Juanpi recupera la sonrisa, pero quiere más

Juanpi se dispone a tirar a puerta ante el Albacete./Salvador Salas
Juanpi se dispone a tirar a puerta ante el Albacete. / Salvador Salas

El venezolano ve compensado su esfuerzo para revertir la situación, aunque no se conforma y sabe que aún debe dar muchos más pasos

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

No se sabe qué agradó más a Juanpi, si los aplausos del público (muchos, puestos en pie) o la cariñosa felicitación del entrenador, Juan Ramón Muñiz, cuando fue sustituido en la recta final frente al Albacete. El venezolano ha recuperado la sonrisa, esa que perdió desde que comenzó el calvario con el pubis y que se había tornado frustración e impotencia cada vez que escuchaba los silbidos, pitos y censuras de la grada. Pero no se conforma y quiere más. Él mismo confiesa a sus amigos que aún debe dar muchos más pasos.

Trabajo, trabajo y trabajo. Esa es la única receta que ha aplicado Juanpi para tratar de ser el extraordinario futbolista que apuntaba. El mérito de Muñiz es incuestionable, pero tanto como el cambio de mentalidad del venezolano, que sabía perfectamente que había tocado fondo y que él y sólo él podía recuperar la confianza. Y no se discute que con el técnico asturiano el que no está enchufado se queda fuera de la rueda, pero también es obligado apuntar que el hecho de que el '10' haya comenzado a revertir la situación obedece asimismo a una cuestión mental. Por mucho que lo intentaron, ni Juande ni Míchel consiguieron que el venezolano se quitara lo que el primero llamó «mochila de responsabilidad» que hundía al medio punta.

El malaguismo valoró el viernes más el esfuerzo que el juego de Juanpi. Que fuera a todos los balones 'divididos', que pidiera la pelota, que se ofreciera entre líneas, que asumiera la responsabilidad... Incluso que se acomodara a jugar en el centro del campo –donde él asume que su aportación baja muchos enteriores– en un momento comprometido, aunque en este aspecto demostró sentirse a gusto. Como quedó patente en la primera mitad, conecta bien con Adrián, que juega siempre a uno o dos toques, y no le costó adaptarse a otra función en el momento clave. El madrileño suele ser de los que más kilómetros recorren, y el 'improvisado' medio centro no se quedó atrás, lo que destacaban ayer los técnicos.

En un callejón sin salida

Sólo Juanpi y su entorno más cercano saben lo complicados que han sido los últimos tiempos. El club estaba ansioso por desprenderse de él por cuestiones económicas. Que se desvelara que su sueldo no se veía rebajado por el descenso y que su ficha era la más alta de la plantilla (prohibitiva para Segunda) tampoco jugó a su favor. Muñiz, que tiene entre sus virtudes, la claridad con la que se expresa ante los jugadores, se lo dejó bien claro. Para él sería uno más... si continuaba. La falta de ofertas perjudicó al futbolista, que, al contrario que Rosales, estaba en un callejón sin salida.

Pero desde que se cerró el mercado de verano el panorama cambió. A Juanpi lo benefició que no debía cargar con responsabilidad, que cualquier paso sólo podía ser hacia adelante y que el entrenador le inculcó (como a Ontiveros) que su talento era indispensable para el éxito del grupo en esta categoría. Muñiz lo 'esperó' cuatro jornadas y, en cuanto vio los síntomas adecuados, lo incluyó en las convocatorias. Ytras dos partidos en el banquillo, titular de un plumazo. El cupo de extremos se había reducido por las lesiones de Mula y Renato, pero el venezolano se habia ganado estar entre los once de salida. Ya acumula tres partidos consecutivos y, lo que es más valioso, comienza a sentirse importante. Sabe que aún debe dar muchos más pasos, pero ha recuperado la sonrisa. Seguro que también el entrenador.

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