El Málaga desconfía de un rival moribundo

Entrenamiento de ayer del Málaga. /Germán Pozo
Entrenamiento de ayer del Málaga. / Germán Pozo

Con el exceso de confianza como principal lastre, podrá volver a puestos de ascenso directo si derrota a un Reus con sólo doce profesionales y que lleva semanas sin pensar en competir

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El Málaga cruza los dedos cara a un duelo en el que tiene poco que ganar. Tres puntos importantes, pero poco más ante un rival con el que toda España se solidariza por su padecimiento. Al final habrá partido ante un Reus moribundo, pero que saldrá al campo con jugadores profesionales y después de haberle complicado a la vida a sus últimos contrincantes en una tesitura no muy distinta de la actual, que ya conoce cualquier aficionado al fútbol: pese al control económico de LaLiga, el club tarraconense acumula 5,2 millones de euros de deuda, no paga a sus trabajadores desde agosto y sólo abonó los tres últimos meses de nómina a once de sus jugadores. La salida de profesionales en las últimas fechas recuerda a la trama de 'Diez negritos'. Cada vez van quedando menos, doce, aunque dos de ellos (el capitán Olmo y Fran Carbiá) pueden desvincularse el martes.

Queda claro que no es el mejor ambiente para un partido de fútbol. Los Reyes Magos regalan un partido envenenado. De hecho, a los jugadores del Reus no les motiva lo más mínimo competir en La Rosaleda.Después de meses entregados a la causa del club y compitiendo con dignidad –aunque el equipo es penúltimo, está a solo dos puntos de salir de la zona de descenso–, es normal que empiezan a pesar los intereses individuales y el afán de aceptar ofertas de otros clubes. Aunque todo hace pensar que deportivamente el cuadro catalán no tiene solución y tendrá que retirarse tarde o temprano de la competición, o a lo sumo sufriría un descenso administrativo o deportivo al final del curso–, queda por dilucidar cuándo escribe su último capítulo.

En este contexto, el Málaga está ante un riesgo evidente, el de incurrir en el exceso de confianza ante el rival, al que no faltan especialistas profesionales en cada una de las demarcaciones y que volvió al trabajo el miércoles. No hace mucho el Alcorcón, flirteando con el liderato, se dejó los tres puntos ante lo pupilos de Bartolo, y bien que lo pueden sentir al final de la temporada.

Homenaje de la grada

Por si esto fuera poco, es normal que la afición malaguista quiera agradecer a los jugadores del Reus su profesionalidad hasta ahora, en una iniciativa que parte de la Peña Benamiel, y que ha secundado la Grada de Animación, pero el Málaga haría mal en creer que tiene el partido ganado de antemano.

Incluso, los de Muñiz afrontan el primer encuentro de 2019 (el penúltimo de la primera vuelta) con lo justo para completar la convocatoria. Ontiveros lleva sin entrenarse desde el jueves por un golpe en una rodilla, Torres tiene un proceso febril, y Luis Hernández parece haber sufrido un parón en su recuperación, pues tiene una sobrecarga después de reintegrarse con el grupo hace una semana.

Sin ninguno de ellos sólo quedarían dieciocho jugadores, sin contar a Hicham, que ya lleva tiempo con elAtlético Malagueño en el día a día. La sorpresa podría ser otro extremo, Hugo, uno de los talentos pujantes del filial y que está asistiendo a las últimas sesiones de la primera plantilla. La novedad en el once respecto al triste empate en Oviedo (0-0) allá por el 22 de diciembre será el regreso de N'Diaye.

El Málaga acabará el fin de semana en puesto de ascenso directo y como segundo de la tabla si ganara, toda vez que el Granada y el Albacete empataron el viernes en el Nuevo Los Cármenes (1-1). Ahí reside la importancia de una cita que para muchos nunca debió jugarse y que es el principio de un triste epílogo.