Muñiz se rebela contra el pesimismo en el Málaga

Muñiz, en rueda de prensa este viernes. /Migue Fernández
Muñiz, en rueda de prensa este viernes. / Migue Fernández

En una comparecencia de 40 minutos reclama más confianza en el equipo en el entorno y vuelve a llamar a la afición a La Rosaleda

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El Muñiz de discurso plano de la temporada desapareció este mediodía en una proclama de cuarenta minutos tendente a rebelarse contra el pesimismo que aprecia en el entorno del equipo. El técnico malaguista, que ya empezó a evidenciar un cambio en su tono hace una semana cuando hizo un llamamiento a la afición para que poblara más las gradas y se volcara con el equipo, elevó más su registro este mediodía. Coincidiendo con una rueda de prensa adelantada (siempre ha hablado hasta ahora en la víspera de los partidos, no dos días antes), se extendió durante casi diez minutos a la pregunta sobre si el equipo tiende a echarse atrás para defender ventajas mínimas en los partidos de casa.

«Tenemos que ser conscientes de la realidad. Sucedió cuando el equipo era más ofensivo (había introducido a un punta más, Seleznov por un pivote). No somos conscientes de que el equipo rival juega. A veces es mejor y veces es peor. El equipo pudo sentenciar antes, pero si llega así al fina de los partidos vas a sufrir. Si pensamos que vamos a ganar sin sufrir estamos equivocados. Si pensamos que el rival no puede pasar del centro del campo estamos muy equivocados. Al final es una cuestión de acierto para marcar o para conservar el resultado«, dijo el técnico gijonés.

En su argumento, aludió a que «hay un entorno de momento con demasiado pesimismo». «Este verano se decía que el equipo no se iba a poder hacer, que si no había entrenador, no había director deportivo, que se podía descender a Segunda B y te asustas. Parecía que no estábamos hablando del Málaga. Parecía que el equipo iba a desaparecer. Nuestra primera final ya fue en Lugo, porque si se hubiera perdido... Al ganar los cinco primeros partidos todo se estabilizó. Y se llegó a la euforia. En febrero estamos en Primera, pero ya digo que es mucho más fácil bajar de Segunda a Primera que subir luego. Tenemos que ser conscientes de que la empresa que nos queda por delante va a ser muy difícil y dura. No podemos generar confusión cuando el equipo va primero y con una buena racha de puntos. Veo más optimismo en equipos que van en mitad de la tabla que en otros. El otro día íbamos ganando 1-0 para ponernos líderes y había un ambiente complicado«.

En la misma línea , añadió respecto al empate ante el Almería del viernes pasado: «Cuando el ambiente es de runrún , ganando 1-0 y quedan cinco minutos, es cuando más me metería e faena (en relación al público). No quiero que el jugador se vaya a casa frustrado por lo que el entorno quiera ver. Si el otro día metemos el 2-0 era el mejor partido de la temporada. El rival baja los brazos, la afición se anima y te vienes arriba. Lo que nunca tenemos que tener en un partido de fútbol es miedo. Llevamos veinticuatro jornadas entre los seis primeros, y eso fácil no es«.

Tras esto pidió más fe y esperanza en el equipo: «Tenemos que ser optimistas y ver las cosas más claras. Que no veamos fantasmas donde no los hay. Parece que desde el día del Reus se cambió el discurso. Se ha parado una caída que parecía muy dura, y ¿por qué no ponemos todos ladrillos para construir? Hay un equipo fiable, el equipo se ha hecho. Algo haremos bien, y el objetivo lo tenemos a nuestro alcance. ¿Vamos a estar entre los ocho o diez que van a pelear el ascenso? Sí. Estamos veinticuatro partidos más cerca que antes».

Asimismo, insistió como hace una semana en la importancia de la afición y de un estadio lo más lleno posible y volcado con el equipo: «Va quedando menos, pero todavía es mucho lo que queda por delante. Como queda tiempo, por eso pedimos el apoyo de la afición. Necesitamos que haya una unión tremenda y que La Rosaleda sea un estadio fuerte, que el rival se vea en una situación difícil y que el equipo local esté cómodo, con apoyo. Nos estamos jugando mucho y por nosotros no va a quedar por honradez, trabajo y exigencia. No hablo sólo de esta temporada, sino también de épocas anteriores. Vi una Rosaleda llena a punto de descender a Segunda B, en un proceso concursal, y me gustaría verlo ahora. Se celebró entonces la permanencia como si fuera la Champions. La forma de conseguir el objetivo es estando todos juntos, pero yo no puedo exigir nada«.

Su discurso, más transparente que nunca esta temporada, dejó en un segundo plano su opinión sobre el rival. entender que Iván Alejo está para jugar ya, volvió a alegar que será cauto y paciente con la recuperación de Luis Hernández: «No ha dado por lo menos un paso atrás en la lesión (esta semana). Ahora quedan diecisiete partidos. La visión no es la misma que cuando quedan cuatro, que hay que quemar las naves y acarrear consecuencias. Es menos lo que queda que cuando empezamos, pero es mucho». Y dio a entender que la recaída de Koné es importante: «No se es optimista. A día de hoy parece seria la lesión».

Finalmente, confesó que no conocía que fue el Augsburgo el club que se interesó el pasado 31 de enero, al final del plazo de fichajes, por Diego González, que al final decidió quedarse. «Sabía que podía tener una oferta, pero no sabía de qué equipo. Di mi opinión en su momento. Me gusta que haya jugadores con esa implicación, porque la final estamos hablando de un gran club. Tenemos por delante grandes retos».

 

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