Málaga C. F., ¿dónde vas con este descalabro?

En la historia del club de La Rosaleda se han dado pocos desengaños como el de este domingo ante un Reus (0-3) cerca de retirarse

Renato encara a Ricardo Vaz./Ñito Salas
Renato encara a Ricardo Vaz. / Ñito Salas
PACO CAÑETE

Durante la semana, el partido pintaba muy mal. Unos discutían, deseaban y anunciaban que el Reus se iba a presentar en La Rosaleda. Era la poderosa Real Federación Española de Fútbol. Otros estaban con el 'no' por estribillo: la AFE, «mirando por los jugadores», y LaLiga haciendo cuentas. En medio, el Club de Fútbol Reus Deportiu, en plena liquidación de derribo y huidas, con unos personajillos protagonistas de la ruina como si no fueran con ellos. Un drama en el que ningún protagonista desea asumir la parte que le corresponde de responsabilidad. El calendario, en su marcha, tenía al Málaga esperando en calidad de adversario. Deshojado un jardín de margaritas, se impuso la Federación porque al club catalán le quedaban todavía doce fichas profesionales. ¡ A jugar!...

En cuanto se supo que el Reus se dirigía a nuestra ciudad, el entrenador local, actualizando los manidos comentarios pre-partido, alertó: «Confianza cero y trabajo máximo. Vamos a salir como si fueran los tres últimos puntos de nuestra vida». ¡Tararí, que te vi! El propio Muñiz declaró tras el desastre: «Nos han superado y a seguir. No eran una banda de amigos. Si pensábamos que íbamos a ganar fácil, estábamos equivocados. A seguir trabajando. El equipo lleva 20 jornadas trabajando en puesto de 'play-off', y ha demostrado ambición».

Vamos al 0-3 del domingo. En este gran invento que es el fútbol, existe mucho cuento en relación con la preparación de los partidos. En este caso, la mayoría de los jugadores del Reus no querían jugar. Su entrenador, antes y después, ha aclarado que no prepararon el partido. Más. Hasta han prolongado las vacaciones navideñas. Con el tiempo justo de sumar doce fichas profesionales, y con poca moral y menos ilusión, dicen que vienen a La Rosaleda. Después… En sentido negativo este encuentro ha pasado a la historia de los desengaños del club, se han dado pocos como el del domingo. Recuerdo que en la temporada 1959-60, con el Málaga en Tercera División y a tres partidos del final el equipo jugó en Puente Genil. Aquel equipo atravesaba tal crisis que para presentar un once, tuvo que salir de titular el portero suplente de extremo izquierdo. Perdió el Málaga por 1-0. Recuerdo que uno de los refuerzos para la promoción, el inolvidable Manolo González, tras el ridículo comentó: «El regreso lo teníamos que haber hecho andando. No merecimos otra cosa» Actualizando el día de Reyes del recién estrenado 2019, el descalabro, por todas las circunstancias que rodearon el Málaga - Reus, ha sido de época. De las que no se olvidan.

Las únicas ovaciones que se produjeron fueron al comienzo, con una cálida y cariñosa bienvenida al equipo tarraconense, con pancarta alusiva en las gradas y la despedida, porque se habían comportado como deportistas de cuerpo entero: Su ejemplo se comenta en toda la España futbolera. El partido sólo tuvo un protagonista, el que venció 0-3. Sus jugadores, tristes por lo que están padeciendo, tampoco mostraron alegría al final. Ni su entrenador, Xavi Bartolo, que a pesar de los tres puntos no saben a dónde pueden llegar. Hizo un relevo durante el descanso porque tenía una tarjeta. Y si le mostraban la segunda, una ficha menos para el partido. Vivir para ver. Esta semana pueden perder a dos elementos más si no les pagan. Que continúan en el alambre de la caída.

Del Málaga vamos a procurar no personalizar porque iríamos de mal en peor. En tono general señalar que el disgusto que produjeron desde el entrenador, que no acertó en los noventa y tantos minutos, hasta el juvenil (el granadino Hugo) al que cargó de responsabilidad, que no se merecía entrar en esta decepción. Hace una semana escribí 'Como en Oviedo, nanay'. ¿No quieren caldo? Toma tres tazas. La actuación de los malaguistas no se puede bajar de fracaso y desastre. Un descalabro que ha herido el sentimiento de la afición, a la que ha puesto en estado de irritación. Ya saben como se quita este mal humor.

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