«El Málaga ha crecido, pero con el descenso pierde sus opciones para consolidarse»

Víctor Varela atiende a los medios en Albacete. /SUR
Víctor Varela atiende a los medios en Albacete. / SUR

El malagueño Víctor Varela, vicepresidente y consejero delegado del Albacete, llegará el viernes al frente del Albacete: «Ver un partido en La Rosaleda es un espectáculo»

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

El partido del viernes ante el Albacete será muy especial para Víctor Varela, director de comunicación y asesor de la propiedad durante los diez años que perteneció al Málaga. Llegará como máximo responsable del Albacete, club que dirige y gestiona de una forma directa, en representación de la empresa propietaria. El ejecutivo, al que le propusieron ser el director general del club de Martiricos, está muy agradecido al Málaga y asegura que el club está pierde sus opciones para consolidarse con el descenso a Segunda.

Se va a sentir extraño el viernes en La Rosaleda, en su tierra, pero en representación de otro equipo.

–Va a ser la primera vez que acuda a La Rosaleda en representación de otros colores. Para mí es una situación novedosa, sobre todo porque al Málaga le debo todo: me formó como persona y como profesional, y me dio la oportunidad de dedicarme al mundo del fútbol. Además, es el equipo de mi tierra, del que soy abonado. Es una situación diferente. No sé qué voy a sentir cuando pise el estadio.

Salió del Málaga, siguió formándose y ahora representa al grupo que se hizo con el Albacete. Esta es su segunda temporada en el Albacete, ¿cómo valora esta nueva etapa?

–Opté por dedicarme al mundo del fútbol, que era mi ilusión, lo que había perseguido. Me he formado de una forma reglada en la gestión. Tengo mucho que agradecer al Málaga y también al Alcorcón, donde tuve la oportunidad de profundizar en asuntos como la competición y la contratación de jugadores. Ahora en el Albacete estoy asumiendo un nuevo rol, una responsabilidad que no me pesa, porque la lleva con ilusión y orgullo.

Ya cuenta con experiencia en Segunda, ¿cómo es ahora la categoría y cómo cree que debe afrontarla un equipo como el Málaga, que debe siempre buscar el ascenso?

–El Málaga tiene la fortuna de poder contar a los mandos con el que considero uno de los técnicos que mejor conoce la categoría, con un gran cuerpo técnico que, además, comparte ese compromiso con el club. Eso es mucho. Es fundamental marcar los tiempos en una competición muy larga, en la que habrá que asumir algún periodo negativo, porque siempre ocurre. Algo importante es que he visto que la afición está respondiendo y lleva al equipo en volandas. Ver un partido en La Rosaleda es un auténtico espectáculo. Y la afición en Segunda tiene mucho que decir. Ahí se marcan diferencias.

¿Lo ve preparado para llegar al final en la parte más alta de la tabla?

–Es complicado hacer un juicio, porque muchos equipos descienden y luego no consiguen el objetivo del ascenso. La dificultad es máxima. El Málaga cuenta con una serie de ventajas que son claves, pero el que piense que el Málaga tiene ya encauzado su regreso a la máxima categoría, se equivoca. La temporada es muy larga y es difícil mantener el nivel competitivo tanto tiempo, aunque es uno de los candidatos a ese regreso.

Volviendo atrás, vivió momentos complicados cuando el jeque dejó de inyectar dinero, y el club disponía de una plantilla estelar y cara.

–Eso es muy difícil de olvidar. La incertidumbre dentro y fuera de las oficinas era máxima. Al final tuvimos la fortuna de dar un paso al frente y, con la llegada de Moayad Shatat, se creó un equipo de trabajo que hizo todo lo posible para que el club saliera adelante con los recursos que tenía. Era una cuestión de supervivencia. Muchas de las cosas se quedan para las personas que tuvimos que compartir esa situación extrema y límite, pero hoy lo recordamos con una sonrisa. Hay que agradecer a todos los que arrimaron el hombro cuando existía un claro riesgo de desaparición.

Siempre fue un empleado cercano y fiel al jeque y sus hombres de confianza. ¿Por qué salió del club?

–Al final todo en la vida lo marcan los ciclos. Tenía la decisión meditada desde hacía algunos meses, porque no estaba de acuerdo en muchas cosas. Creí en ese momento que lo mejor era que el club siguiera su camino y yo emprendería el mío propio. Cuando trabajas en el club de tu tierra tienes un doble compromiso, uno profesional y otro ético. Fue una decisión dolorosa; dejaba a mi gente.

