INJUSTA EXPULSIÓN

INJUSTA EXPULSIÓN

MARTÍN NAVARRETE

No goza el colegiado tinerfeño Trujillo Suárez del nivel adecuado para dirigir un partido al más alto nivel de exigencia como el que ayer se disputó en Los Cármenes, con una fuerte rivalidad y una tensión excesiva. Se hubiese requerido de un colegiado con más serenidad y por supuesto con criterios bastante más equilibrados que los de Trujillo. Lo evidenció en la segunda amonestación que le enseñó a N'Diaye, al considerar juego peligroso la leve disputa del esférico con Fede cuando el malaguista frenaba y retraía la pierna. Grave error.

Dio la sensacion en los primeros minutos del encuentro de controlar las infracciones sin necesidad de las amonestaciones, utilizando las advertencias. Las usó en dos ocasiones, con Keidi y, más tarde, con Ontiveros y Víctor Díaz. Fue este el aspecto más positivo de su trabajo, pero todo quedó en una quimera minutos después. A veces, sin ton ni son, mostró hasta cinco amonestaciones al equipo malaguista, dos de ellas a N'Diaye, y otras tres al cuadro nazarí. Acertó al anular el gol conseguido por Puertas en el minuto 56 por claro fuera de juego.

Lo más negativo de su trabajo es el control disciplinario y las nebulosas que tiene al determinar las jugadas que son merecedoras de cartulina de las que no lo son. Me repetiré una vez más: las escenificaciones de violencia por parte de algunos jugadores en las caídas, cuando ven la pierna del jugador contrario, nunca son falta. Se ha de amonestar en estas situaciones a los causantes. Para Trujillo dio la impresión en algunas acciones de que esta era la referencia para mostrar la tarjeta. Pudo evitar la segunda de N'Diaye y también otra clara que le enseñó a Quini.