El Málaga y su afición hicieron las paces

Ante el Oviedo, en la mejor actuación de los dos últimos años, demostró con diez jugadores durante 60 minutos que quiere, puede y lucha

El Málaga y su afición hicieron las paces
PACO CAÑETE

EEste no es el Málaga de la temporada. Nos lo han cambiado. ¿Cómo se explica que los mismos llevaban desde enero sin ganar en casa? 114 días sin 'comerse una rosca'. Daba igual que por el campo de Martiricos pasara un colista que un aspirante de los de arriba. Todos puntuaban. ¿Y para qué recordar al Reus?... En fin, que con el cambio de técnico al equipo se le ha dado la vuelta como si fuera un calcetín. Ante el Oviedo, con un césped bastante seco –según decían, por avería de los mecanismos de riego–, los blanquiazules cuajaron el mejor partido de la temporada y de otro año más. Este Málaga me pareció un conjunto exquisito y refinado. Con la hoja del pundonor completa de demostraciones. Y en dignidad futbolera, la máxima nota. Con diez jugadores desde que corría el minuto 30, por la estúpida expulsión que se ganó Keidi, el juego del equipo no hay quien lo baje de excelente, soberbio y con generoso despliegue de facultades de todos y cada uno de los futbolistas. Un Málaga con la máxima honradez tendió la mano a la afición. Las paces son inolvidables. Equipo y seguidores a la misma altura en una noche espléndida.

Vaya por delante en el apartado individual el calificativo de estrella para Ontiveros. Dio un auténtico recital de calidad superior, coronado con un gol de bandera que ya quisieran firmar los grandes 'cracks' del mundo. La Rosaleda ha sido escenario de uno de los tantos de la temporada en todas las categorías. El entrenador le ha dado posición en el campo y el de Marbella ha puesto todo lo demás, que es mucho. Ontiveros, liderando el equipo, hizo feliz a Málaga. La enhorabuena tiene que estar a la altura de la actuación.

Víctor Sánchez del Amo sabe lo que quiere. Con los mismos jugadores y poquitos cambios, está llevando a la realidad los sueños del aficionado. Según le he escuchado en sus declaraciones, Víctor es un tipo alegre, que sabe comunicar y transmitir. En pocas fechas ha convertido un plantel lento y conformista en un equipo rápido, ambicioso y generoso hasta la medida de las fuerzas de cada jugador. Estamos ante otro Málaga.

En el capítulo individual ya me he referido a Ontiveros, líder de líderes. Ahora faltan las magníficas notas desde el portero al último relevo. Munir, como siempre, en su sitio: bien o muy bien. En la defensa Cifu se ha ganado un sitio en el Málaga y en la nómina de laterales de la categoría, mientras que Luis Hernández no pudo tener una reaparición más feliz. Pau Torres, sobresaliente, como Diego González el rato que estuvo. Vimos al N'Diaye que deseamos, con un Adrián que ha convencido a la parroquia. Renato, en superación personal, y Blanco, cada vez más insustituible. Volvieron Juan Carlos y Koné, felicidades a los dos, con Iván Alejo que lo dió todo. Felicidades, pues, a este nuevo Málaga.

Termino la sección con unos apuntes negativos dedicados a mi ojito derecho vestido de futbolista. Bien que lo siento. Los lectores de esta sección conocen mi opinión sobre Ontiveros. Jamás he disimulado calificativos para ponderar sus cualidades. A la vez he repetido que no le conocía personalmente. Hoy lamento haberlo saludado cortésmente en un chiringuito de Torremolinos. Javier Ontiveros Parra me miró de arriba abajo antes de responder a mi saludo. Estaba tranquilo y aparentemente distendido. Ni un solo aficionado se acercó a él. Era un cliente más con el cartelito de anónimo. Tras pensarse su respuesta, fue que le había confundido con su «hermano gemelo». Me retiré discretamente con un «perdona» que me costó pronunciar. Enseguida recordé las discusiones que mantuve con un destacado entrenador acerca de este jugador. Siempre le he defendido de las acusaciones de varios técnicos sobre su estilo y forma de comportarse, al margen del deporte. Yo sólo le conocía vestido de futbolista. Hoy, tras la fugaz presentacion, me parece una persona maleducada. Le deseo una carrera de éxitos en el fútbol, en el que seré de los primeros en elogiar. Al mismo tiempo, con resignación, le digo que no sea un equivocado de la vida, la que no tiene su inexistente 'hermano gemelo'.