Igual no merecemos otra cosa

PEDRO LUIS GÓMEZ

Este Málaga-Mallorca, de diez veces que se juegue sólo se pierde una, y fue ayer. El fútbol es así. Pero no todo es casualidad o mala suerte. El Málaga lleva toda la temporada jugando con fuego y se ha quemado. Llevaba tiempo haciéndolo, y de golpe se llevó lo peor. Este juego premia a los osados, a quienes buscan la victoria y su mente no tiene otros objetivos, y el Málaga no ha sido justo con este deporte porque domingo tras domingo salía a no perder. Mala cosa. Por eso la fortuna de la pelota no podía ser su aliada, para nada. Y no lo fue ante un mediocre Mallorca que, aunque haya ganado seguirá en esta especie de purgatorio que es la Segunda, donde también, salvo milagro que no creo que se produzca (aunque me encantaría, conste), estará acompañado por el Málaga. En Alcorcón vimos a un Málaga desconocido, ayer en La Rosaleda nos encontramos con un equipo con mayores ambiciones, pero muy lastrado por culpa de extraños factores difíciles de analizar, con el Málaga de siempre vamos. Un buen amigo y gran malaguista dice que el Málaga se hundió en Dortmund y que desde entonces no acaba de levantar cabeza. No lo sé. No es menos cierto que los dioses de la pelota nos deben una muy gorda, porque aquella noche está inscrita en la infamia y la desvergüenza, pero algo hay tras todo esto que impide que nos llegue la justicia. Y esa injusticia se asomó otra vez (enésima vez) por Martiricos con el gol balear cerca del final, pero a lo mejor es que no hemos hecho méritos para lo contrario. Miren, es posible. Tras Alcorcón nadie pensaba en tal debacle, pero esta llegó sin merecerlo. Ya no debemos pensar en el ascenso directo, y tenemos que centrarnos en la liguilla de ascenso, pero para eso hay que quedar entre los seis primeros. ¿Y no tiene el Málaga equipo para eso? Sin duda. ¿Y lo ha merecido? Pues que quieren que les diga... Víctor no ha podido cambiar el duro rencor que el fútbol le está jugando al Málaga. ¿Por qué? Es muy difícil de explicar. Sólo sé que no sé nada, decía Ortega. Pues eso le pasa al Málaga, que no levanta cabeza...