El Málaga se blinda con el nuevo sistema

N'Diaye encara a Corpas en el choque del viernes ante el Almería. /Salvador Salas
N'Diaye encara a Corpas en el choque del viernes ante el Almería. / Salvador Salas

El 4-1-4-1, empleado ya en tres de las cuatro últimas citas, permite al Málaga controlar mejor al rival

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Muñiz no se acomoda. Siempre hay una línea nueva de investigación en su laboratorio. En tres de las cuatro últimas jornadas ha aparcado el 4-4-2 habitual para recurrir a un 4-1-4-1. Pareció una fórmula puntual para frenar al Zaragoza, en un partido en el que era clave frenar el juego interior del rival, con futbolistas habituados a asociarse en corto para embotellar al rival, pero al final se ha convertido en algo menos coyuntural. Si bien una semana después se volvió al 4-4-2 ante el Lugo, en Tenerife y ante el Almería se recurrió de nuevo a la variante, con visos ya de ser la fórmula de referencia con la nueva plantilla perfilada durante el mercado invernal, con el fichaje de Erik Morán. ¿Qué ventajas e inconvenientes plantea el nuevo dibujo? ¿Qué pretende Muñiz con él?

Aunque pierde una referencia ofensiva, puebla más el centro del campo, libera a Adrián y N'Diaye y se hace menos previsible

Hacerse imprevisible

A día de hoy, las opciones que tiene el técnico malaguista para formar el once son múltiples. Dispone de 26 jugadores (sólo están Juan Carlos y Luis Hernández en la enfermería) y, en especial en el centro del campo, sus elecciones se hacen imprevisibles para el técnico rival, algo que entusiasma al gijonés.Sirva como botón de muestra los cuatro últimos onces. Ante el Zaragoza salieron Lacen, como sostén, con Hugo, Keidi, N'Diaye y Renato en una línea de cuatro por delante;contra el Lugo, Keidi y N'Diaye se situaron de 'pivotes', escoltados por Renato y Adrián, con dos puntas;en Tenerife, el sostén fue Keidi, con Harper, N'Diaye,Adrián y Dani Pacheco, como cuarteto más adelantado, y el viernes volvió a repartir fichas de un modo muy distinto: Erik Morán de 'seis', detrás de Renato, Keidi, N'Diaye y Adrián.Así las cosas, es harto difícil predecir quiénes jugarán el domingo ante Las Palmas y, por supuesto, Muñiz no dará pistas de ello en la sala de prensa.

Blindaje

El Málaga gana en control del juego con el 4-1-4-1. Reúne a cinco volantes, que salvo en Zaragoza fueron cuatro teóricos medios centro y un extremo. El equipo se protege mejor, se blinda para reducir la cuota de ocasiones del rival, que se concentran cada vez más en las 'contras' y las acciones a balón parado. Ya se sabe que Muñiz concede más opciones de ascenso a un equipo que es uno de los menos goleados que a otro que esté como máximo realizador. La muestra de la pérdida de control que supone pasar del 4-1-4-1 al 4-4-2 se comprobó con la sustitución de Erik Morán por Seleznov ante el Almería. Los blanquiazules apenas salieron con el balón en ataque, y de nada sirvió juntar dos 'nueves' en la delantera. Otro dato: el Málaga sólo ha encajado un gol en los tres partidos recientes en que partió con el 4-1-4-1, sin resentirse demasiado en ataque (tres dianas).

Adrián y N'Diaye, liberados

Durante gran parte del curso, con el 4-4-2, Adrián y N'Diaye, salvo sanción o lesión, fueron los 'pivotes' titulares, pero con ello se perdía la llegada al área del primero y el dinamismo del segundo. Tres de los cinco goles del madrileño han llegado en estos cuatro últimos partidos, no por casualidad cuando ha dejado de ser 'pivote'. Y N'Diaye ha mejorado sus prestaciones después de un tramo largo de competición en baja forma.Ahora bien, no todo puede ser favorable. Con el 4-4-2 el Málaga tenía dos referencias arriba que, sobre todo en las primeras jornadas, eran clave en la primera línea de presión con un trabajo muy generoso.

Adrián ha marcado en menos de un mes tres de sus cinco goles tras dejar de ser 'pivote'

El futuro apunta al 4-1-4-1

Cara al futuro es más factible pensar en que el 4-1-4-1 puede desplazar habitualmente al 4-4-2. Es patente que el cambio de esquema ha podido tener que ver con las lesiones de Koné y Harper, este sancionado ante el Almería, pero cabe recordar que Blanco está con cuatro amarillas y que a Seleznov no se le ve aún en un estado de forma como para jugar de titular. Además, el fichaje de Erik Morán aporta muchas variantes, porque puede jugar como hombre ancla en el centro del campo o algo más liberado. En su caso, a Muñiz le ofrece también una salida más limpia del balón ante su facilidad para jugar a uno o dos toques.

 

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