La hora de N'Diaye en el Málaga

N' Diaye atiende las instrucciones del preparador físico Enrique Ruiz./Ñito Salas
N' Diaye atiende las instrucciones del preparador físico Enrique Ruiz. / Ñito Salas

La baja de Keidi en Majadahonda lo obliga a tener el protagonismo que hasta ahora se ha echado en falta. El equipo necesita su liderazgo hasta el final de la Liga

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Fue el fichaje estelar del Málaga en verano y probablemente también de toda la Segunda División, un jugador llamado a marcar las diferencias y a mostrar jerarquía como ningún otro en la categoría. Pero a dos semanas de cumplirse el segundo tercio de la Liga apenas se pueden contar con los dedos de una mano sus actuaciones brillantes. Sin duda, ha llegado la hora de N'Diaye, y el partido de esta tarde en Majadahonda, por diversas circunstancias, es el momento idóneo para que el internacional senegalés comience a reivindicarse.

Llega el Málaga a un escenario peculiar, incluso con un terreno de juego de más dimensiones que La Rosaleda, pero que resulta peculiar para el futbolista por la forma de las gradas o la falta de ellas detrás de una de las porterías (cubierta por una lona de LaLiga). Y el equipo afronta también un duelo ante un contrario que, más que correoso, es muy técnico. El Rayo Majadahonda no obliga tanto a ir al choque, a pelear por los balones divididos, como a tratar de contrarrestar su afán por tener la posesión de la pelota, a evitar un desgaste por correr tanto, detrás del balón y del rival.

El papel de N'Diaye en la cita que comenzará a las seis de la tarde (en directo a través de LaLiga 1|2|3 TV) se antoja crucial para un desenlace favorable, máxime ante la baja por sanción de Keidi. Desde su irrupción en el primer equipo, el joven centrocampista albanés (reclutado en verano para el filial) ha eclipsado completamente al que debiera ser el líder del Málaga. Es más, su simple presencia sirvió para que el entrenador optara por otro sistema, un 4-1-4-1, con el claro objetivo de recuperar la solidez del comienzo de la temporada.

Con el nuevo sistema se le ha visto en mejor tono, pero aún no ha mostrado la jerarquía por la que se le fichó

A N'Diaye le vino bien el cambio de patrón táctico porque se le veía sufrir por delante de la defensa. A excepción del tramo inicial, el senegalés no ha sido un jugador contundente. Incluso, en momentos puntuales, ha concedido faltas absurdas y de enorme riesgo para el equipo (la más llamativa, en los últimos instantes en Almería, que no costó el empate por la milagrosa intervención de Munir). Tras su expulsión en Pamplona su pareja de baile en la medular (Adrián) mostró mejor ubicación y más solvencia que él. No obstante, desde que el entrenador decidió cambiar el dibujo, su rol sí ha sido más relevante.

Más cómodo y más liberado

Es evidente que N'Diaye ha transmitido sentirse más cómodo en el nuevo planteamiento. En los cuatro encuentros de este 'nuevo' Málaga se ha liberado más. Muñiz nunca lo ha utilizado por delante de la defensa (probablemente por la tendencia del '21' de incrustarse entre los centrales en la salida de la pelota y de arriesgar en exceso en esta faceta) y lo ha situado unos metros por delante. Ahí ha contribuido junto a Keidi a presionar más arriba (con mayor eficacia en las primeras partes frente al Almería y a Las Palmas), se ha asomado más al área (aunque no ha terminado de dar un paso definitivo para provocar faltas gracias a su corpulencia), ha brillado más en las coberturas a los laterales (especialmente a Cifu), ha dado pases al hueco (aunque sin la rentabilidad deseada) y hasta se ha prodigado en alguna aparición por la banda (Keidi tuvo el 2-0 en sus botas frente al Almería tras una excelente galopaba del senegalés).

En definitiva, N'Diaye ha sido otro en un sistema más 'elástico'. En el cuerpo técnico siempre destacan de él una virtud que puede pasar inadvertida. «Tiene una arrancada de la que carecen otros compañeros y que le permite recuperar pronto la posición o presionar rápidamente cuando se produce una pérdida de la pelota», subrayan. También se insiste en que está ahora con más confianza, con ese punto de convicción que desde fuera se ha echado en falta en varias fases del campeonato, sobre todo tras su expulsión en Pamplona.

Parece haber llegado la hora de N'Diaye. Cabe recordar que en su estreno en España deslumbró en el Betis, en una segunda vuelta en la que por sí solo estuvo a punto de sacar del pozo a un equipo desahuciado en diciembre. El malaguismo confía en la mejor versión del senegalés para aspirar de pleno al ascenso directo. Fue la gran apuesta del club en verano y casi con toda seguridad la incorporación más relevante en toda la categoría. Hoy debe comenzar a reivindicarse en un partido exigente y quién sabe si incluso sin ese sistema en el que ha lucido más. El Málaga necesita más que nunca su jerarquía en el campo.