EL MÁLAGA Y EL DESBARAJUSTE

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLO

La semana pasada califiqué el hecho de humillante. Han pasado siete días y las circunstancias tildan de vergonzosa e indignante la situación del Málaga a cinco días del primer partido de Liga. Por lo que leo y por lo que veo, incluso puede haber problemas para configurar una alineación con las garantías mínimas exigibles en Santander: hasta ahora un sólo jugador fichado pero que no puede jugar, futbolistas de cierto postín que están pero no son utilizables, profesionales que se hallan en la trastienda a la espera de ser traspasados o cedidos y así poder comprar...Y un director técnico y un entrenador maniatados para emprender cualquier gestión que pudiera aligerar una situación que se hace insostenible. Ya lo anticipé la semana pasada: a estas alturas, con el cronómetro de la Liga ya en marcha, poco valen protestas callejeras que, en realidad, únicamente sirven para expresar las quejas e indignación de los aficionados pero que no remueven las capacidades de quién tiene la sartén por el mango, el jeque Al-Thani. ¿A qué espera? ¿A qué esperamos?

Lo cierto es que no recuerdo unas vísperas más inciertas, discutidas y liadas que estas que se viven a nivel general. Las improvisaciones, peleas e intereses de la Federación y LaLiga tienen todavía el calendario en el aire; en el aire también los derechos de las televisiones y los consecuentes millones a repartir; los dos grandes siguen en el empeño de llevarse el gato al agua o, lo que es igual, Neymar a sus filas. Y tanto Madrid como Barcelona siguen tratando de descargar sus respectivas plantillas porque no saben qué hacer con tantos futbolistas mediáticos como Bale y James por un lado y Rakitic y Coutinho por otro. Y lo dicho: de aquí a 72 horas sabremos ya quien ha sido el autor del primer gol de la temporada, si un azulgrana o un rojiblanco, aunque hoy día eso de los colores es ya historia; podría establecerse otro tipo de apuesta, acertar de qué color va a jugar hoy tu equipo favorito, si de negro, amarillo o verde pistacho. Cualquiera vale si de lo que se trata es de vender más y más camisetas. En todo caso vuelve el fútbol oficial. Y sigue el desbarajuste. Viva la Liga.