¿Dónde estaba este Málaga?

¿Dónde estaba este Málaga?
Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Cuando terminó el partido de Alcorcón, cientos, miles de aficionados malagueños se preguntaban que dónde estaba el Málaga que arrasó 1-4 al equipo madrileño. Pero no sólo fue por el resultado, apabullante, uno de los triunfos más holgados de esta categoría en la presente Liga, sino por las formas, por cómo jugó el Málaga, cómo fue de ambicioso, cómo buscó la meta de su rival desde el primer momento… El Alcorcón fue un juguete en manos de su rival, un Málaga pletórico, sabedor de su superioridad, que buscaba sin descanso no sólo la victoria, sino un gol tras otro. Se acabó el Málaga ramplón y asustado que marcaba un gol y se metía debajo de los palos de Munir, el Málaga que sólo buscaba controlar desde el medio campo para atrás, que al final de cada partido, si iba ganando, cedía todo el protagonismo a su adversario, estuviera en casa o fuera-

Víctor había llegado al Málaga en un momento malo, tanto que le había costado el puesto a Muñiz. Apenas ha dirigido cuatro entrenamientos, pero la filosofía del equipo es otra; se le notó desde el pitido inicial: ¿entrenador? ¿jugadores? ¿mentalidad?... La suma de todas las cosas, y aunque es pronto para echar las campanas al vuelo y no se ha logrado nada, que el Málaga meta cuatro goles es un milagro, o casi… No se sabe si esto será un efecto fugaz, lo que no cabe duda es que dice mucho en favor del nuevo entrenador y, sobre todo, sitúa a muchos jugadores en una mejor posición que en la era Muñiz, cuando no pocos afirmaban que el equipo era tan malo que si no fuera por el técnico ocuparía el puesto 14 de la clasificación.

Tiempo al tiempo, tranquilidad en las masas, que, repito, no se ha conseguido nada, pero también es cierto que nos merecíamos un respiro, una alegría; que llevábamos una temporada anclado en el susto permanente, pendiente de no perder, que no es lo mismo que de ganar.

El cambio del Málaga y de muchos de sus jugadores fue tan brutal que más de un aficionado (muchos diría yo) estará ahora muy cabreado: ¿Por Dios, si podemos jugar así, por qué no lo hemos hecho hasta ahora? ¿Dónde estaba este Málaga?