Juan Ramón Muñiz: «El mérito nunca es de una persona, sino de un equipo que trabaja, en el campo y fuera»

El entrenador ha puesto en marcha una transformación exprés/Salvador Salas
El entrenador ha puesto en marcha una transformación exprés / Salvador Salas

El técnico del Málaga elogia la actitud de los futbolistas: «Han entendido la situación del club y se han puesto el mono de trabajo»

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

La llegada de Muñiz al Málaga ya suponía una garantía de trabajo y, a la vez, de éxito, pero los resultados del equipo, después de los problemas del verano, han estado por encima de cualquier previsión. El espectacular arranque, con quince puntos sumados de forma consecutiva, han colocado al entrenador asturiano, de 49 años, a la cabeza del equipo que ha puesto en marcha esta transformación exprés del cuadro blanquiazul. Aunque el técnico sigue trasladando todos los méritos a los demás, al equipo de trabajo y a los futbolistas, entre otros. Con la mente siempre puesta en mejorar y preparar cada partido, el técnico prefiere no pensar en el futuro, sino en el próximo compromiso, en este caso el del domingo en Las Palmas.

Se siente muy satisfecho por la plantilla que se ha conformado al final el club, de las oportunidades que le está dando a los canteranos y de la colaboración que está encontrando desde el primer instante entre los jugadores. También elogia la postura de Caminero, con el que se entiende a la perfección, lo que ha facilitado el trabajo y, sobre todo, ha aportado tranquilidad en los momentos más complicados. Y habla de los aficionados, a los que considera fundamentales para que el proyecto pueda salir adelante con éxito.

Además

Lleva algo más de tres meses al frente del Málaga. Está a punto de cumplir los simbólicos 100 primeros días en el cargo, que han sido muy intensos. ¿Qué balance hace hasta este momento y tras esta primera fase de la temporada?

–Hasta el día de hoy es todo positivo, por muchas circunstancias, y por los cambios que se han dado en este periodo. Tuvimos que adaptarnos rápido a una situación y una categoría nuevas. La colaboración de los futbolistas es máxima, todos hemos entendido de la dificultad que hay en la categoría, de lo largo que es esto. Sabemos que habrá muchos meses por delante y serán duros. Estamos todos preparados y mentalizados de todo esto. Por eso estoy contento, y también porque vengo a una ciudad que me gusta, a un club que fue el primero profesional al que entrené, cuando llegué del Marbella. Es como mi casa. De ahí que, cuando llegas a tu casa, siempre estás a gusto. Y si los resultados van acompañando, mucho mejor, pero siempre con los pies en el suelo y sabiendo de las dificultades que tiene el campeonato, como ya se sabe.

Se le puede aplicar el dicho de 'a la tercera llegó la vencida', pues no hubo acuerdo primero con Husillos ni tampoco cuando intervinieron los consejeros, sino que hubo que esperar a la llegada de Caminero para que fichara. ¿Por qué esperó hasta el final y no contempló otras opciones?

–Porque el primer contacto fue muy temprano y había otra gente trabajando. Luego se va viendo cómo se puede planificar todo, sobre una base más real y clara. Al final ya fue más fácil concretar todo. Cuando hay dos personas que quieren encontrar un acuerdo, se llega muy fácil.

Negoció la posibilidad de compatibilizar la dirección deportiva con el cargo de entrenador, pero no se pudo concretar. ¿Mejor así? ¿Cómo se desarrolla su trabajo con Caminero?

–Extraordinario. Creo que la situación perfecta para el club es esta. La relación con Caminero es extraordinaria, sin problemas. Los dos entendemos nuestro trabajo, nos respetamos y nos conocemos desde hace tiempo. Sabemos de las dificultades del trabajo del otro y creo que hasta hoy vivimos con tranquilidad todos los asuntos que hay que solucionar. Y eso es fantástico para el equipo.

Sabía que la situación del Málaga era difícil, pero ¿qué se encontró realmente al llegar?

–La verdad es que me encontré colaboración por todos los sitios. No tuve grandes problemas, aunque siempre hay situaciones que se van dando porque tras un descenso hay muchos intereses de una y otra parte, y eso pasa en el Málaga y en el resto de los equipos. No ocurrió nada que no pasara en otros clubes. Caminero siempre trabaja para buscar soluciones. Se desarrolló todo de una forma tranquila, pero lo más importante es que hemos encontrado a un equipo que quiere colaborar, que está predispuesto y sabe del trabajo y del sufrimiento que va a encontrar durante todo el año.

El descenso llegó con antelación, pero al final casi se hizo tarde para completar la planificación.

