Historia del Málaga C.F.

Con Viberti, otra vez arriba

Con Viberti, otra vez arriba

El séptimo llegó en junio. Y vino del norte. Desde octubre, el Málaga estaba de estreno. Primero llegó a la presidencia Antonio Rodríguez López; después lo hizo Jenos Kalmar, entrenador. Y el trío se completó en el último día de noviembre con la incorporación de Sebastián Viberti. Aquel 5-0 contra el Español iluminó las perspectivas blanquiazules. Desde que aterrizó Viberti, el equipo sólo perdió un encuentro, precisamente el único en el que el ‘crack’ argentino no se alineó. Se fue el Gijón, pero para las otras dos plazas le hacían la oposición al Málaga el Español, aventajado en el ‘goal average’, y el Betis, que con maletín en ristre acudía prima que te prima buscando a los rivales del equipo de Martiricos. Once puntos en los seis últimos encuentros y la revalida en la ‘catedral’ de San Mamés proporcionaron el séptimo ascenso. Dos goles de Viberti pusieron patas arriba a la capital de la Costa del Sol, de la que fue ídolo desde el primer día. Rodríguez López, el décimo presidente en la historia, y el vigésimo octavo entrenador, Kalmar, contaron con la alianza del melenudo argentino. Los méritos para ese ascenso están en que los blanquiazules fueron los que menos partidos perdieron, y menos goles encajaron. Pero sobre todo lo que definió este ascenso es que desde la incorporación de Viberti el Málaga no perdió más que uno de los 26 encuentros jugados. Viberti terminó su primera temporada en España invicto. El único encuentro no ganado no lo jugó.

Durante un quinquenio la palabra ‘ascenso’ estuvo desterrada del léxico blanquiazul. Durante ese periodo el titular de Martiricos figuró en el cuadro de honor. Siempre entre los grandes y con apariciones en la lista de internacionales: Migueli, Macías, Deusto… Pero un nefasto desencuentro Marcel Domingo versus Viberti acabó con la más floreciente etapa malaguista. El descenso en mayo del 75 conllevó relevos. José Ibáñez fue, entre cuatro, elegido como presidente. Hacía el duodécimo. Con él llegó Pavic, afiliado en el listado técnico blanquiazul con el número 31. Y sobre todo y especialmente, ‘Boquerón’ Esteban y el uruguayo Quevedo. En el registro del titular, un par de notas, que sólo le permitieron alcanzar la tercera posición. El Málaga era el equipo con más victorias (21 en 38 partidos) y con más goles (75). Como visitante el equipo arrasó con victoriosas goleadas: 1-6 en el Miniestadio, 1-5 en La Condomina murciana y 2-4 en Vallecas ante el Rayo. Esteban enamoró al Barcelona, y Santi empezó una trayectoria que acabaría con un traspaso millonario. El 6-2 al Alavés con cuatro goles de Daniel Quevedo permitió que el Málaga celebrara el octavo ascenso en su feudo de Martiricos.

POR JUAN CORTÉS

Vocento