MEDIOCRE ACTUACIÓN

MARTÍN NAVARRETE

No me gustó el colegiado canario Pulido Santana. Sin duda, la más deficiente actuación que ha tenido en los cuatro partidos dirigidos al equipo malaguista, frente al Alcorcón, en La Rosaleda, y contra el Nástic y el Elche a domicilio. Y eso a pesar de que mantuvo el tipo en el primer tiempo, como en jugadas complicadas como la expulsión de Keidi. Estaba muy cerca de la acción que el malaguista cometió y la resolvió con acierto al determinar la expulsión del albanés por juego brusco grave. No hay duda en el penalti que indicó por claro derribo de Ibrahima a Ontiveros.

Estas fueron las jugadas que permiten destacar la mejor faceta de su trabajo: el pleno acierto en la expulsión de Keidi, la expulsión y el penalti, acciones que por su gravedad pueden tener repercusión en el desarrollo del encuentro. El otro aspecto a destacar es una condición que le distingue y que es su serenidad y la tranquilidad que muestra en la dirección del partido, a veces excesiva. Otro aspecto a destacar fue la buena coordinación que mantuvo con las indicaciones de los asistentes y la prolongación del descuento, donde estuvo acertado.

En este apartado se ha de destacar que, si bien resolvió con tino las jugadas del primer periodo, en el segundo mostró una actitud excesivamente remisa y permisiva con las amonestaciones, así como con las infracciones. Dio la impresión en este periodo de que el fútbol le aburre. Esta condición debe corregirla porque será difícil que pueda conseguir el objetivo que persigue, que no debe ser otro que alcanzar la Primera División. Le faltó intensidad y constancia en el seguimiento del juego, de ahí que fuese en la segunda parte cuando más falló.