Un Málaga como el de Oviedo, 'nanay'

Muñiz se dirige a sus jugadores en una sesión de entrenamiento. /Ñito Salas
Muñiz se dirige a sus jugadores en una sesión de entrenamiento. / Ñito Salas
PACO CAÑETE

Los días de vacaciones han quedado atrás. El balón vuelve a rodar en el plano profesional. Las navidades son ya recuerdos de felicitaciones y buena mesa. Y la entrada de año con los mejores deseos de siempre, los viejísimos dejar de fumar y… Se las prometen felices, por lo menos en los primeros compases de enero. Reyes Magos incluidos. En el fútbol nuestro de cada semana, el Málaga, cumplidas 19 citas de las 42 del calendario, figura en tercera posición, fuera de las dos plazas de ascenso, que las roza con las manos, pero no. En el Carlos Tartiere el equipo no funcionó. Muñiz y los que dirige pegaron un 'petardo', a pesar de que en estas fechas prácticamente están prohibidos. Ante el Oviedo, equipo que destacó por sus deficiencias, el Málaga no mereció más, jugó peor. Ninguna línea funcionó. Ni desarrolló juego individual ni en zonas. Para olvidar. Como la reciente historia del Reus, teórico próximo adversario. Ya veremos. Por todo, y en voz alta, como en Oviedo, 'nanay' de la china, o de 'graná'. No se puede repetir el 'ná de ná'.

El análisis de lo realizado hasta ahora, no evita pensar en el ascenso. Pero, ¡ojo!, en Segunda la Liga parece larga, extensa, prolongada. Como el tiempo, no corre, vuela. Restan por disputarse 23 jornadas, cuatro más de las celebradas al día de hoy. Desde ya, punto que se pierde, mayor daño clasificatorio. En esta competición, los cuatro siguientes a los dios que ascienden automáticamente se la juegan a cara y cruz en una promoción entre ellos hasta quedar uno. Más que difícil por las tropecientas circunstancias que la rodean. Una competición que arranca en el mes de agosto y finaliza en el verano del año siguiente.

El domingo se reanuda este corredor de 23 partidos que conducen a la división que le corresponde al Málaga y su gente. Es obligado ocupar una de las dos primeras posiciones. El resto es parecido a la ruleta. Por cierto, hasta hoy el jugador número doce no ha fallado en nada. El equipo tiene que mejorar su 'goal average'. Ni es el menos batido de los seis primeros, ni en la diferencia de goles a favor. Y en contra, 'ídem de lo mismo'.

Tres jugadores relacionados con el club han sido noticia en los últimos días. Dos venezolanos y un malagueño. Empezamos por el paisano, el más joven: Brahim Díaz, protagonista de un sonado cambio, uno más a sus 19 años. Un chico que apunta a figura desde los 6 años, cuando lo descubrió el exmalaguista Jaime, que prácticamente le cambió el chupete por un balón en el Mortadelo. A continuación en el Tiro de Pichón el niño seguía embelesando, tanto que Real Madrid y Barcelona gestionaron su incorporación. A pesar de las presiones pasó al Málaga, del que salió a los 16 años con dirección al Manchester City. En la actualidad es noticia porque Real Madrid pone muchos millones en la mesa para presentarlo en el Bernabéu.

El segundo nombre propio es el del venezolano Rondón, que con 20 años sumó triunfos de blanquiazul en la Champions. Ha sido elegido jugador del mes en el Newcastle. Sus goles han valido ocho puntos para el equipo en la Premier. El último, el pasado sábado ante el Watford, equipo que dirige con gran acierto Javi Gracia. Rondón fue la figura en el conjunto rival, que entrena Benitez. Marcó y descompuso a la defensa local. Rondón, en una amplia entrevista en 'Marca', a la pregunta si volverá algún día a España, respondió: «Sí, por supuesto. Tengo una vinculación especial con Málaga, porque mis hijos nacieron allí. Es una opción que con el tiempo se puede concretar». El tercer jugador que ha ocupado la actualidad es Mikel, defensa que se inició en la cantera blanquiazul, cedido en la actualidad a Reus y que ha regresado desvinculado del club catalán porque no le pagaban.

 

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