¿Guarda malos recuerdos de alguien de su etapa en el Málaga?

–De todo se aprende. No me quedo con ningún mal recuerdo de nadie. Es verdad que fue una época convulsa, complicada, donde había mucha tensión interna.

¿Por qué no aceptó el cargo de director general?

–En ese momento pensé que no era lo mejor. Tenía ilusión para seguir creciendo. Entendí que en ese momento mi capacitación no era todavía la adecuada, por eso lo rechacé.

¿Dónde ve usted las claves del descenso del Málaga, que se puede considerar injustificado por presupuesto y potencial como club?

–La verdad es que se pierde una gran oportunidad, pero la historia del Málaga va por rachas. Su buen momento de los 70 o cuando ascendió a Primera con la nueva denominación. Luego hay que destacar la gran gestión de Fernando Sanz y de su equipo tras el descenso, subiendo después, y luego llegó esa gran inversión del jeque para que el club diera un paso adelante. La entidad ha crecido, pero con el descenso pierde sus opciones para consolidarse. Me atrevería a decir que se puede echar en falta un proyecto más definido, saber un poco cuáles son los objetivos y la estrategia. En el fútbol crecer es una necesidad, y no por ambición, sino porque es la única manera de sobrevivir.

El Albacete ha mejorado mucho y amenaza con estar en la parte de arriba de la tabla. ¿Cuáles son las aspiraciones reales de su equipo?

–Nosotros debemos tener los pies en el suelo. Ascendimos hace una temporada y tuvimos muchos apuros para mantenernos, y este año, siguiendo esa hoja de ruta, queremos dar un paso al frente. Tenemos que conseguir los 50 puntos cuanto antes, que es lo que va a posibilitar la ilusión, la fe y la esperanza de poder alcanzar algo más. En esta categoría hay un hilo muy fino entre los que están peleando por el ascenso y el 'play-off' y los que intentan mantener la categoría.

«El Málaga tiene la fortuna de contar a los mandos con uno de los técnicos que mejor conoce la categoría»

¿Cómo es su relación con la cúpula directiva del Málaga y con los propietarios, siempre que exista?

–Mi relación con los dirigentes y la gente de las oficinas es muy buena. Cuando voy a Málaga me paso por La Rosaleda, especialmente para saludar a Paco Martín Aguilar, Antonio Benítez y Ben Barek, con los que mantengo una gran relación, igual que con muchos de los compañeros de mi época. Con la propiedad no tengo relación. Alguna vez nos hemos enviado mensajes, pero nada más.

¿Qué le respondería al jeque si le ofreciera otra vez la dirección general, si no estuviera en el Albacete?

–Lo primero, como comenta, es que ahora no me plantearía otra cosa que no fuese encabezar y dirigir este proyecto del Albacete, en el que me siento plenamente identificado. Pero en ese supuesto que me plantea habría que estudiar muchas cosas. Ya ocurrió una vez más. Se puso en contacto conmigo cuando no estaba trabajando en ningún club, y yo comenté al entorno del jeque, que fue desde donde contactaron conmigo, que lo primero era definir el proyecto y que tendría que saber muchas cosas antes de adquirir ningún compromiso.

Entonces esa fue una segunda vez. ¿Qué cargo le ofrecieron?

–La primera fue cuando estaba en el club, que es en la que me proponen ser director general, y la segunda fue un año después de mi marcha, para un cargo de responsabilidad y gestión para el club. No tenía inconveniente, porque al Málaga se le debo todo, pero quería saber el proyecto, los objetivos y la forma de actuar.

Usted conoce al jeque desde el comienzo. ¿Cómo es realmente?

–El trato siempre ha sido muy cordial, cariñoso incluso. Me parece una buena persona, muy tímido y retraído. Quizás me aventuro a decir que sí que ha padecido ese choque cultural, algo que seguramente sufriríamos todos ante sociedades tan diferentes. Tampoco puedo profundizar, porque he estado poco con él.

¿Qué va a pasar el vienes en La Rosaleda? ¿Tiene un pronóstico?

–Tenemos un partido complicado. Nos enfrentamos a un gran equipo, que ya ha presentado sus credenciales. Es un rival ordenado, competitivo y con el sello de un grandísimo entrenador, como es Juan Ramón López Muñiz. Pero vamos a plantear un partido para buscar los tres puntos.

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