Más control, mejor juego y nula pegada

Renato, en la mejor ocasión, un disparo cruzado que desvió Masip./Santiesteban
Renato, en la mejor ocasión, un disparo cruzado que desvió Masip. / Santiesteban

El Málaga fue claramente superior al Valladolid y tuvo casi una decena de ocasiones, pero falló en el remate

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El Málaga tuvo que conformarse en su cuarto amistoso de pretemporada con un empate. Frente a un Valladolid muy inferior y con un jugador menos durante casi toda la segunda parte, el equipo mostró control, más juego y, sobre todo, nula pegada. Tuvo casi una decena de oportunidades, pero le faltó mucha eficacia en el remate.

0 Málaga

Munir (Andrés, min. 46); Rosales, Luis Hernández, Ignasi Miquel, Juan Carlos; Recio, Lacen; Renato, Adrián, Ontiveros, y Harper. En el minuto 62 se marcharon los diez jugadores de campo y entraron Iván, Abqar, Diego González, Ricca, Iturra, Boulahroud, Hicham, Juanpi, Mula y En-Nesyri.

0 Valladolid

Masip (Samu, min. 33) (Becerra, min. 66); Javi Moyano (Antoñito, min. 46), Kiko (Mario, min. 46), Salisu (Calero, min. 46), Moi; Mayoral, Carrascal, Borja (Javi Pérez, min. 46), Pedrosa (Nacho, min. 46); Chris Ramos (Miguel, min. 46) y Toni Villa (Domínguez, min. 46).

Árbitro
Cuadra Fernández (balear). Mostró tarjeta a Juan Carlos, Nacho, Domínguez y Moi.
incidencias
Cuarto amistoso de pretemporada del Málaga, disputado en la Ciudad Deportiva José Burgos de Coín. Se llenó la única grada del recinto, con aforo para 800 personas. Tarde calurosa (32 grados). Desde el minuto 53 el Valladolid jugó con diez al lesionarse Mayoral y no tener el equipo más jugadores disponibles.

En realidad, por mucho que apenas falten tres semanas para el comienzo de la Liga, estos partidos de pretemporada sirven para poco cuando un equipo lo que busca es acumular carga de trabajo para 'soltar piernas' en los diez o doce últimos días. Y esa sensación de desesperante lentitud se acentúa cuando el sol da de pleno y a los veinticinco minutos no queda otra que parar para hidratarse. El Málaga, por ejemplo, afronta estos encuentros después de un entrenamiento físico por la mañana. En diecinueve días la plantilla ya acumula 30 sesiones preparatorias y cuatro amistosos. Obviamente, igual le sucede al Valladolid, que jugó al trantrán en Coín y básicamente optó por envíos en largo a la búsqueda del corpulento Chris Ramos o con un fútbol directo y previsible.

El equipo creó mucho peligro a balón parado, pero le faltó chispa para tener más verticalidad por las bandas y más juego entre líneas

Muñiz no hizo esta vez muchas probaturas. La defensa podría ser en condiciones normales la titular, aunque haya dudas sobre la continuidad de algunos (como Rosales o Ignasi Miquel); Lacen y Recio repitieron en la medular (y el primero, de nuevo, como capitán), y los extremos fueron uno de los dos fichajes de campo, Renato, y Ontiveros, que parece haberse puesto las pilas. El marbellí está más fino, aunque mantiene algunos vicios futbolísticos que le impiden sacar más partido de sus magníficas virtudes y que también ralentizan el juego en diversas acciones.

El problema del Málaga está arriba. En esta ocasión volvió a ser titular Harper, que mostró buenos movimientos, pero el equipo acusó la falta de pegada. Sin duda, el Valladolid es el mejor espejo para mirarse en este aspecto, puesto que gran parte de su ascenso a Primera estuvo en la solvencia rematadora de Mata (con más de 30 goles).

El Valladolid jugó casi toda la segunda parte con uno menos debido a la lesión de Mayoral

El equipo blanquivioleta, con muchos meritorios en su once inicial, intimidó poco hasta el descanso. Sólo tuvo una opción clara, muy al principio, cuando Chris Ramos se marchó de Ignasi Miquel y su disparo tampoco fue atajado por Munir. Salvo ese destello del delantero centro y una arrancada de Pedrosa por la izquierda, poco más. En cambio, el Málaga sí coleccionó ocasiones, en especial en las botas de Renato. El portugués primero tuvo que utilizar un recurso para rematar el centro de Harper tras un error inesperado de Salisu y después, en otro error del central visitante, no atinó a batir de tiro raso y cruzado a Masip. Pero también por alto Luis Hernández y Adrián pudieron inaugurar el marcador. Fue la consecuencia del claro control malaguista desde que se cumplió el cuarto de hora, no siempre con la fluidez deseada pero al menos con cierta verticalidad.

Espectacular parada

Tras el descanso la dinámica no varió y el Málaga llevó el peso del juego, aunque sin que ese control se reflejara en oportunidades en acciones de juego. Muy pronto, a los cuatro minutos, el guardameta visitante Samu hizo una espectacular parada a remate de Ignasi Miquel en una falta lateral y más tarde Recio y Luis Hernández también se quedaron con la miel en los labios.

El nuevo médico, Daniel Rosado, junto a Torrontegui.
El nuevo médico, Daniel Rosado, junto a Torrontegui. / Santiesteban

Paradójicamente, desde el minuto 53 el Málaga disfrutó de superioridad numérica. El técnico rival, Sergio González, se precipitó al introducir en el descanso seis cambios de una tacada y se quedó sin futbolistas de campo disponibles cuando en el minuto 53 Mayoral tuvo que ser retirado en camilla tras una entrada de Juan Carlos.

Con uno menos, el Valladolid ya salió muy poco de su parcela y se limitó a esperar los ataques posiciones del Málaga. Sin esa chispa que se supone que habrá más adelante, al equipo (que ayer estrenó la segunda equipación, de color negro) no pudo superar ese frontón porque faltó más desborde por las bandas y más juego entre líneas. Como es habitual, a la hora de partido Muñiz cambió a todos los jugadores de campo y entre los que entraron se encontraban tres meritorios (el lateral derecho Iván, el central Abqar, el extremo Hicham) y otro fichaje, el medio centro marroquí Boulahroud. en cambio, no estuvieron Cifu y Torres.

La grada en Coín estaba llena.
La grada en Coín estaba llena. / Santiesteban

En la recta final En-Nesyri tuvo un par de oportunidades, gracias en gran medida a que el Valladolid intentó dar un paso al frente –también en el último instante su compatriota Hicham–, pero de nuevo quedó de manifiesto que al Málaga le falta, como la pasada temporada, pegada, mucha pegada.

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