo, normales hasta cierto punto en un meritorio.

Por eso Hicham entró en la primera convocatoria liguera. Ello a pesar de que se desenvuelve en una posición, la de extremo, que es la más surtida actualmente, con Renato Santos (una de las principales apuestas) en su banda, además de Mula, Ontiveros, Haksabanovic y Dani Pacheco, por no citar la variante de Juan Carlos actuando más adelantado en la izquierda, otra de las bazas en el Anxo Carro.

El cuerpo técnico malaguista está más que satisfecho con la actitud de Hicham, muy humilde y bonachón, y con su capacidad para absorber todos los consejos. Esto y su rendimiento le han valido participar en la competencia por un puesto, aunque oficialmente sea jugador del Atlético Malagueño.

Hicham llegó hace dos temporadas y fue uno de los pilares del cuadro juvenil en la UEFAYouth League (marcó en el 2-3 en Nitra) y lloró desconsoladamente en Herning (Dinamarca) tras la goleada de la eliminación ante el Midtjylland (5-0). La pasada campaña fue de menos a más en el Atlético Malagueño, a la sombra de Abeledo. Así, sólo fue titular en siete partidos, pero jugó en 24 y fue convocado en 29. En 948 minutos aportó siete goles, una buena cifra, porque además de desborde Hicham también busca con frecuencia el disparo.

Si ya acabó la campaña a gran nivel, su verano ha sido estupendo. A día de hoy es mucho lo que se espera de él y de su inseparable Abqar (central). Internacional en categorías inferiores (seis partidos en la sub-20 y uno con la sub-23), a poco que continúe con su actual proyección puede estar pronto en los planes de la absoluta. Su dificultad con el castellano es su principal 'handicap', lo que le lleva a comunicarse incluso con gestos en algún caso y lo que le mantiene casi en una cápsula cara al trato con los medios de comunicación. Atrás quedó también una pubalgia que lo lastró en sus primeros meses en el Málaga.

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