MIEDO ESCÉNICO

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

La Rosaleda se prepara para vivir un partido muy especial, decisivo, mañana contra el Deportivo. Una auténtica final. Ya no habrá más oportunidades para buscar el ascenso. La final o nada, que sería quedarse en Segunda. Y ya se ha puesto el cartel de 'no hay billetes', lo que ofrecerá la mejor entrada de la temporada en el campo de Martiricos. Es previsible que el ambiente sea espectacular, grandioso, con un apoyo directo y constante de los seguidores a su equipo en busca de una remontada posible, perfectamente factible, un resultado semejante al de los últimos compromisos en casa.

El estadio malagueño, después de vivir algunos meses muy negativos, se ha convertido de nuevo en un fortín en el que, además, se está practicando un buen fútbol. De ahí que el público se presente en este momento como un elemento clave, indispensable, en este decisivo envite, sobre todo después del 4-2 de Riazor. La repuesta de la afición siempre fue ejemplar a la hora de arropar a un equipo que alternó buenos resultados con anteriores fiascos realmente aparatosos, por lo que se repetirá mañana esta gran colaboración.

La desventaja de dos goles del Málaga es importante, pero no puede ni debe ser suficiente para alimentar excesivamente el favoritismo del Deportivo. La Rosaleda deberá representar el miedo escénico que permita al equipo de Martiricos remontar, el respeto a un campo volcado con unos colores. El llamamiento a los aficionados es ya innecesario, sobre todo al sector más animoso de la hinchada, pero quizás si haya que recordar que los socios no deberían faltar en esta ocasión, para que ningún asiento se quede vacío mañana.

La remontada es una necesidad para el Málaga. El club, su afición y la ciudad se juegan mucho en el envite de mañana. La entidad de Martiricos deberá recuperar el camino del crecimiento en Primera para no perder el ritmo de otros rivales de su nivel o algo más modestos. De ahí que el apoyo generalizado sea en esta ocasión algo más, incluso, que la demostración del amor a unos colores. ¿El Deportivo sentirá miedo escénico?