Jose no tiene varita mágica o la lámpara de Aladino

Hay una carencia fundamental en el plantel: calidad. Se traspasó a tres jugadores y ya han llegado 16... Toca esperar que los ‘refuerzos’ alcancen el ritmo adecuado. Sí, pero, ¿cuándo?

Ricca, durante el partido ante el Girona. /Ñito Salas
Ricca, durante el partido ante el Girona. / Ñito Salas
PACO CAÑETE

No se ha perdido ni se ha ganado ante el Girona. Mitad y mitad, que diría el optimista. O lo que comentó el entrenador, José González, en la rueda informativa: «Me queda la duda si el cansancio en el segundo tiempo ha sido más mental que físico, porque cuando quedamos con 10 atacamos más». Por si sirve de respuesta, hay que recordar la expulsión de Chory Castro. Estaba agotado y llegó tarde, y por eso se produjo la segunda amarilla. Puro desgaste muscular es lo que acusa este profesional, pues desde el primer minuto se entrega y lucha, incluso en tareas defensivas. Su relevo en las segundas partes estaba cantada. Jose no lo debió de apreciar cuando relevó a Keko, que estaba en forma y con cierta frescura. Otra. Elogió la primera parte de los blanquiazules, pero no se refirió a la pobre impresión que causó el Girona, como afirmaría su propio entrenador. Quizá porque el Málaga no le dejó. Puede. Con una sola ocasión de gol –el remate de cabeza de Keko–, no se puede resumir una buena labor en el primer tiempo.

Quede claro que Jose no tiene ni parte ni culpa de la labor del equipo. Lleva un cuarto de hora, como quien dice, en el banquillo. No tiene una varita mágica ni tampoco la célebre lámpara de Aladino. Hay una carencia fundamental en el plantel: calidad. Desde hace años todos los entrenadores han pedido un rematador. Este verano llegó Borja Bastón, fichaje que tuvo una buena acogida. Festivales de verano aparte, han transcurrido 21 jornadas ligueras y cada vez rinde menos. En la cola o arriba, el que vale, sobresale. Ahí está el meta Roberto, que ha evitado un buen número de goles. Por cierto que Ignasi Miquel está cogiendo sitio y ante el conjunto catalán fue de los más destacados. También sobresalió Ricca, para mí en su mejor partido desde que llegó. Anuló a Portu, de los mejores elementos rojiblancos y cubrió muy bien la línea arriba y abajo. E Iturra, modelo de regularidad por delante de la cobertura. No deja pasar ni el balón ni al jugador contrario.

El sábado por la mañana estuve en el campo de Los Conejitos. Allí estaban la mar de felices por el retorno de Samu, máximo exponente de aquella cantera. Horas después el propio futbolista pudo apreciar el cariño de la afición, que no lo ha olvidado. Lo mismo podía decir del deportivista Adrián o de Amrabat, como de Antunes que, entre otros, pretendieron volver al estadio La Rosaleda. Llegaron otros, muchos, y así está el equipo. Los únicos que no fallan son los seguidores, que en una tarde-noche invernal casi llenaron el campo. Lo peor es que se están cansando. Animaron, animaron y hasta empujaron al equipo, pero tampoco faltaron los lances en los que mostraron su disgusto. Ya llevamos veintiuna jornadas de Liga y el equipo sigue sin funcionar. Ahora hay que esperar que los ‘refuerzos’ que han llegado –y que llevaban tiempo sin jugar– alcancen el ritmo adecuado en el menor tiempo posible. Sí, pero, ¿cuándo?

El Málaga, cara a la actual temporada, contrató a 12 jugadores. Ya los que hay que sumar los que están llegando entre diciembre y enero. Las comparaciones, ya se saben. Pero a veces son necesarias. A ver. Durante el verano traspasaron a Sandro, Pablo y Camacho. Para esta Liga continuó el mismo entrenador, que terminó con brillantez la campaña pasada tras superar una crisis importante. Si se han marchado 3 titulares y llegan 12 futbolistas, ¿cómo se explica la desproporción entre el pasado campeonato y la primera vuelta de esta Liga? No hay que pensar mucho para llegar a una conclusión.

De los 12 ‘nuevos’ ya se les ha dado la boleta de salida a dos y se pretende eliminar a otro par de ellos. Alguno ni tan siquiera ha debutado en partido oficial. Entiendo y mantengo que Míchel se debió marchar cuatro o cinco jornadas antes. Ni el equipo respondía ni él parecía que tenía las ideas claras. Que cada palo aguante su vela. La realidad es que traspasó a tres jugadores y ya han llegado 16 (sin contar con el delantero nigeriano Ideye, que definitivamente se confirmó ayer de una forma oficial tras varios días en la ciudad)… El movimiento, andando. Y las culpas, al maestro armero, aunque las verdades flotan en forma de razones.

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