Muñiz y el espejo de Benítez y Juande

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Resultó curioso que el sábado el comentarista del Tenerife-Málaga fuera Martí, técnico isleño hace un año por estas fechas y candidato al banquillo de La Rosaleda cuando nada estaba claro. El balear fue además uno de los faros de aquel Sevilla en el que triunfó Juande y en el que no pudo recalar Muñiz, razón por la que el asturiano tuvo que lanzarse a la aventura en solitario... y acabó en el Málaga vía Marbella. De las atinadas apreciaciones de Martí (a años luz de la mayoría que enjuician al equipo blanquiazul) llamó la atención una por reiterativa: «El Málaga está perfectamente organizado». Es esta una valoración propia de entrenador, no de exjugador (este, si se fijan, recurre más a que un equipo es ofensivo o defensivo), y estuvo muy en la línea de lo que semana tras semana argumentan los técnicos rivales cuando desmenuzan en la víspera al conjunto blanquiazul. A estas alturas no vamos a descubrir que para Muñiz la clave del éxito es el aspecto defensivo, pero también lo era para Antonio Benítez e incluso para Juande cuando este aterrizó por primera vez en el Málaga, y con el primero llegaron las goleadas al Madrid (6-2) y al Atlético (5-1), y con el segundo, al Barcelona (5-1). A ambos les escuché la misma reflexión: «A todos nos gusta jugar bien y golear, pero si no defendemos bien no sobrevivimos». Al final sus equipos brillaron cuando estuvieron bien organizados y eran difíciles de superar, igual que las dudas surgían cuando encajaban más de la cuenta. Siempre se olvida que el peor momento del asturiano aquella temporada en Segunda llegó después de caer con el Hércules por... ¡4-6! Es decir, tras una goleada en contra impropia de un equipo con su sello. Más que conceptos defensivos, en este Málaga lo que prevalece es la organización (desgraciadamente más que como club). Igual le sucede al Granada. No es casualidad que ambos estén al frente de la tabla y sean los menos goleados. Ese es el camino para ascender en esta Segunda tan escasa de calidad con mayúsculas.