El Málaga saltó al campo sin cinturón de seguridad

Rolón, en el partido de ayer. /Ñito Salas
Rolón, en el partido de ayer. / Ñito Salas

La pareja con Rolón y Boulahroud en la contención fue un desastre, en especial por el mal papel del debutante argentino

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Ausente Keidi, el Málaga tenía un serio problema con el dispositivo de contención en el centro del campo, máxime después de que no se pudiera contar con Benkhemassa al no estar el 'transfer'. Víctor recurrió a la opción más natural, la de Rolón, y situó a su lado a Boulahroud, pero a la postre es como si el equipo hubiera salido sin cinturón de seguridad alguno.

El primer tiempo de Rolón fue un auténtico desastre, en lo defensivo y a la hora de facilitar la salida del balón desde atrás. El argentino, un fichaje en el que se empecinó Al-Thani con un traspaso elevado (de más de tres millones de euros) y que disfruta de una de las fichas más elevadas de la plantilla, no ofreció ayer, en su debut oficial esta temporada, indicios de que se haya dado un proceso de maduración en su juego en su tercera campaña en Europa, después de la de su llegada al Málaga y la de la cesión la pasada campaña en el Genoa, en la que sí que dispuso de minutos.

Sacrificado

Rolón no estuvo intenso en la presión, no fue con agresividad a las disputas, apenas aportó recuperaciones, y no participó casi nada en el arranque de las jugadas, en parte porque los compañeros tampoco le buscan a él para asumir la responsabilidad. El resultado, con transiciones muy cómodas del rival que siempre acababan en el área malaguista, como en el gol, fue que Víctor sacrificó al argentino en el descanso y reforzó la parcela central situando a Boulahroud escoltado por Adrián y Dani Pacheco, un 5-3-2.

Además del estreno de Rolón se produjo el de Sadiku y el de Kellyan. El alicantino poco pudo hacer en el tanto de Sekou y apenas tuvo trabajo, porque el Almería no generó oportunidades claras de peligro una vez que se puso en ventaja en el marcador. Sólo una para en dos tiempos permitió ver los reflejos del canterano, que le ganó la partida a Gonzalo, más joven. Mientras Sadiku, muy motivado y con ganas de agradar, dio una lección de entrega, pero no estuvo nada atinado en la definición. Intentó varios testarazos sin posiciones cómodas, se la jugó en un chut lejano que casi se va al segundo nivel de la grada y presionó con ahínco hasta llegar a la posición del guardameta Fernando.