–Tuvimos la suerte de que el mercado se paró mucho por el Mundial. Luego, hasta que no se solucionan los problemas de Primera no se arreglan los de Segunda. Fue bien al final con las soluciones que se fueron buscando. Lo mejor quizás fue que todo se hizo con seguridad y tranquilidad.

¿Cuál ha sido la decisión más dura que ha tenido que tomar en estos tres meses?

–Bueno, fue un trabajo normal. La diferencia entre el jugador y el entrenador estriba en que el futbolista decide dentro del campo, que es lo importante, y el técnico busca soluciones o ayudas. Todo estuvo dentro de la normalidad.

Ya le tocó otra vez una etapa difícil cuando también llegó en el primer año en Segunda del equipo, con el club en un proceso concursal. ¿Hay muchos parecidos?

–Hay situaciones muy similares, con jugadores que querían salir, otros que estaban buscando soluciones para seguir... Cuando llega un descenso pasan cosas muy parecidas en todos los lugares. Tuvimos que refrescarlo todo, y la suerte que hemos tenido es que empezamos ganando. Ahora estamos viviendo la máxima normalidad, con un equipo que tiene sus objetivos muy claros, que son estar preparados para el siguiente partido.

Muñiz, ayer en el anexo tras enl entrenamiento
Muñiz, ayer en el anexo tras enl entrenamiento / Salvador Salas

Esta es su cuarta etapa en Málaga, ¿qué evolución ha observado en el club?

–Muy clara, han cambiado en muchas cosas. Tenemos un buen campo de entrenamiento y unas excelentes instalaciones para el día a día. Ahí ha crecido. Contamos con cierta ventaja en eso. Luego, sin embargo, los empleados son casi los mismos. De ahí que conociera a todo el mundo.

La situación se ha reconducido ahora, como dice. La confección de la plantilla tuvo grandes dificultades y el club hizo algunos sacrificios. ¿Hasta qué punto está contento con los 23 profesionales y los canteranos?

–Es una de las cosas de las que hay que estar satisfechos. Y todos quieren estar y sumar para el equipo. Sabemos que al descender tienen que producirse algunas salidas, pero de verdad que estoy contento con la plantilla que ha quedado. Con gente que quiere estar. Nadie va en dirección diferente al resto. El grupo se encuentra muy unido y sabe lo duro que va a ser, pero está preparado para afrontarlo.

Se esperaban más salidas, pero no fue posible, y también alguna entrada que no pudo llegar. ¿Seguirán fichando ahora a jugadores sin equipo, como Lombán?

–El club siempre tiene que estar en el mercado. Si surge algo que en el Málaga se piensa que puede aportar su granito de arena y ayudar al resto, estará dispuesto, si se puede. Pero no es ninguna urgencia ni ninguna necesidad. Hay que estar al tanto, pero ya está. El objetivo es que el aficionado esté satisfecho con nuestro trabajo.

¿Considera que N'Diaye puede marcar las diferencias?

–Las diferencias las tiene que marcar el equipo como tal. No hay que sacar a nadie. Y nadie es nadie. Todos los éxitos que consigamos tienen que ser a base de equipo. No conozco a ningún equipo que con una individualidad le baste para conseguir ningún objetivo. Sin un conjunto, esa individualidad no brilla. Cuando hay un equipo que desciende no brilla nadie, y cuando sube nos destacan a todos.

¿Le han sorprendido algunos jugadores con los que no contaba al comienzo?

–Cuando llegé, primero intenté ver y analizar, sin descartar a nadie de entrada. Veo el trabajo que hace cada uno y, si es beneficioso para el equipo, pues es interesante.

Algunos se han transformado en relación a la temporada anterior. ¿Por qué ocurre esto?

–La cabeza, al final, marca un poco la situación. Y la clasificación y muchas cosas más. La confianza es importante, y que siempre tenga alrededor cosas positivas.

Uno de los jugadores que no contaban al comienzo era Juanpi, pero ahora todo ha cambiado.

–Él tenía una situación difícil cuando acabó la temporada pasada y empezó la pretemporada sin tener claro dónde iba a estar. Pero al finalizar el periodo de fichajes ya se reconduce la situación, sabe que va a estar aquí y que tendrá que trabajar aquí. Nunca descarto a nadie. Ahora está siendo exigente con su trabajo cada día. Tenemos unos objetivos respecto a él y se está esforzando para conseguirlos. Por eso cuento con él.

¿Cómo valora la nueva hornada de canteranos, desde Ontiveros hasta Iván Jaime?

