La misma película de terror de toda la temporada

Adrián, cabizbajo tras el final, con Torres agachado sin creerse lo sucedido./Agencia LOF
Adrián, cabizbajo tras el final, con Torres agachado sin creerse lo sucedido. / Agencia LOF

El Málaga firmó una buena actuación, mejor incluso que el Levante, pero pagó su incapacidad en ataque y regaló el partido por las dudas atrás en el último suspiro

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Cuesta mucho, muchísimo contar un descenso. Por muy cantado que esté, por mucho que las matemáticas redujeran el margen al mínimo hace ya demasiadas semanas, por más que se tenga totalmente asumido. Cuesta decir adiós a la década más dorada, cuesta no acostumbrarse a estar entre los mejores, cuesta pensar en el purgatorio. Pero el guion estaba escrito: el Málaga tenía que dejar la Primera División de la forma más dramática. En el minuto 93 y en un partido que ni por asomo debía perder. Otra vez como consecuencia de su falta de definición y de tantas dudas atrás.

1 Levante

Oier, Pedro López, Cabaco (Postigo, m.46), Rober Pier, Coke; Lerma, Campaña (Lukic, m.83), Morales, Ivi (Jason, m.69), Boaten y Roger.

0 Málaga

Roberto, Rosales, Luis Hernán, Ignasi Miquel, Torres; Chory (Bueno, m.77), Adrián, Lacen (Iturra, m.68), Lestienne; Ideye (Borja, m.83) y Rolan.

gol
1-0, m.93: Boateng.
Árbitro
Jaime Latre (C. Aragonés). Amonestó por el Levante a Lerma, y por el Málaga a Adrián.
incidencias
Partido correspondiente a la jornada 33 de LaLiga Santander disputado en el estadio 'Ciutat de València' ante 17.372 espectadores.

Porque el Málaga completó una notable primera parte a la que sólo le falto, como tantas otras veces, la guinda del gol. Y, ¡qué casualidad!, fue con Ideye en punta (y no En-Nesyri), con Lestienne en la banda y con una pareja creativa en la medular con la inclusión de Adrián. Es decir, apuestas que no se habían producido en demasiadas jornadas precedentes con un centro del campo plano (y demasiado veterano) o el empecinamiento del técnico en optar por Success y En-Nesyri. La conclusión es evidente: esta temporada no había tenido Roberto medio tiempo tan plácido y sin apenas intervenciones como en el Ciutat de Valencia. Sólo tuvo que aparecer en la recta final en un córner muy cerrado al que respondió con los puños. Del Levante no hubo apenas noticias. Pareció como si los pupilos de Jose quisieran dejar claro que ellos ni se planteaban si era más conveniente en el plano personal descender matemáticamente en casa o lejos de La Rosaleda.

Adrián, brillante

A los mandos de Adrián, brillante en colocación y al primer toque –bien secundado por Lacen, porque Iturra se quedó en el banquillo–, el Málaga tuvo una fluida circulación de la pelota que desarmó al Levante. Este siempre estuvo a merced y, cuando intentaba estirarse, la defensa no acompañaba porque Rolan e Ideye se bastaban para crear zozobra. Fue particularmente significativo ver al nigeriano bajar la pelota y darle salida al equipo, algo que tanto se había echado en falta desde que él cayó en desgracia (en La Coruña ni siquiera estuvo en la convocatoria). Otra cuestión es su acierto en la definición, pero esa capacidad para retener el esférico facilitó igualdad numérica en las salidas e incluso en ocasiones situaciones de clara ventaja en alguna zona del ataque.

La primera parte fue de claro dominio malaguista, pero no se rentabilizaron varias ocasiones claras

Tres acciones de Lestienne, un remate flojo de Ideye, una volea de Chory a la que respondió Oier, un cabezazo de Ignasi Miquel junto al palo derecho en un córner... El Málaga tuvo un ramillete de llegadas y oportunidades que de nuevo no supo rentabilizar. El Levante no encontró vías en ataque, aunque su técnico cambió en varias ocasiones de banda a Ivi y Morales para tratar de encontrar ese factor sorpresa que nunca llegaba. A la postre, paradójicamente, el futbolista que más apareció fue el veterano Coke, como lateral izquierdo, al que Lestienne le costó seguir. Pero la pareja Adrián-Lacen jugó cómoda gracias a que los medios centro granotas jugaban muy en línea y tampoco sus dos puntas bajaban a moverse 'entre líneas'.

La tendencia cambió lógicamente en la reanudación. El Levante estaba obligado a forzar la máquina y Campaña transmitió el mensaje a sus compañeros con un disparo desde la frontal a los 50 segundos. Pese a que su rival apretó los dientes, el Málaga no se descompuso. Supo capear ese arreón inicial de los locales con inteligencia y una óptima colocación, pero también beneficiado porque el técnico granota tardó mucho en introducir una variante táctica que desatascara a los suyos.

El Levante apenas tuvo opciones y se encontró con un gol por la falta de coordinación de la defensa y el portero

Las imprecisiones del Málaga en ataque impidieron generar más ocasiones. Rolan y Lestienne estaban casi desaparecidos e Ideye no terminaba de acertar cuando se acercaba al área. A veinte minutos del final se produjo un cambio táctico claro en los locales: los extremos pasaron a jugar por dentro y los laterales se convirtieron en 'carrileros'. Y tuvo que ser un lateral, Coke, el que decidiera el partido ya en el último suspiro al colarse hasta la cocina y no encontrar oposición. Era desgraciadamente el final más lógico a tenor de una temporada nefasta y aciaga. Cuesta mucho, muchísimo contar un descenso. Ojalá dentro de un año podamos contar un ascenso. Porque el Málaga siempre vuelve.

 

Fotos

Vídeos