El Málaga acaparó la posesión, pero lejos de Cifuentes

Renato, en una pugna con Matos./LOF
Renato, en una pugna con Matos. / LOF

El dato con el 70% a su favor resultó del todo estéril por el elevado tiempo de manejo del balón en el campo propio 

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Fue el tercer partido del Málaga con Víctor, pero en determinados aspectos del juego fue el Málaga menos parecido al que busca el nuevo técnico del equipo. El cuadro de La Rosaleda llegó a disponer de un dato de posesión del 70% a escasos segundos del final, pero en muchos fases del partido el guión fue una conducción estéril del balón en campo propio, una salida infructuosa desde atrás ante la que el Cádiz no opuso mucha presión, sólo la ejercida sobre determinados jugadores. El dato de que Munir fue de los que más intervino en el número de pases refuerza esta sensación.

Si embargo, en el global del choque, fue la cita en la que menos peligro creó el Málaga, con Ontiveros, el jugador referente ante el Alcorcón y el Mallorca, casi desaparecido. Únicamente al final del partido se vio la acción clásica del marbellí con el desborde hacia adentro y el tiro cruzado con rosca, pero en un intento muy desviado.

Pocas ocasiones

Irrelevante Ontiveros (tampoco se vio mucho a Machís), esta vez apenas surtido por los cambios de orientación de Lombán, el Málaga encontró un problema muy serio para hacer llegar el esférico al campo contrario. El Cádiz tapó bien al ovetense, dejó salir con la pelota a Pau Torres y se afanó en recuperarla ante Keidi, que estuvo muy impreciso. Como en los últimos choques, Adrián y N'Diaye jugaron con mucha vocación ofensiva, pero el ataque del Málaga se cortocircuitaba mucho antes.

El Málaga llegó poco a las proximidades de Alberto Cifuentes: el contraataque perfecto del 0-1, tras un córner mal sacado en corto por el Cádiz y en una jugada en la que el árbitro supo aplicar con criterio la ley de la ventaja, y varias acciones contadas con los dedos de una mano y no muy claras. Mientras, el Cádiz especulaba sin manejar el peso del partido a la espera de una recuperación en el campo contrario que le diera opciones de sorpresa.

Por eso fue el Málaga de Víctor menos reconocible. El técnico, como sucediera ante el Mallorca, no terminó de verlo claro con los cambios. Sólo el de Boulahroud por Keidi, una vez que Gorostegui Fernández-Ortega le perdonó la segunda amarilla (el marroquí se situó más adelantado y se retrasó N'Diaye). Y el de Hicham por Renato, que sí que dio profundidad al juego del equipo. Por primera vez en la temporada el Málaga sale de las seis primeras posiciones, pero su calendario, con un partido ganado ante el Reus, tres en casa y uno fuera permite ser optimistas.