Insólito: Munir jugó con el pie más que algunos compañeros

El empate de Cádiz, aparte de favorecer a los adversarios, empeora la clasificación del Málaga, ya fuera de los 'play-off'

Ontiveros es entrado en falta por Garrido. /LOF
Ontiveros es entrado en falta por Garrido. / LOF
Paco Cañete
PACO CAÑETE

El Cádiz-Málaga se presentaba preñado de emoción. Los de uno y otro equipo tenían el mismo estribillo: ganar o ganar. Al final se empató, un reparto de puntos que sólo ha venido bien a los adversarios. Ya, un empate tiene su valor. De acuerdo. Pero si en el Carranza se hubiera producido la derrota de los malaguistas, apaga y vámonos. Restan 5 encuentros (cuatro para el Málaga, por el Reus). Quince puntos a disputar por doce de los blanquiazules. A pesar de ese partido que se va a ganar sin jugar, el Málaga no depende ya de sí mismo. El equipo ha mejorado algo con el nuevo míster, pero sin que haya sonado una sola campana en la ciudad. Más: por vez primera en 37 partidos se ha caído de los seis puestos de arriba. No es simple coincidencia. Se veía venir.

En los pronósticos, más pares que nones favorables a los amarillos. Que si llevaban siete jornadas sin derrota, que si desde septiembre del año pasado no perdían en su campo, que si en Machís han encontrado a una figura, que si… Por parte del Málaga, una sola premisa de recuerdo era positiva. Hace 12 años que el Cádiz no le gana. En fin, que con ambiente y mamporros de unos pocos arranca el partido. No se llenó el campo a pesar de las previsiones, pero sí había muchos malaguistas en las gradas. El conjunto visitante se presentó vestido de luto, como en Alcorcón. Demostrado queda que por cambiar el color la suerte no te va a socorrer. Puede coincidir, lo demás son pamplinas.

En el partido, un Málaga más combativo y ofensivo; enfrente, el Cádiz, descaradamente a la 'contra'. La confrontación no fue buena ni mala. En algunas fases hubo juego de conjunto, poco. Mucho balón aéreo, descontrol en las jugadas, que no solían pasar de dos o tres toques. Eso sí, allí hubo tanto emoción como jugadas antirreglamentarias, con mucho brazo suelto en los saltos. El árbitro, Aitor Gorostegui Fernández-Ortega, que lleva seis años en Segunda, tampoco dejó jugar. Se puso pesado con tanto soplar el pito, cuando no estaba pidiendo calma verbalmente.

El encuentro me pareció raro. Toda la primera parte se jugó exclusivamente por la banda izquierda del cuadro local, zona de Machís. En el ala opuesta del Málaga, de vez en cuando llegaba un balón perdido. Ontiveros, muy vigilado, apenas tuvo ocasión de intervenir. Si mentalmente nos imaginamos el rectángulo partido por la mitad, casi todo el tiempo se jugó por la parte derecha de Munir. Otra cosa rara: durante la segunda parte, el portero del Málaga jugó mucho con el pie, tanto que lo hizo más que varios de sus compañeros, a los que apenas les llegaba el cuero. La jugada se repitió decenas de veces. Aburría. Munir sacaba de puerta a la derecha. Cifu o Lombán le enviaban la pelota a Pau Torres o a Diego González en el otro lateral, para que la devolvieran a Munir, que estaba al borde del área. Estos toques se repetían seguidos tres o cuatro veces, y pocos minutos después, otra vez. Desesperante. Repito que fue un partido raro… Peor es ver al Málaga donde está clasificado.

El deporte se está revitalizando en nuestra ciudad. Aumentan las distintas y variadas competiciones. Nos alegran y al mismo tiempo valoramos a los que motivan a la juventud en la práctica de cualquier modalidad. Una manifestación deportiva ha alcanzado especial relevancia en los últimos días. La Gala de Artes Marciales ha llegado al cuarto de siglo. AMAKO (Asociación Malagueña de Kobudo) la organiza. Saben que una magnífica orquesta debe contar con una gran batuta. El doctor Gabriel Carranque es el director de este acontecimiento. Con 25 años, las dificultades para su organización se repiten y aumentan. Primero y fundamental es que se rodea de un grupo al que sabe animar. Predica con el ejemplo. Deporte y solidaridad. Reunir a 500 atletas (con 260 en un número de pista, como en esta edición en el pabellón Pérez Canca) vale lo que ustedes quieran. Y si es con el añadido de ayudar al prójimo con los beneficios de cada edición, ¡qué les puedo decir!... En esta ocasión ha sido para la Asociación de Diabéticos (ADIMA) con un proyecto con niños. Por todo, al doctor Carranque lo admiro como profesional de la medicina; me asombra su calidad de deportista; me sorprende que en este mundo haya tan buenas personas como él, y sobre todo me encanta que nunca le falta la sonrisilla de su rostro. Pero especialmente me maravilla que, al margen de su gran vocación profesional, le dé brillo al deporte y la solidaridad. Enhorabuena y a por otros 25 años en esta línea. El doctor Carranque y Málaga son así.