Keidi, una baja más importante de lo que parece

Keidi, en un reciente entrenamiento con el Málaga./SUR
Keidi, en un reciente entrenamiento con el Málaga. / SUR

El albanés ha sido indiscutible desde su irrupción en el primer equipo porque es el futbolista que marca la línea de presión

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Aunque parezca sorprendente, la baja de Keidi mañana en el Cerro del Espino frente al Rayo Majadahonda (18.00 horas) supone un serio contratiempo para Juan Ramón Muñiz. Hace poco más de un mes nadie podía imaginar que el joven futbolista albanés iba a tener tanto peso en el Málaga, así que su ausencia a raíz de la expulsión ante Las Palmas deja al entrenador asturiano sin la pieza clave a la hora de presionar al contrario.

Igual que hace once temporadas el peor momento de Muñiz se produjo a raíz de un 4-6 en casa ante el Hércules, en la actual el punto de inflexión en el respaldo al equipo llegó en el 0-3 contra el Reus. Es decir, dos resultados impropios de un conjunto bien armado, como le gusta al técnico asturiano. Y fue precisamente el inesperado batacazo frente a un rival luego expulsado de la competición el origen de la apuesta por Keidi.

El dato

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Los goles encajados por el Málaga con el 4-1-4-1 como sistema desde que Keidi llegó a la titularidad. Los dos únicos tantos en este periodo se produjeron con un 4-4-2, primero contra el Lugo y después tras el cambio táctico frente al Almería.

Si bien en los tres partidos anteriores el Málaga sólo había encajado un gol (en Palma de Mallorca), las sensaciones en el cuerpo técnico respecto a la firmeza del equipo no eran precisamente positivas. El equipo había pasado a conceder más ocasiones de la cuenta, a ser más vulnerable, a perder solidez. De ahí que Muñiz se decidiera a apostar por Keidi y en un partido de máxima exigencia, en un estadio como La Romareda y frente a un rival en muy buena dinámica.

El batacazo ante el Reus hizo que Muñiz apostara por él y por un sistema con el que el equipo no ha encajado goles mientras se ha utilizado

Desde entonces el albanés ha sido indiscutible en un nuevo sistema, el 4-1-4-1, con el que buscaba mejorar en la recuperación del balón y, además, presionar más arriba, no estar tan replegado. Y los datos con este planteamiento son incuestionables desde el punto de vista defensivo: ningún gol encajado en cuatro partidos. Ocurrió en dos comprometidos a domicilio, en Zaragoza y Tenerife; el pasado domingo, contra Las Palmas en casa, y hace dos semanas, contra el Almería. En este último caso, hasta que Muñiz retornó al esquema más utilizado durante la temporada, el 4-4-2, con la entrada de un delantero (Seleznov) por un centrocampista (Erik Morán) en una decisión errónea. También entre medias empleó ese patrón táctico en casa ante el Lugo, con victoria por 2-1, pero después de precisar una remontada.

Dique de contención

¿Por qué Keidi ha sido clave en este periodo? Por su capacidad en lo que los entrenadores llaman 'ritmo de robo de balón'. No siempre esa virtud se refleja numéricamente en el balance final de un jugador, sino que es una aportación de la que se beneficia el equipo. En Tenerife el albanés sí jugó por delante de la defensa (en Zaragoza lo había hecho Lacen), pero con la llegada de Erik Morán el entrenador malaguista prefirió situar al vasco en esa función (para tener mejor salida de balón) y contar por delante con una pareja muy física, N'Diaye-Keidi, con la que buscaba crear un dique de contención y presionar más arriba. Y en ese aspecto el jugador más joven, con más recorrido que el senegalés, se ha convertido en el futbolista que marcaba la línea de presión.

Eso sí, el objetivo de Muñiz sólo se ha cumplido a medias porque en los dos últimos partidos, ambos en casa, el Málaga sí recuperó la pelota más cerca del área rival, pero esa tendencia no se mantuvo en la segunda parte. Además, contra Las Palmas, la expulsión del propio Keidi echó por tierra todo el planteamiento. Por eso, la ausencia del albanés es tan importante cara a la cita de mañana, mucho más de lo que parece. El Rayo Majadahonda es precisamente uno de los equipos con más tendencia a querer la posesión de la pelota. Ante ello, la duda se centra en si la baja de Keidi provocará un cambio de sistema o si, por el contrario, el entrenador mantendrá ese 4-1-4-1 con la presencia de Erik Morán y Adrián, más 'diésel', pero con mejor toque de balón.

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