Los ingresos por abonados, un alivio

Los ingresos por abonados, un alivio
Salvador Salas

Hace años los clubes buscaban el equilibrio con sus socios. En Segunda es una de las fórmulas, pero las estructuras del Málaga son de Primera

Paco Cañete
PACO CAÑETE

Poderoso caballero es don dinero, escribió Quevedo. Su sátira jamás pierde actualidad. En la especie de simbiosis en la que se encuentran fútbol y televisión, ese 'poderoso caballero' allana espacios, fechas y horarios con el amén correspondiente de los mandamases del fútbol a nivel internacional y nacional. Al aficionado le están haciendo daño y, aunque sea a regañadientes, va entrando por el aro. No paran de organizar competiciones para transmitirlas por toda la tierra. Deja dinero, mucho. En España han entrado millones. Así se explica que militen en Primera varios clubes con aforo de cuatro o cinco mil espectadores. Apenas contabilizan las entradas. Otras fuentes de ingresos empujan a los clubes, grandes y modestos. Así y todo existe latente un factor, el humano, que parece contar poco y es fundamental. En la actualidad las competiciones oficiales arrancan en las primeras semanas de agosto, cuando hasta hace poco los entrenamientos no empezaban antes de finales de julio. En Primera se ha pasado de 14 o 16 equipos a 20. En Segunda, una barbaridad de 42 partidos, con el añadido de los 'play-off'.

Los futbolistas son humanos

Por mucha y adecuada preparación física que se practique, los cuerpos acusan fatiga, se resienten… Y no pueden soportar la carga de entrenamientos y partidos. Años atrás, la Copa de Europa se celebraba por eliminatorias. Ahora comienzan con liguillas clasificatorias. En estas fechas están celebrando las Copas de América y África, además del Europeo sub-21. Y en las próximas semanas inician los entrenamientos casi todos los clubes españoles. Más, más y más, hasta el límite físico. Todo por ese poderoso caballero…

En lo que respecta al Málaga, al continuar en Segunda División, se enfrenta a otra liga de 42 partidos, para que al final asciendan automáticamente dos y del tercero al sexto se jueguen otra plaza en dos eliminatorias. En las últimas temporadas han dado el salto los situados al final de competición en quinta y sexta posición. ¿Para qué sirven los 42 partidos anteriores? ¿No es mucha coincidencia que los clasificados en la cola de seis sean los más destacados? Toda una larguísima competición llamada de la regularidad para jugártela en 360 minutos. Atrás queda una liga de 42 enfrentamientos con sus correspondientes fechas, lo que significan 63 horas ininterrumpidas dale que te pego al balón. Pero la tele está en medio. Paga. Lo peor es que pretendan más

Continuamos con el Málaga

A día de hoy archirrepetido está que los ingresos por retransmisiones y demás en esta categoría han descendido casi a la mitad. Hace una fecha se abrió el plazo para la renovación de abonos. Esos ingresos ahora resultan fundamentales para el desenvolvimiento del club. Si en la temporada que ha terminado el Málaga contaba con 20.000 carnés para todo el año, hoy hacen falta más. A la afición, excelente donde las haya, ni palabra. Responderá como en los últimos años. Hay que superar barreras. La situación es altamente delicada.

El gran problema está en la recomposición de la plantilla para el nuevo proyecto. De los 20 elementos que tienen contrato en vigor, casi la mitad han rendido muy por debajo de las expectativas. Si se marcharan, le harían un favor al club. Claro que el vigente compromiso les sigue uniendo al Málaga. De los cedidos regresan diez. De los que pueden ser útiles, una pareja si acaso. En fin, que la noticia de la continuidad del entrenador se ha cumplido. Casi todos de acuerdo con que Víctor sea el entrenador del Málaga. Es un alivio. Es el peso de la responsabilidad y del plantel que puede tener para intentar regresar a la división de honor. El club, después de una década entre los grandes, está estructurado para la máxima categoría.

El martes pasado presencié muchos minutos del partido correspondiente a la Copa de África entre Camerún y Guinea Bissau. La primera vestía camiseta verde y pantalón rojo. La de Guinea lucía elástica roja y calzones verdes. No comprendo cómo el árbitro, que admitió la vestimenta, no se confundió. Con tanto con verde y rojo, aquello parecía una ensaladilla.