Marruecos está de moda

Munir, Abqar, En-Nesyri y Boulahroud, después del entrenamiento de ayer en Marbella. /MalagaCF.com
Munir, Abqar, En-Nesyri y Boulahroud, después del entrenamiento de ayer en Marbella. / MalagaCF.com

A la presencia de Munir, Boulahroud y En-Nesyri en el primer equipo se le suma la pujanza de los futbolistas del filial Abqar e Hicham

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

De la misma manera que clubes como el Salamanca y el Deportivo han tendido lazos históricos al fútbol portugués o en el Athletic se han visto futbolistas vasco-franceses, el Málaga empieza a saldar una deuda con Marruecos, tan lejos y tan cerca por momentos. La presencia de una colonia cada vez más numerosa de jugadores del país norteafricano es una de las realidades en el club de La Rosaleda en los últimos tiempos. Tanto es así que el viernes, en el amistoso ante el Valladolid, participaron cinco marroquíes durante el choque: Munir, Abqar, Boulahroud, Hicham y En-Nesyri. Los cuatro últimos, incluso, coincidieron en la formación del segundo tiempo.

La situación actual es el resultado de los pasos dados en los últimos años. El Málaga firmó un acuerdo de colaboración con la prestigiosa Academia Mohammed VI de Rabat, gracias también a la intermediación del consejero Abdallah ben Barek. Desde ahí han ido llegando futboluistas en edad juvenil, preferentemente, y casi siempre por parejas o tríos, para favorecer su integración. No han sido todos los que han superado la criba de la adaptación o los que cumplieron con las expectativas, pero el primero que se ha abierto por méritos propios un camino en el primer equipo fue En-Nesyri, autor del único gol de un malaguista en la fase final de un Mundial. No lo hizo ante cualquier rival, sino ante España.

En-Nesyri guía los pasos de Abqar e Hicham, ambos en el cuadro filial y con muy buenas perspectivas de poder hacerse un hueco en el primer conjunto. El central Abqar, de hecho, está siendo una de las gratas sorpresas de la pretemporada, y ya se sabe que Muñiz no va a mirar la edad ni la procedencia a la hora de tomar decisiones técnicas. Delgado y con una imagen inconfundible con el antebrazo vendado y los pantalones remangados, su físico se acerca más al de un fondista de su país. Hicham, con el pelo teñido de platino, es un jugador con mucho desborde y atrevimiento y, pese a que no ha estado en el grupo de veinticuatro en la estadía en Estepona, ha venido siendo convocado (junto a Iván). cara a los partidos amistosos y jugó ante el Valladolid.

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Mientras, el guardameta Munir (nacido en Melilla, pero de madres marroquíes e internacional con este país, con el que ha jugado el último Mundial) y Boulahroud han sido fichajes expresos para esta campaña. El primero ha hecho toda su carrera en nuestro país, pero el medio centro, llegado del FUS de Rabat, se estrena en España tras destacar en su liga nacional.

Estos cinco jugadores suponen la avanzadilla, pero el protagonismo marroquí se intuye que se puede prolongar en los próximos años. De hecho, en el cuadro juvenil de Liga nacional ya hay tres jugadores de esta procedencia: Anas, Haitam y Bilal.

Históricamente el club ha contado con varios marroquíes, pero nunca con un protagonismo como el actual. En el caso de la etapa del Club Deportivo Málaga, el caso más recordado es el del actual consejero Ben Barek, pero también hay que citar al delantero centro Hassan (a final de los ochenta) y dos futbolistas nacidos en Marruecos aunque de nacionalidad española como el lateral Chano (de la misma época que el anterior) y Ángel Molina (un defensa de Larache en los cincuenta).

En los últimos tiempos han pasado por el equipo marroquíes criados en Holanda (Tighadouini, que sigue teniendo contrato pero no cuenta, Amrabat y El Hamdaoui), el atacante Baha, protagonista en el último ascenso a Primera y que avaló la llegada de Boulahroud, o el caso de Mastour, una petición personal del jeque Al-Thani y con pasaporte italiano.

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