HUMILDAD Y PACIENCIA

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

No siempre es fácil hilvanar un artículo, y menos aún elegir el título. Andaba yo ayer de bajón tras la enésima decepción del Málaga y de repente mi compañero Ñito Salas cogió los bártulos y me anunció que se marchaba al traslado de Humildad y Paciencia. Y se me encendió la bombilla. De repente di con la tecla de lo que deseaba expresar, porque humildad y paciencia deben ser dos máximas en los dos meses que quedan de Liga. En ambos casos deben ser dos virtudes bien entendidas, porque ni la humildad debe tornarse conformismo ni la paciencia convertirse en pasotismo.

Cada vez que escucho que el Málaga tiene el presupuesto más alto me viene a la cabeza la gran mentira del tope salarial, esa cifra condicionada por la influencia de los disparatados pagos por Keko, Santos, Rolón o Cecchini. O el sufrimiento que padeció el club para inscribir a cinco jugadores, lo que implicó traspasar a Recio. O que en los fijos están cinco futbolistas con ficha del filial (Iván, Keidi, Mula, Harper y antes Hicham y ahora Hugo). Me da que entre esos comentarios y también, porque es cierto, los altos salarios de algunos futbolistas estos creen que con un par de destellos en toda la temporada basta para cumplir. «No hay mejor plantilla que la nuestra», aseguró N'Diaye la semana pasada. No es desde luego el mejor ejemplo de humildad. En Segunda dan igual el currículum, las condiciones técnicas o el prometedor futuro. Hay que dar la cara siempre y tratar de mejorar para superar al contrario. Y de momento hemos visto muy poco de tanto jugador supuestamente contrastado.

Ante tanta decepción y tanto pesimismo siempre recuerdo que hace un año muchos temíamos que el Málaga pudiera derrumbarse y que hace diez días se vivía una fiesta en Gijón porque habían recuperado... opciones para disputar los 'play-off'. En Segunda conviene relativizarlo todo porque quién sabe si en dos semanas el viento vuelve a soplar a favor. Es crucial mantener la paciencia, pero también que Muñiz cambie el mensaje de que se juega bien y se crean ocasiones y que los jugadores traten de suplir la falta de calidad con más compromiso, concentración y, claro está, responsabilidad.