El Málaga no sabe cerrar los partidos

N'Diaye, en un gesto de contrariedad en el partido del sábado ante el Almería./Salvador Salas
N'Diaye, en un gesto de contrariedad en el partido del sábado ante el Almería. / Salvador Salas

El cuadro de La Rosaleda ha concedido ya siete puntos por su mala gestión de los minutos finales

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Se podrá condenar a un ciclo largo en Segunda o podrá ascender por la vía rápida y entonces olvidará buena parte del sufrimiento vivido, pero de lo que no cabe duda es de que este Málaga está comprobando en primera persona la exigencia de la categoría, marcada por la escasez de jugadores que marquen diferencias, la igualdad, la ausencia de resultados amplios y la importancia de defender bien. Justo en este capítulo, en uno de los que el Málaga saca mejor nota, muestra sin embargo una preocupante falta de oficio para cerrar los partidos.El viernes se vio un nuevo ejemplo, esta vez con final infeliz, al quemarse ante el Almería. El gol de Luis Rioja en el minuto 91 sumió en la congoja a la afición.

El cuadro de La Rosaleda no se sabe manejar en los finales, y es un problema con muchas aristas. Se suma el «pánico a que nos empaten», como describió el propio Muñiz la noche del viernes en la sala de prensa, la política de riesgos mínimos en el juego que promueve su entrenador y la falta de experiencia y de recursos de los futbolistas.Aunque es normal que en los minutos finales el equipo que pierde arriesgue en pos del empate, al Málaga le sobran imprecisiones con el balón y le falta capacidad para prolongar las posesiones y para que las líneas no reculen tanto.Aún más, en muchos partidos los cambios no han contribuido a desahogar al equipo, sino al contrario.

El empate ante el Almería (1-1) del viernes se suma al producido en El Molinón (2-2) y a la derrota con remontada en El Sadar (2-1)

Lo vivido el viernes ofrece un claro ejemplo. En su propósito de que el Málaga no se encerrara, Muñiz prescindió del 'pivote', Erik Morán, e introdujo a un delantero centro, Seleznov, pero a la postre el resultado no fue el pretendido. El equipo perdió manejo de balón, apenas ofreció salidas claras con el esférico y se condenó a sufrir hasta el final.

Sufrimiento hasta en los 2-0 

La dificultad del Málaga para cerrar los partidos no es un problema baladí para un equipo que ha vencido en trece partidos, pero nueve de ellos por la mínima. Incluso, en dos de los que ganó por más diferencia, en el 2-0 al Gimnástic y el 0-2 en Zaragoza, el anhelado tanto de la tranquilidad llegó muy tarde, en los minutos 92 y 82, respectivamente. Así las cosas, sólo en el 3-0 al Córdoba y el 2-0 al Numancia el marcador nunca estuvo amenazado después de veinticuatro jornadas.

Al Málaga ya se le han escapado siete puntos por su mala gestión en los minutos finales. Al empate del Almería el viernes hay que sumarle el producido en Gijón (2-2), después del gol de Carmona en el minuto 94 –tras un saque de banda innecesario que provocó Héctor y luego mal defendido por Lombán y Pau Torres en la internada de Neftali y el pase final–, y la remontada sufrida en El Sadar (2-1), cuando el equipo se dejó llevar por la crispación con el arbitraje y acabó con nueve jugadores.

Frente a los siete puntos cedidos al final cabe recordar que también el Málaga ha sumado otro botín similar con goles en los instantes postreros, con su remontada en Lugo (1-2, con goles en los minutos 86 y 89), el triunfo ante el Alcorcón (un 1-0, con diana de Blanco en el minuto 82) y el de Mallorca (1-2, con un tanto decisivo de Cifu en el 85).

La lista de finales de infarto es casi interminable esta temporada para el Málaga. El guion habitual en muchos de sus encuentros ha sido una ventaja inicial (casi siempre con un tanto en la primera parte) administrada hasta el final con más o menos apuros.De hecho, aunque han sido siete los puntos que se ha dejado, lo cierto es que ha estado muy cerca de regalar muchos más. Y no sólo en partidos con victoria por la mínima, sino en otros con empate.

Hay ejemplos muy evidentes. Recientemente, ante el Cádiz (1-0), el Málaga frenó la mejor racha positiva de la temporada de un equipo (siete triunfos seguidos), pero lo hizo tras un inventario de todas sus debilidades para defender una renta escasa. Su nerviosismo le llevó a conceder faltas innecesarias, regalar saques de banda, incurrir en resbalones o entregas fáciles al rival y mostrar falta de contundencia en los despejes. Otro precedente recordado fue el de Mallorca (1-2). Tras el gol de Cifu, el rival dispuso de al menos cuatro ocasiones ante un Málaga encerrado y en el que la entrada de Lombán no aportó nada, sino más intranquilidad. Incluso partidos que discurrían algo más plácidos pudieron tener otro disgusto final, como ante el Rayo Majadahonda –que acaparó la posesión sin llegadas claras, pero sí un remate lejano de Galán que salvó Munir–, contra un ultraconservador 'Nástic' (2-0) y en Oviedo, en un partido cerrado de 0-0, que dejó una ocasión clara de Boateng en el minuto 93.

Una larga lista de partidos que el Málaga no supo cerrar

Jornada 3.ª (0-1 en Almería): Munir salva el triunfo con un paradón ante Juan Ibiza en el descuento.

Jornada 4.ª (1-0 al Tenerife): Remate al poste de Suso (minuto 80) y ocasión de Montañés en el 95.

Jornada 7.ª (1-0 al Rayo Majadahonda): Tiro lejano de Galán (m. 85) que llega a desviar Munir.

Jornada 8.ª (1-1 en Riazor): Al Málaga no le dura mucho la ventaja en el marcador, apenas veinte minutos. Carlos Fernández empató en el 76.

Jornada 12.ª (2-1 en Pamplona): Remontada local, con goles en los minutos 80 y 83. En el 74 fue expulsado Blanco, y en el 80 N'Diaye y Xisco. El equipo cayó en un excesivo desquiciamiento ante la labor arbitral.

Jornada 13.ª (2-2 en Gijón): Carmona empata en el minuto 94 tras un saque de banda mal defendido.

Jornada 14.ª (2-0 al Gimnástic): El Málaga no cerró el partido hasta el minuto 92 ante un rival muy conformista.

Jornada 17.ª (1-2 en Mallorca): Desde el gol del 1-2, en el minuto 85, el rival dispuso de cuatro ocasiones de mayor o menor claridad.

Jornada 18.ª (1-0 al Cádiz): Recital de despropósitos y de nervios desde el minuto 82, con faltas inoportunas, resbalones, pérdidas de balón o despistes defensivos.

Jornada 19.ª (0-0 en Oviedo): Boateng tuvo el gol en un remate cruzado en el minuto 93. El Málaga no remató entre los tres palos.

Jornada 21.ª (0-2 en Zaragoza): El gol de la tranquilidad no llegó hasta el minuto 82. El Zaragoza dispuso de varias ocasiones, casi todas en las botas de Marc Gual.

Jornada 22.ª (2-1 al Lugo): Oportunidades finales de Iriome y Pita, y posible penalti de Harper en el tiempo añadido no pitado.

Jornada 23.ª (1-1 ante el Almería): Luis Rioja empata en el minuto 91, después de un tercio final de partido nefasto del Málaga.