Cuando Martí pudo entrenar al Málaga... en marzo

Martí (izquierda), en el Deportivo-Mallorca junto a Vicente Moreno. /EFE
Martí (izquierda), en el Deportivo-Mallorca junto a Vicente Moreno. / EFE

El entrenador del Deportivo no sólo era candidato hace un año. Caminero contactó con él en la semana previa a la visita al 'Nàstic'. Pero el Málaga ganó y Muñiz siguió

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El desarrollo de la competición ha provocado que el Málaga tenga que vérselas en la semifinal de los 'play-off' de ascenso con el rival al que en el vestuario daban como el otro gran favorito cuando comenzó la temporada. Después, en el mes de octubre, ya hubo varios que se sumaron a la tesis del gran especialista en la categoría, Dani Pacheco, que dejó caer que una de las dos primeras plazas iba a ser para Osasuna. Pero también se da una curiosa circunstancia porque el entrenador del Deportivo pudo venir al conjunto blanquiazul en marzo. Y el que lo impidió fue precisamente... Dani Pacheco.

José Luis Martí (o Pep Lluis Martí, como se le conocía cuando empezó en el Mallorca) no tiene buen recuerdo de su primera vez contra el Málaga. Fue en 1998, en la temporada del primer ascenso blanquiazul con su nueva denominación. Entonces, antes de una prolífica carrera, aquel centrocampista vestía la camiseta del filial mallorquinista y ya apuntaba alto en un equipo en el que todos los ojos se posaban inevitablemente en los dos delanteros, el luego exmalaguista Luque (en dos etapas) y Diego Tristán. El conjunto entrenado por 'Chico' Linares se presentó en La Rosaleda en la séptima jornada de Liga, el 11 de octubre, y perdió por 2-1 tras los goles locales de Catanha (de penalti) y Zárate y el visitante de Luque, este ya en el minuto 89. Los visitantes no consiguieron igualar la contienda, entre otras razones porque desde el minuto 70 jugaban con uno menos por la expulsión precisamente de Martí.

Candidato en junio

Conviene recordar que hace un año Martí estuvo en la terna de candidatos para hacerse cargo del Málaga, aunque la prioridad entonces fuera la contratación de Juan Ramón Muñiz (como así sucedió). Por eso no es extraño que en cuanto surgieron las primeras dudas sobre la labor del asturiano el nombre del balear salió a la palestra como posible recambio.

De hecho, el director deportivo, José Luis Pérez Caminero, tanteó esta opción en el mes de marzo. El Málaga había bajado a la quinta plaza después de encadenar cuatro partidos sin ganar, con empates en casa ante el Deportivo (0-0) y el Córdoba (1-1), derrota en casa frente a Osasuna (1-2) y nuevo empate, a uno en el campo del Numancia. Además, en ocho encuentros sólo había ganado uno, en la visita al Rayo Majadahonda (0-1).

El 24 de marzo el Málaga visitaba al Gimnàstic y ya había llegado al vestuario el runrún sobre las dudas respecto a la continuidad de Muñiz. Si el conjunto blanquiazul no obtenía el triunfo, Caminero estaba decidido a cambiar de entrenador. Y de hecho en los días previos hubo contactos con Martí, que seguía sin equipo desde que había sido destituido en la segunda vuelta de la campaña anterior en el Tenerife y relevado por Joseba Etxeberria. No obstante, el partido en Tarragona se saldó con victoria por 0-1 gracias a un gol de Dani Pacheco con un disparo desde la frontal del área que golpeó en un zaguero local antes de entrar en la portería. Obviamente, Muñiz continuó en su puesto.

Dos semanas después

Sólo dos semanas después de aquel contacto con Caminero, Martí recibió otra llamada, esta vez desde La Coruña y de una persona conocida, Carmelo del Pozo. Este, actual director deportivo del club de Riazor, fue preparador físico varios años con Juande Ramos, entrenador con el que el balear deslumbró en el Sevilla en la función de medio de contención. Después de siete partidos de competición sin vencer, el Deportivo decidió prescindir de Natxo González y optó por el balear.

Como es sabido, la continuidad de Muñiz no se prolongó más allá de tres semanas. El empate en casa frente al Sporting y las derrotas en Granada y en La Rosaleda contra el Extremadura desembocaron en su destitución el Domingo de Ramos. Para entonces Caminero ya tenía el objetivo claro: Víctor Sánchez del Amo.