Un Málaga a velocidad de crucero

Juan Carlos trata de irse de Delmás, con Javi Ros detrás, en el choque del viernes. /Salvador Salas
Juan Carlos trata de irse de Delmás, con Javi Ros detrás, en el choque del viernes. / Salvador Salas

El equipo logra con Víctor casi la mitad de sus goles en contragolpes o transiciones rápidas

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El Málaga corre que se las pela con Víctor Sánchez del Amo. No es una simple lectura figurada del contexto positivo de resultados en el que se halla inmerso el equipo en las últimas jornadas, sino la pura realidad de lo que sucede en el campo. La buena ejecución de los contragolpes o de las transiciones rápidas ha permitido lograr de esta manera ya cinco de los once tantos a favor en la etapa del nuevo entrenador. El dato es el que mejor describe el manual de estilo del conjunto tras el cambio en el banquillo, pero no el único.

La velocidad ya es un arma

Históricamente, los aficionados más jóvenes apenas han visto nunca a un Málaga que pueda presumir de la velocidad como recurso ofensivo. Quizás aquel equipo de Peiró en Primera con los puñales de Rufete y Agostinho en los costados, o la primera versión de Eliseu, cuyo físico luego cambió y lo llevó a evolucionar a otro tipo de juego. Este Málaga de Víctor no es tanto que explote la presencia de jugadores rápidos en sus filas, como la mentalidad de atacar con verticalidad siempre que se dé la posibilidad.

El contragolpe puro del 0-1 en Cádiz, definido al final por N'Diaye, fue la mejor expresión. Pero si se repasa cada tanto, cinco de los once que lleva el Málaga con el nuevo preparador llegaron en acciones rápidas y fulminantes. También el 1-3 en Alcorcón, de Renato; el 3-0 al Oviedo, de Cifu, y el 1-1 y el 3-1 del viernes, al Zaragoza, obra de Renato y Adrián, respectivamente. Aunque el Málaga domina en muchos casos la posesión del balón, también tiene claro cuándo puede hacer daño en velocidad, lo que requiere calidad y precisión, lo último consecuencia de lo primero.

Extremos más liberados

Es quizás la novedad táctica más visible en este nuevo Málaga. Pese a que el esquema puede parecer a priori el mismo que el que dispuso Muñiz tras el 0-3 del Reus, un 4-1-4-1, la ejecución muestra matices my distintos. Los dos extremos titulares, que siempre han sido Renato y Ontiveros, no tienen la misma contribución defensiva. Por encima de los trastornos que pueda provocar al equipo el que estén más liberados, pesa más su nueva contribución ofensiva. Ambos no habían visto puerta en toda la temporada, y en cinco partidos de pronto Ontiveros ya lleva tres tantos y ha participado en el origen de varios más, y Renato suma dos.

Están más frescos, aunque también se vacían más que antes en la presión adelantada por si pueden originar una recuperación imprevista que dé pie a una clara ocasión de gol. Hay una segunda lectura: Blanco juega más arropado. Se le ve mucho más cómodo e integrado en esta nueva etapa.

El nuevo manual de estilo del equipo ofrece también extremos más liberados, laterales con mucha llegada y la clara intención de salir con el balón jugado desde atrás

Laterales con recorrido

Aunque los extremos están más liberados (a Víctor le gusta recalcar que siempre tienen algún cometido defensivo), los laterales también atacan más. Sobre todo desde la vuelta de Juan Carlos. El técnico se ha decantado en la derecha por Cifu (Iván aún no ha jugado), por su despliegue en campo contrario y su determinación, sea más o menos preciso, y 'Juankar' aporta otro plus en el otro costado. El Málaga tiene dos defensas que pueden sumar en ataque en cualquier momento.

El balón sacado desde atrás

Es algo innegociable ahora. El Málaga arranca el juego desde Munir y los centrales, de ahí que Víctor se decantase al principio por Lombán, por sus buenos cambios de orientación.El equipo se puede encontrar rivales que presionen muy arriba y dificulten este propósito, como se vio en Cádiz o en la primera parte del choque ante el Oviedo. En esas circunstancias puede parecer más arriesgada la propuesta, pero también ofrece la ventaja de que se puede propiciar un ataque más limpio si se supera esa primera línea de presión.

Del mismo modo, cuando el rival elige esperar más atrás, como el Zaragoza, el Málaga evidenció cierta lentitud en la circulación con el balón, sin capacidad de sorpresa, hasta que le dio otro ritmo al juego en el segundo periodo. En todo caso, la consigna de jugar siempre desde atrás –lo que ha hecho participar más en el juego a Munir y situarse muchas veces más adelantado, para relacionarse mejor con su defensa– es un síntoma claro de que Víctor desea que su equipo sea siempre protagonista.

Interiores con más llegada

No sólo los extremos se liberan y los laterales se descuelgan más. Los dos interiores pisan mucho más el área rival y, lógicamente, han incrementado su cuota realizadora. N'Diaye ya lleva una diana y Adrián, tres, y contribuyen a la buena aportación de la segunda línea.En muchas acciones de ataque el Málaga presenta numerosas referencias de remate, lo que no era tan frecuente con Muñiz.

Doble promedio goleador

Los aspectos tácticos antes mencionados tienen un resultado claro. El Málaga ha doblado su promedio realizador. Con Muñiz llevaba 34 goles en otras tantas jornadas. Con Víctor, doce en seis, aunque en realidad el partido en Reus (0-1) no se jugó y la media resulta ser más elevada (de 2,2, con once dianas en cinco encuentros). Por contra, este progreso atacante no viene acompañado de un peor bagaje defensivo. El equipo ha recibido cuatro goles en cinco citas, y nunca más de una en un choque. La lectura es clara: si se aumenta el protagonismo ofensivo los rivales pueden llegar muchas menos veces a los dominios de Munir, y se nota.