El Málaga, peor que mal

El equipo ha convertido el sentimiento de su buena y leal afición en pena, disgusto, tristeza y pesimismo

Muñiz y Caminero, en la pretemporada. /FRANCIS SILVA
Muñiz y Caminero, en la pretemporada. / FRANCIS SILVA
paco cañete
PACO CAÑETE

Muñiz fue destituido en la mañana del domingo. El jeque ha sido determinante. La derrota ante el Extremadura, el detonante. Los aficionados, a voz en grito, se manifestaron en la tarde sabatina. Al míster le deben retumbar todavía los oídos. Para el jeque hubo asimismo muestras de descontento. Pero en calidad de presidente ha optado por el camino que le habían trazado: Ha desvinculado a Muñiz del club. Quedaba clarito como el agua que el propietario tenía que tomar una decisión. La serie de puntos que se le han escapado al club explotaron como una bomba ante la derrota con los de Almendralejo. Es cierto que el Málaga continúa clasificado para la promoción, pero el mal juego y los resultados han roto el optimismo. Así, una semana tras otra.

Del entrenador que va a ocupar el banquillo tienen cumplida información en estas páginas. El equipo de deportes de SUR vale su peso en oro. Ya tendré ocasión de opinar. Por su trabajo, él solo se valorará. Así que en presente, pero pensando en el inmediato futuro, me van a permitir plasmar lo que pensé después del Málaga-Extremadura, que ha colocado un antes y un después. Para mí, aún con nuevo técnico, el Málaga está que arde. Jugadores y el extécnico, los culpables más directos. Ha llegado a tal situación, que pierde en casa ante líderes y colistas. Da igual. La falta de credibilidad se ha escapado por los desagües de La Rosaleda. Muñiz dijo antes del partido: «La cosa no es ni tan negra ni tan blanca». ¡Menos mal!... Cierto es que el equipo se viene arrastrando en los últimos encuentros. El sábado, miles de malaguistas vieron lo que se preveía: El derrumbamiento del equipo. Hoy, demostrado quedó, cualquier conjunto de la categoría puede con el de La Costa del Sol. Se ha venido abajo a ocho jornadas del final. Un equipo de pena ha convertido el sentimiento de su buena y leal afición en disgusto, tristeza, desagrado y pesimismo.

Aunque faltan 21 puntos por disputar, los seguidores han perdido casi toda la confianza en el equipo. La historia de cada jornada se repitió hace 3 días. Un primer tiempo malo, peor, dio paso a los minutos iniciales del segundo, buenos. El espejismo duró poco tiempo. El adversario de turno se hizo dueño y señor del partido. Algo, mejor dicho, mucho, tiene que hacer el club blanquiazul para quedar entre los 6 primeros, por lo menos. Los fichajes de enero se podían haber ahorrado todos. El conjunto que volvimos a ver ante el cuadro extremeño peca de lentitud, con una horizontalidad y anarquía en su juego para atrás, que enfada al más tranquilo. Falló la cobertura, no sólo los goles. El centro del campo ni existió, con la alineación estaba previsto. Y arriba el quiero y no puedo de cada jornada. Así no se llega a Primera ni a ninguna parte que ilusione mínimamente.

La afición se pronunció en repetidas ocasiones con tanta fuerza como razones.Es que se pueden perder partidos, hasta varios seguidos, pero no de la forma que actúa este Málaga CF. Desde hace semanas está en crisis deportiva. Lo que era un bache se ha convertido en un gran socavón. Las sensaciones que ofrece son parecidas a las del año anterior, cuando se hundió en el descenso semanas antes del final. Del partido en sí, poco o nada que decir en sentido elogioso. Ni el portero está como meses atrás. ¿Y de las alineaciones? Esa es otra. Ya veremos cómo actúa el que llega. El derrumbamiento del conjunto arrastró a casi los 13 jugadores al suspenso general, hecho casi repetido en las últimas jornadas. Si acaso, excluimos a Mula, que va por buen camino.

A modo de resumen. El último partido ya es historia.Con Muñiz. Ahora, tanto el presidente como jugadores y el flamante mister, con triunfos tienen que recuperar a la afición. Que los protagonistas no echen en el olvido la bronca que recibieron cuando fueron a aplaudir al público al final del partido. El próximo fin de semana se abre una corta y definitiva etapa en el club. El cambio ha empezado por el técnico. Por cierto, que sepa el nuevo entrenador que se va a encontrar una afición de auténtico lujo a la que han obligado a estar triste.