Un Málaga con doce jugadores

Blanco controla el balón en un acción del choque de ayer./ Agencia Lof
Blanco controla el balón en un acción del choque de ayer. / Agencia Lof

Muñiz sólo ha confiado en el cambio de Ontiveros en los dos últimos partidos

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

En la dura e igualada campaña en Segunda, lo vivido ayer en el Carlos Tartiere llegó a sus niveles más extremos de equilibrio y conservadurismo. No se vio en lo que va de temporada que el Málaga generara menos peligro de gol en un partido que en el de ayer. Y tampoco que el técnico del equipo, Juan Ramón López Muñiz, le diese menos valor a la aportación de los suplentes. De hecho, no agotó el cupo de sustituciones y pospuso la primera hasta el minuto 78, pese a que su equipo no llegaba con claridad ni anulaba totalmente al rival.

Las bajas del equipo (sobre todo, las de Luis Hernández y Koné) han hecho notorio en los dos últimos encuentros que el Málaga parece jugar sólo con doce. Los once del campo y el recurso a Ontiveros en la segunda mitad. Cualquier seguidor del equipo conoce que el marbellí será, si no hay imprevistos en forma de lesiones o expulsiones, el primer relevo. Lo sorprendente es que ayer no llegara hasta poco menos de un cuarto de hora para el final del choque, y que luego el marbellí protagonizara el arranque de las mejores acciones de ataque del partido, como su apertura a Cifu, que luego no llegó a conectar con Blanco, o una falta lateral que botó a la cabeza del argentino, que no pudo rematar con comodidad. Individualista en otras de sus intervenciones, incluso con poco criterio al abusar de la consucción en campo propio, el marbellí fue el mejor de su equipo y le bastaron pocos minutos.

Ante las bajas de Luis Hernández y Koné, el técnico confía en su guardia pretoriana y, si agota las opciones del banquillo, es para perder tiempo

Sorprendió la tardanza en la primera de las sustituciones, en el minuto 78

Sin embargo, Muñiz prefiere el control del juego y del partido que le ofrecen Juanpi y Dani Pacheco como titulares y en el rol de falsos extremos, porque a la postre ambos tienden a desenvolverse más en zonas interiores. El técnico malaguista es consciente de que en Segunda hay muchos partidos en los que conviene desgastar primero al rival para tratar de aprovechar luego, con jugadores más rápidos y verticales, otra fase más descontrolada de los partidos.

Juego anodino

Sin embargo, el duelo de ayer apenas dio pie a una fase menos anodina que la inicial. El partido fue siempre plomizo. Muñiz no necesitaba a priori más cambios que el de Ontiveros, y el segundo, de Renato, fue en el minuto 93 y para perder tiempo. Parecido a lo visto ante el Cádiz una semana antes. Renato entró en el minuto 89 por Dani Pacheco, y Lombán, en el 94 por Cifu.

Un detalle del encuentro resultó más que sintomático. Muñiz tenía decidida la entrada del jugador albanés del filial Keidi por Lacen, que había perdido el conocimiento, pero al final detuvo el cambio al confirmar que el francoargelino se veía en condiciones para seguir. Ayer estaban en el banquillo Kieszek, Torres (inédito), Lombán, el citado Keidi, Renato y Héctor, otro que apenas cuenta.

 

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