–Hay un buen grupo y tenemos la obligación de darles la oportunidad siempre que estén preparados, claro. Estos jugadores están rindiendo bien, y no sólo el domingo, sino en el día a día. Se van ganando una oportunidad poco a poco. Si tienes una cantera, el objetivo es sacar jugadores, y si los tienes en casa no hay que buscarlos fuera. Ellos tienen que ver que, si están preparados, se les da la oportunidad. Y esto también es bueno cuando tienes que traer a jóvenes para la cantera de otros equipos, porque ven que aquí se les da oportunidades a los jóvenes, que no tiembla el pulso.

Pese a las dificultades, el arranque ha sido espectacular. ¿Se lo esperaba de alguna manera?

–En Segunda no hay favoritos, lo veo en los partidos. Hay siempre un rival que te va a poner dificultades, que todo está igualado, con pequeños detalles... Tienes que estar preparado cuando se abre el partido o te dan la oportunidad para ganar. Cada encuentro tienes que estar noventa minutos pendiente de lo que suceda. Hay muchas alternativas. Nunca sabes lo que va a suceder, ni positivo ni negativo.

¿Es consciente hasta que punto se ha vuelto a ilusionar la afición?

–Lo vemos cada domingo. La afición se ilusiona con el trabajo que está haciendo el equipo en el campo, con ese esfuerzo y sacrificio. Luego, si acompañan los puntos, mucho mejor. Nuestra obligación es salir y hacer nuestro trabajo. Y luego mirar al marcador. Lo más importante es acabar bien en cada encuentro y recuperar para estar preparados para el siguiente. Segunda no te permite el lujo de pensar a largo plazo, sino prepararte para el próximo partido.

Y todos le apuntan a usted como el autor de esta transformación. Se ha convertido en el ídolo de los malaguistas.

–Al final las personas estamos y pasamos, pero el club siempre sigue. Intento ser una persona de club. El mérito nunca es de una persona, sino de un equipo que trabaja, en el campo y fuera. Desde el que cuida el césped hasta el último jugador que sale. Ninguna persona está por encima de otra. Sí hay responsabilidades, pero el mérito es de ellos.

¿Cuál es su librillo o la fórmula de trabajo y juego para darle la vuelta al calcetín en tres meses?

–Yo he tenido una ventaja muy importante, porque me he encontrado con la colaboración de los jugadores. Cuando ocurre esto, todo es más sencillo. No importa el sistema de juego. Han entendido la situación del club, la deportiva y la extradeportiva, y se han puesto el mono de trabajo. Cada día vamos a dar el máximo de nosotros mismos. Es la única forma de competir. Tenemos que seguir al mismo nivel, no nos podemos conformar con lo que hemos hecho, porque eso ya está. Para competir el domingo necesitamos otra vez sacrificio, esfuerzo, humildad...

Nadie habla de ascenso de una forma directa cuando el campeonato acaba de empezar, ni siquiera hasta ahora en esta entrevista, pero el objetivo no es otro.

–No, para mí el ascenso no es ahora el objetivo, sino competir el domingo. No hay otro. Para qué voy a pensar de un objetivo de junio en septiembre. No tiene lógica. ¿Qué podemos arreglar ahora? Lo importante es el siguiente partido, nada más. Es que faltan muchos meses, no puedo pensar con tanta lejanía. Imagínese que le pregunto yo por el año que viene, lo normal es que me diga que, primero, a ver cómo saco el periódico de mañana. Nosotros, igual, a ver si logramos sacar el próximo resultado.

Ahora llega un partido más complicado todavía, contra otro aspirante. Un partidazo.

–Yo no diferencio los partidos. Para mí el de la semana pasada fue un partidazo, porque el equipo trabajó bien y ganó, y la afición disfrutó. Eso es un partidazo para mí. Todos pueden ser un partizado. Al final da igual contra qué rival sumas los puntos. Es lo mismo, todos van a ser exigentes. Hay veinte que compiten para lo mismo. Y casi todos los equipos estuvieron en Primera División.

La afición ha superado todas las previsiones después de un descenso muy decepcionante. ¿Qué comentan en el vestuario sobre los seguidores malaguistas?

–Nosotros lo hablamos mucho, porque, para salir de la situación en la que estábamos y comenzar a normalizarlo todo necesitamos siempre el apoyo de todo el mundo, lo que rodea al Málaga. Porque es la única manera de darle viabilidad al proyecto. El club siempre queda, porque las personas vamos cambiando. Desde el primer día hemos encontrado una fila de abonados que estaban dispuestos a estar con nosotros. En el primer partido de Liga el equipo sintió un apoyo masivo en casa. Fuimos a Almería y había mucha gente, siendo un lunes por la noche... El club nunca va solo, pero es que no podría hacerlo, no conseguiría éxitos, necesita estar respaldado. Al final siempre tiene que ser un conjunto, todos en la misma dirección, como está ocurriendo en este momento.

 

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