ASÍ NO SE LLEGA

MANUEL CASTILLO

Si perder en la recta de marzo ya es malo, peor es que no se le vea capaz de ganar. El Málaga nos dio una vez más muestra de su incapacidad y de ese juego al trote, impasible, que no reacciona ni varía su ritmo, lo mismo si le marcan un gol o lo marca él. Y conste que llegamos a creer que el gol de Adrián podría envalentonarlo y, seguramente fue así, porque en el primer tiempo fue netamente superior a Osasuna, aunque, pese a su buen juego, se topó con esa otra falta de habilidad que es la de asestar un gol (pe) de gracia antes del descanso. Quedan trece jornadas por disputar. Tiempo suficiente para recuperar el tiempo y los puntos perdidos sólo si el equipo levanta la cabeza, el entrenador se da cuenta de que en ocasiones hay que arriesgar porque no hay más que dos plazas de ascenso directo, que pensar en el 'play off' es como someterse a la ruleta rusa, máxime con un equipo que se limita a verlas venir. Si el lunes se dio un paso atrás, es obligado que ante el Numancia se den dos adelante. Y cada partido en La Rosaleda, un fortín sin excusas de ningún tipo.

Peor (salvando las distancias) lo ha tenido el Real Madrid. Ha descendido ya desde el primer puesto (que parecía corresponderle) al tercero, pero con doce puntos de diferencia. Ha perdido la Copa, la Champions y la Liga, si los avatares de la competición no lo remedia. Sin embargo, el remedio ha saltado en seguida: ya tiene a ese mito llamado Zidane al frente de la nave madridista que, si bien ha tocado fondo, bien puede ponerlo a flote don Florentino con sus millones y el buen hacer del técnico francés, que ayer mismo se puso a trabajar. Lástima que nuestro jeque, desbordado con otras cuestiones personales (el juicio pendiente, el puerto de Marbella y demás) y su falta de dedicación al club, no permitan abrigar esperanzas de una mejoría que, claramente, queda a expensas de lo que hay: un equipo y un entrenador que, de salida, nos hicieron concebir la ilusión de una temporada sin sobresaltos. No ha sido así y, como es tradicional, toca sufrir. No obstante, confiamos en la mejoría del equipo. Porque, por lo visto hasta ahora, no se llega al soñado objetivo.